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2000, año de la cultura de paz y de Acción de Gracias


El año 2000, que se veía lejano, está pronto por llegar, y para ello a diferencia de años anteriores, la sociedad se ha estado preparando en diversos aspectos, entre otros, en lo político, religioso y tecnológico, toda vez, que el nuevo milenio representa un acontecimiento para la humanidad.
En este contexto, a nivel internacional, las Naciones Unidas desde 1997, declararon el año 2000 como "Año Internacional de la Cultura de Paz", encargando a la UNESCO, la coordinación de dicha celebración, y más tarde en 1998, proclamaron la "Década Internacional para una Cultura de Paz y No Violencia por los Niños del Mundo".
De igual forma, en septiembre del presente año, se aprobó la Declaración sobre una Cultura de Paz, y recientemente, a solicitud del Consejo Económico y Social, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado una resolución declarando el Año 2000 como el "Año Internacional de Acción de Gracias", para que todas las personas demuestren su agradecimiento por todos los bienes y frutos provenientes de la Tierra, del hombre en el ámbito de su desarrollo tecnológico y científico sin olvidar la gratitud que deben tener los individuos hacia los demás, hacia la familia, sus ancestros y en general dar gracias por todo lo que tenemos.
La celebración del "Año Internacional de la Cultura de Paz", indica la UNESCO que debe estar a la altura de los ideales que lo han inspirado, pero, sobre todo, reflejar las aspiraciones de cada pueblo y de cada ser humano y vivir en paz; en ese sentido, la cultura de paz es un marco para la aplicación mundial del derecho humano a la paz.
Y se preguntarán ustedes: ¿qué es una cultura de paz". "La cultura de paz no es más que el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad, de todos los derechos humanos, el rechazo de la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia, así como la comprensión tanto entre los pueblos como entre los grupos de personas".
Una cultura de paz, sostiene la Declaración de 1999, implica también el pleno respeto por los principios de soberanía integrada territorial e independencia política de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, el compromiso de resolver los conflictos de manera pacífica, de respetar y promover el derecho al desarrollo, el respeto y la promoción de la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres, el respeto de cada individuo a la libertad de expresión, opinión e información, y en general un compromiso de atender las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones actuales y futuras.
"Una cultura de paz es un reto para el nuevo milenio, y es la única oportunidad que tiene la humanidad de actuar inmediato y de común acuerdo para renovar esfuerzos encaminados a construir un nuevo futuro, en donde la paz y la no violencia sean una realidad para todos los seres humanos".
El derecho a vivir en paz es un anhelo de toda persona. El camino hacia la cultura de paz ya se ha iniciado, y la construcción de esta cultura nos compete a todos, pues como ha manifestado Tunnermann, la paz se construye en cuatro dimensiones: la paz de la persona consigo misma, que vincula la paz en la mente; la paz con los otros, que de fundamentarse a través del eje cultural y socio político; la paz con el medio ambiente, y finalmente, la paz con el contexto internacional.
Una cultura de paz, tiene como principal agente en su edificación a la educación y exige, en consecuencia, la participación de diversos actores del Estado, la sociedad civil, y principalmente, de los padres de familia, educadores, los medios de comunicación, entre otros, que son la clave para la promoción de la cultura de paz.
Reflexionemos y trabajemos todos juntos para transformar la cultura de guerra y violencia, en una cultura de paz.

101 años de Panamá América

 
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