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&#191Se dice mentira o "entira"?


No estoy de acuerdo con las campañas sucias, entendiendo por tales aquellas en las que se utilizan mentiras o se ataca maliciosamente la vida personal de los candidatos o sus personas allegadas. Sin embargo, considero que forma parte fundamental de todo debate político electoral el cuestionamiento de la trayectoria y personalidad del candidato o candidata.
Un proceso electoral que se centra únicamente en las propuestas de los candidatos, sin tomar en cuenta sus antecedentes, ejecutorias públicas, equipo que lo rodea y fuerzas que lo apoyan, es un proceso que se desarrolla sobre elementos abstractos y sin contenido. Bien dice la sabiduría popular, que el papel lo aguanta todo y en materia de historia electoral patria, eso ya fue plenamente demostrado por Pérez Balladares, quien ha incumplido casi todas las promesas básicas que realizó durante su campaña en 1994.
A la hora de medir la credibilidad de las propuestas y la capacidad o la voluntad de llevarlas adelante, es necesario conocer al candidato y las posiciones que ha asumido en ocasiones anteriores, a fin de determinar si hay consecuencia entre su hacer y su decir. Es apenas lógico entonces, que los candidatos cuenten su biografía como mejor les conviene, mientras sus opositores resaltan lo negativo de la misma.
Los que respaldan al candidato del continuismo se han molestado porque una cuña televisiva les recuerda algunas de las posiciones que asumió, por acción u omisión, durante su gestión en el Gobierno de Pérez Balladares, su mentor político. En vez de rebatir si la propaganda en cuestión decía mentiras o no, hicieron un esfuerzo considerable para desviar la atención de la ciudadanía y ubicar el debate en la utilización de la "M" de Martín. Pero la verdad es que el país entero está bastante claro en que con esa "M" o con otra "m", una mentira es una mentira y cuando el candidato gubernamental a la Presidencia niega sus raíces y trayectoria política más reciente, no hace otra cosa más que mentir.
La cuña decía que Martín había votado sí a la reelección. El colmo sería que ahora dijera que no es cierto eso, puesto que, como Secretario General de la Juventud del P.R.D., era el encargado de la movilización del partido para dicho referéndum. De hecho, la gran mayoría de jóvenes que asistían a los debates como "tropa de choque" o "comités de aplauso" del sí, eran precisamente funcionarios del Ministerio donde Martín era viceministro.
La cuña decía que Martín había dicho sí al aumento de salario a los ministros. Pero al afirmar eso, se quedó corta, porque también le dijo sí al aumento en favor de los viceministros (a siete mil quinientos balboas mensuales, nada más) y se benefició directamente de tan impopular medida. El colmo es que ahora, quienes lo apoyan, digan que, como viceministro, él no tenía funciones de relevancia y por ello, no se le puede achacar responsabilidad en las políticas del Gobierno de Pérez Balladares, pues eso equivale a decir que era un mero convidado de piedra con un muy jugoso salario. ¿Cuáles eran sus funciones como viceministro de Gobierno? ¿Cómo justifica los cientos de miles de dólares que le costó al erario en cuatro años como funcionario público?
Es cierto también que Martín le dijo sí a las privatizaciones. De hecho, suscribió personalmente el instrumento legal que facilitó la privatización del IRHE, de igual forma que su candidato a primer vicepresidente hizo lo propio en el mismo documento y en el Decreto Ley de la privatización del IDAAN. Sin olvidarnos de su candidato a la segunda vicepresidencia, quien aprobó con su voto todo lo relativo a la privatización del INTEL. ¿Cómo decir ahora que no están de acuerdo, como candidatos, con todo aquello que avalaron como funcionarios de la administración Pérez Balladares?
No menos cierto es que nunca dijo nada en contra de la drástica rebaja de los aranceles que ha afectado grandemente a la agricultura e industria nacional. Vista así las cosas, ¿dónde está la mentira en la cuña que supuestamente constituye una campaña "sucia"? Démosle la razón al Tribunal Electoral y digamos que la "M" utilizada es la de Martín, aun eso no quita valor al hecho de que quien no dice la verdad, lo que hace es mentir. Y mentira se escribe con "m", le guste o no al candidato del continuismo.

101 años de Panamá América

 
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