¿Un país diferente cada cinco años?
Cuando analizamos las propagandas, propuestas, y hasta críticas, de los diferentes candidatos a puestos de elección, desde la presidencia de la República, hasta representantes de corregimientos, pareciera ser que, todo lo que han realizado los diferentes funcionarios, a cualquier nivel, desde el inicio de nuestra era republicana, ha sido deficiente.
¿No será más positivo mejorar lo que cada gobierno ha llevado a cabo y corregir cualquier deficiencia?
Los que nos agitamos en actividades de tipo cívica-sociales, estamos convencidos de las ventajas de mantener como norte, la buena administración del club, lo cual redunda en más y mejores proyectos y actividades, en beneficio de los menos afortunados. Como muestra podemos mencionar, los Clubes Rotarios, los Leones, los 20-30, los Kiwanis, las Cámara Junior, el Club Interamericano de Mujeres entre otros, de gran solvencia moral, reconocidos por toda la sociedad panameña, como dignos de confianza y merecedores del más amplio respaldo económico. Luego, si para la eficiente marcha de un club cívico, es menester una buena dirigencia administrativa, ¿por qué no ejercer, ese mismo criterio en la escogencia de los dirigentes del país?
No es conveniente seguir improvisando candidatos cada cinco años, como si un país debe programar su subsistencia por solo ese período. En los clubes cívicos, el socio nuevo ofrece sus mejores esfuerzos, de manera que se reconozca su interés y capacidad y se le tome en cuenta, al transcurrir el tiempo de membresía en los puestos directivos, y al llegar a los cargos cimeros de la institución, conoce a fondo las metas y posibilidades de hacer realidad las mismas. ¿Es que acaso un país no es mucho más importante y complicado que un club cívico?
¿No sería más beneficioso para todos si nuestros políticos, aspirantes a cargos ejecutivos, estuvieran algunos años haciendo méritos en diferentes cargos públicos, conociendo de primera mano, las necesidades más apremiantes de nuestra nación?
Creo que, si esto se lograra cristalizar en nuestro querido Panamá, no seguiríamos ofreciendo el triste y poco edificante espectáculo de candidatos prometiendo cambiar todo y otros mantener las mismas políticas, como si se tratara de países diferentes.
Si todos los aspirantes conocen bien la tarea a cumplir, sólo les queda un camino, ofrecer la mejor y más expedita forma de realizarla, y tomando en consideración sus aptitudes e intereses, entonces los ciudadanos podremos elegir mejor a nuestros futuros dirigentes.
No podemos seguir retrocediendo, ofreciendo cambiar lo que otros hicieron; mejoremos lo que ya se hizo y sigamos prosperando, trabajando a favor del país permanente, no hablemos más de un país diferente cada cinco años.
¿No será más positivo mejorar lo que cada gobierno ha llevado a cabo y corregir cualquier deficiencia?
Los que nos agitamos en actividades de tipo cívica-sociales, estamos convencidos de las ventajas de mantener como norte, la buena administración del club, lo cual redunda en más y mejores proyectos y actividades, en beneficio de los menos afortunados. Como muestra podemos mencionar, los Clubes Rotarios, los Leones, los 20-30, los Kiwanis, las Cámara Junior, el Club Interamericano de Mujeres entre otros, de gran solvencia moral, reconocidos por toda la sociedad panameña, como dignos de confianza y merecedores del más amplio respaldo económico. Luego, si para la eficiente marcha de un club cívico, es menester una buena dirigencia administrativa, ¿por qué no ejercer, ese mismo criterio en la escogencia de los dirigentes del país?
No es conveniente seguir improvisando candidatos cada cinco años, como si un país debe programar su subsistencia por solo ese período. En los clubes cívicos, el socio nuevo ofrece sus mejores esfuerzos, de manera que se reconozca su interés y capacidad y se le tome en cuenta, al transcurrir el tiempo de membresía en los puestos directivos, y al llegar a los cargos cimeros de la institución, conoce a fondo las metas y posibilidades de hacer realidad las mismas. ¿Es que acaso un país no es mucho más importante y complicado que un club cívico?
¿No sería más beneficioso para todos si nuestros políticos, aspirantes a cargos ejecutivos, estuvieran algunos años haciendo méritos en diferentes cargos públicos, conociendo de primera mano, las necesidades más apremiantes de nuestra nación?
Creo que, si esto se lograra cristalizar en nuestro querido Panamá, no seguiríamos ofreciendo el triste y poco edificante espectáculo de candidatos prometiendo cambiar todo y otros mantener las mismas políticas, como si se tratara de países diferentes.
Si todos los aspirantes conocen bien la tarea a cumplir, sólo les queda un camino, ofrecer la mejor y más expedita forma de realizarla, y tomando en consideración sus aptitudes e intereses, entonces los ciudadanos podremos elegir mejor a nuestros futuros dirigentes.
No podemos seguir retrocediendo, ofreciendo cambiar lo que otros hicieron; mejoremos lo que ya se hizo y sigamos prosperando, trabajando a favor del país permanente, no hablemos más de un país diferente cada cinco años.