¿Quién dice la verdad?
El presidente Pérez declaró a CBS Telenoticias que "La institución de la reelección debe ser decidida por el pueblo panameño y no Ernesto Pérez Balladares" (El Panamá América, 26/1/98). Ya se ha dicho en múltiples ocasiones, y nosotros creemos que es preciso repetirlo, que la reelección está estipulada en nuestra constitución. Un presidente puede optar por la reelección una vez transcurridos dos períodos presidenciales. Por lo tanto, la institución a que se refiere el presidente Pérez es la de la reelección inmediata, es decir, de Ernesto Pérez.
Igualmente, no se puede recalcar de más el hecho de que, si para infortunio de Panamá se aprobara este tipo de reelección en un referendo, el presidente Pérez estaría como presidente en funciones presidiendo el proceso electoral de su propia reelección. Pero ahí no termina, si también para infortunio del país, ocurriera lo improbable -la victoria de Pérez- ése también tendría que supervigilar los sufragios del 2004 en el que se podría elegir a otro presidente PRD, válganos Dios, quien sin duda tendría en mente ocupar la primera magistratura durante 10 años, es decir, hasta el 2014. Tenemos, entonces, la perpetuación del PRI panameño, de lo que se ha hablado con mucha frecuencia desde hace años. ¡Qué hueso! Gracias a Dios, estamos convencidos que la reelección inmediata, un crimen de lesa patria, no pasará.
Asimismo, después de la infame valla publicitaria "Juventud PRD, el Canal es Nuestro" y de los neponombramientos en la Autoridad del Canal de Panamá, sin la consulta acordada en el encuentro Coronado III, no nos pareció para nada atinado que el presidente señalara su "...interés en la reelección, lo que le permitiría presidir la transición del Canal a la jurisdicción panameña, el 31 de diciembre de 1999".
Para reconclavar, el presidente afirmó que el Canal de Panamá será el principal impulso de la economía panameña del próximo siglo y que para esto el Gobierno ha montado una serie de infraestructuras que garanticen el éxito de esa estrategia económica. Opinamos que las mayorías, por lo menos las clases media y baja, no creen ni han percibido la bondad de las medidas económicas, taurinas, pero en realidad, de las IFI y los EU.
Consideramos muy pertinente citar en parte la homilía del Papa Juan Pablo II en Cuba: "...resurge en varios lugares una forma de neoliberalismo capitalista que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros de poder a los países menos favorecidos con cargas insoportables". "En ocasiones se imponen a las naciones como condiciones para recibir nuevas ayudas programas económicos insostenibles".
Las palabras de Su Santidd en Cuba son aplicables en nuestro Panamá. Son una reiteración de la doctrina social de la Iglesia Católica y han sido repetidas por muchos aquí, las que sentencian, en breve, que esas políticas económicas agrandan las enormes diferencias entre ricos y pobres. Los más ricos se hacen más ricos y los más pobres se hacen más pobres. En lo que a nosotros respecta, al que le quepa el sombrero que se lo ponga.
Igualmente, no se puede recalcar de más el hecho de que, si para infortunio de Panamá se aprobara este tipo de reelección en un referendo, el presidente Pérez estaría como presidente en funciones presidiendo el proceso electoral de su propia reelección. Pero ahí no termina, si también para infortunio del país, ocurriera lo improbable -la victoria de Pérez- ése también tendría que supervigilar los sufragios del 2004 en el que se podría elegir a otro presidente PRD, válganos Dios, quien sin duda tendría en mente ocupar la primera magistratura durante 10 años, es decir, hasta el 2014. Tenemos, entonces, la perpetuación del PRI panameño, de lo que se ha hablado con mucha frecuencia desde hace años. ¡Qué hueso! Gracias a Dios, estamos convencidos que la reelección inmediata, un crimen de lesa patria, no pasará.
Asimismo, después de la infame valla publicitaria "Juventud PRD, el Canal es Nuestro" y de los neponombramientos en la Autoridad del Canal de Panamá, sin la consulta acordada en el encuentro Coronado III, no nos pareció para nada atinado que el presidente señalara su "...interés en la reelección, lo que le permitiría presidir la transición del Canal a la jurisdicción panameña, el 31 de diciembre de 1999".
Para reconclavar, el presidente afirmó que el Canal de Panamá será el principal impulso de la economía panameña del próximo siglo y que para esto el Gobierno ha montado una serie de infraestructuras que garanticen el éxito de esa estrategia económica. Opinamos que las mayorías, por lo menos las clases media y baja, no creen ni han percibido la bondad de las medidas económicas, taurinas, pero en realidad, de las IFI y los EU.
Consideramos muy pertinente citar en parte la homilía del Papa Juan Pablo II en Cuba: "...resurge en varios lugares una forma de neoliberalismo capitalista que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros de poder a los países menos favorecidos con cargas insoportables". "En ocasiones se imponen a las naciones como condiciones para recibir nuevas ayudas programas económicos insostenibles".
Las palabras de Su Santidd en Cuba son aplicables en nuestro Panamá. Son una reiteración de la doctrina social de la Iglesia Católica y han sido repetidas por muchos aquí, las que sentencian, en breve, que esas políticas económicas agrandan las enormes diferencias entre ricos y pobres. Los más ricos se hacen más ricos y los más pobres se hacen más pobres. En lo que a nosotros respecta, al que le quepa el sombrero que se lo ponga.