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2007, umbrales de hechos trascendentales


EN EL PLANO interno, el gobierno de Martín Torrijos, en 27 meses de administración, ha logrado sortear toda suerte de situaciones: desde las secuelas de los desastres naturales, accidentes que produjeron más de 70 víctimas hasta conatos de huelgas y paros. Sin embargo, con el consenso de la clase política se pudieron introducir reformas constitucionales, reformas fiscales, reformas a la seguridad social y la aprobación del referéndum sobre el Canal; incluso éxitos diplomáticos, tales como la elección de Panamá como Miembro No permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con el apoyo de 164 votos de los 192 miembros de ese organismo y el respaldo a la ampliación del Canal de Panamá en la XVI Cumbre de Mandatarios de Iberoamérica reunida en Montevideo.
Estamos a la espera de la firma del TLC con Estados Unidos y su trámite de rigor en el Congreso controlado por los demócratas cautelosos del libre comercio; mientras que en junio, la Asamblea General de la OEA se reunirá en Panamá. Estos eventos figuran como prioridades en la agenda diplomática para el 2007. Como antesala, está por programar la visita del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y ya está fijada la de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, en marzo próximo. Es importante destacar que Chile figura como el cuarto usuario del Canal panameño, por lo que las agendas bilaterales indican que existen condiciones para concitar la participación de empresas chilenas y brasileñas en el proyecto de ampliación de la vía interoceánica y otros megaproyectos.
Los encuentros bilaterales con líderes de la región repercuten en un progresivo acercamiento de Panamá al MERCOSUR; mientras que la diplomacia comercial se encamina con pasos firmes a la incursión al importante Foro Económico del Pacífico, APEC. El país tiene que invertir en imagen para proyectarse en el ámbito internacional en la promoción de los servicios marítimos y en la atracción de inversiones, y la mejor forma de hacerlo es teniendo presencia en la mayoría de los escenarios regionales y mundiales, tanto en la articulación del servicio exterior como en las misiones que realiza el Jefe de Estado y el Canciller panameños.
En el frente externo, con la aparición de nuevos liderazgos en la región, Panamá renueva su presencia en los foros de concertación política hemisférica, la OEA, las Cumbres iberoamericanas, las Cumbres de las Américas, el Grupo de Río, el Grupo de los Cuatro (G-4) y el Plan Puebla-Panamá entre otros; también participando en la agenda hemisférica sobre la integración, la cooperación energética y el Diálogo Político América-Europa. Mientras que nos identificamos colectivamente en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el trasiego de armas, la violencia política y la problemática de los incontrolables flujos migratorios que, en el caso particular desde Colombia, se perfilan como nuevas amenazas a la seguridad geopolítica del país.
Resulta insoslayable que a corto plazo precisamos realizar inversiones en el ámbito de la seguridad nacional, en el combate de la delincuencia urbana como en el diseño de una política migratoria, que pasa por el reforzamiento de nuestras fronteras, porque el valor estratégico de las inversiones en los magnos proyectos de desarrollo económico desde la ampliación del Canal hasta el desarrollo de la Zona Económica del Pacífico y los proyectos inmobiliarios vinculados al turismo residencial han ido creciendo a un ritmo insospechado y precisamos de previsiones de seguridad pública.
En este año se inician las licitaciones de los trabajos de ampliación del Canal que durarán ocho años hasta el 2014, esa bonanza económica trasciende a nuestras fronteras y con seguridad resulta atractiva al movimiento migratorio desde el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, en momentos en que el INADEH ha puesto en marcha estrategias de capacitación y adiestramiento de mano de obra especializada para proporcionar a los jóvenes panameños un trabajo digno y productivo en el desafíos que conlleva la modernización del Canal.
En el ámbito económico, las estadísticas al final del año nos indican que el país ha crecido; pero no lo suficiente, porque la exclusión social persiste; tenemos que enfrentarnos al dilema de elevar de los índices de productividad y de rentabilidad de la economía para generar mayores beneficios para la Nación, y sólo generando oportunidades que permitan la creación de riqueza para distribuirla equitativamente se podrá alcanzar el bienestar del país. Nos corresponde responder a este reto, bajo el compromiso colectivo de propiciar el desarrollo económico con equidad social, urgidos de apostar al futuro, forjando nuestro destino histórico, superando los miedos y la desconfianza, recuperando la credibilidad en las instituciones y en quienes la dirigen, contribuyendo a la transformación económica del país para construir un horizonte promisorio en momentos que el comercio abierto impulsa el dinamismo económico.
Estos desafíos de creciente complejidad están acompañados de planteamientos estratégicos y formas innovativas de cooperación que nos permitirán aprovecharnos de los beneficios de las tecnologías de la información y las comunicaciones en el marco de la cooperación internacional para el desarrollo.
La presencia de Panamá en el Consejo de Seguridad de la ONU será una oportunidad única para participar en los debates mundiales. La dinámica internacional nos obliga a recurrir la racionalidad negociadora en el ámbito de la cooperación internacional para lograr mayor provecho de nuestra participación en los organismos, donde contribuimos con más de $15 millones anuales del Presupuesto Nacional entre cuotas y aportaciones. Precisamos presentar proyectos sustentables para aprovecharnos de las asistencias técnicas, la cooperación triangular y de los préstamos no reembolsables.
La diplomacia panameña seguirá empeñada en sus propósitos de fomentar una Asociación Mundial para el desarrollo como objetivo estratégico del milenio abogando por un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas, previsible y no discriminatorio, procurando una buena gestión de los asuntos públicos para lograr una progresiva reducción de la pobreza, mientras se promueven acuerdos bilaterales, regionales y multilaterales con la articulación del servicio exterior para impulsar la cooperación en una estrategia diplomática que contribuya al desarrollo económico del país.
En un país de grandes contrastes como Panamá, donde es evidente la mala distribución de la riqueza, la reflexión que se impone para este 2007, es encaminarnos con firmeza al objetivo cardinal de recurrir con imaginación a atacar el problema de la pobreza como parte de una estrategia nacional, a través de la red de oportunidades, que es una clara manifestación de que con voluntad política es posible hacer inversiones sociales ante el imperativo de garantizar la gobernabilidad democrática, la paz social y la seguridad estratégica del país.

101 años de Panamá América

 
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