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2007, el año de la justicia



Tras el anuncio del Presidente de la República, convocando a la Asamblea Nacional a sesiones extraordinarias a partir del 23 de enero, para la discusión de los anteproyectos de códigos penal y procesal penal, una ley orgánica de la PTJ y la probable introducción de la Sala de Garantías, parece que los temas de la justicia acapararán la atención del Estado y en consecuencia de los medios de comunicación. Se dice muy rápido, pero no se puede tomar a la ligera: la adopción de un código penal implica claridad por parte de la sociedad acerca de cuáles son los males que más la afligen, y cuál es la respuesta que debe darle el Estado.
El Código Penal es un instrumento que ofrece una protección, si bien limitada, de los bienes y derechos de los asociados. Más allá de ser un instrumento ideológico que garantiza la aplicación de doctrinas académicas, es una herramienta de fácil acceso para el ciudadano, de modo que todos entendamos cuál es el tipo de sociedad que queremos construir prohibiendo y sancionando ciertas conductas. No menos fundamental será la discusión sobre el nuevo procedimiento penal propuesto también por la Comisión Codificadora.
Las reglas de procedimiento también son parte de la protección que debe ofrecer el Estado a los ciudadanos. Si estas son poco claras, o admiten interpretaciones demasiado diversas, la reforma penal entera podría fracasar bajo el peso de su propia ambigüedad. Si a estos proyectos, de por sí enjundiosos, sumamos una ley orgánica que regule el organismo técnico que debe auxiliar al Ministerio Público en la persecución del delito, y otra ley para la introducción de una Sala de Garantías Constitucionales en la Corte Suprema, en realidad estamos hablando de una discusión que debiera tomar varios meses y no 10 días como se ha anticipado. El gobierno darle a esta materia tanto tiempo como sea necesario, tal como se hizo con el tema del Canal. Encima de todo esto, está el proyecto de ley presentado por la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia para reformar la carrera judicial, el cual merece una discusión no menos atenta, pausada y detallada que los anteriormente mencionados. Quizás convenga desde ya hablar del año de la reforma de la justicia.
Es de primordial importancia que la sociedad se sienta convocada a participar de un diálogo que tiene una pluralidad de actores y está gobernado por intereses muy diversos, de modo que haya un espectro de opiniones que sea representativo de los mejores designios del país.

101 años de Panamá América

 
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