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&#191Por qué el voto nulo?


El Partido Socialista de los Trabajadores ha llamado al pueblo panameño a emitir un voto nulo en las elecciones presidenciales del próximo 2 de mayo. ¿En qué se fundamenta esta propuesta? En que ninguno de los tres candidatos presidenciales representa una real alternativa de cambio en favor de las aspiraciones de los sectores humildes de nuestro país.
El principal clamor de los panameños es que se rompa con las actuales políticas económicas neoliberales que se están aplicando, las cuales han llevado a un deterioro sistemático de los niveles de vida de los trabajadores y sus familias. Sin embargo, ni Martín Torrijos, ni Mireya Moscoso, ni Alberto Vallarino han propuesto una ruptura con los planes económicos impuestos por el FMI y el Banco Mundial.
¿Cómo se pueden crear 250 mil empleos, o proteger a nuestros agricultores e industria sin rechazar de plano los criterios "globalizadores" que imponen desde Washington las agencias de crédito al servicio del gran capital? No se puede.
Tampoco se puede priorizar la inversión en Educación y Salud si antes no se pone coto al cada vez mayor servicio de la deuda externa. ¿Alguno de los tres candidatos ha propuesto devolver el Código de Trabajo a antes de la reforma de 1995, que abarató los despidos? ¿Alguno ha propuesto restituir las jubilaciones de educadores y enfermeras? ¿Van a renacionalizar INTEL e IRHE?
En el plano de la soberanía nacional, es evidente que ninguno de los tres se ha comprometido a no renegociar la permanencia de bases militares norteamericanas bajo ningún disfraz, incluido el combate a las drogas. También se abstienen los tres de repudiar la transnacionalización de las áreas revertidas que se ha aplicado.
Por estas razones es fácil concluir que, cualquiera de los tres que gane, seguirá la obra de sus antecesores, Pérez Balladares y Guillermo Endara. Por eso, pese a las promesas, ninguno de los tres representa las aspiraciones que nuestro pueblo ha levantado en sus luchas contra las medidas neoliberales. No representan la alternativa que el pueblo quiere.
¿Por qué no abstenerse o votar en blanco? Porque la abstención se puede confundir con la apatía de los que repudían la política, pero dejan a los políticos repudiados actuar. Y el voto en blanco tiene el inconveniente de, con el actual sistema de papeleta única, ser más fácil presa del fraude (basta una rayita), en un país con amplia tradición en esos manejos.
El voto nulo representa un repudio tanto a los candidatos que no son verdadera alternativa, como al sistema electoral vigente, caracterizado por obstáculos antidemocráticos que impiden a los sectores populares e independientes postularse y participar, mientras que cualquier millonario se puede inventar un partido de la noche a la mañana.
¿De qué vale haber luchado contra las reformas al Código Laboral, contra la eliminación de las jubilaciones especiales, contra las privatizaciones, contra el CMA, si terminamos votando por gente que seguirá socavando el bienestar de los panameños en favor de una oligarquía apadrinada por Estados Unidos?
Por eso, el voto nulo también es un llamado para que el movimiento popular asuma su responsabilidad histórica de construir una verdadera alternativa política, un Partido de los Trabajadores, que represente los verdaderos intereses de los humildes.

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