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25 mil nuevos funcionarios


Hasta el mes pasado, la administración del presidente Martín Torrijos había sumado 25,150 nuevos funcionarios a la planilla estatal a un costo de B/ 89 millones anuales, alcanzando con ello la burocracia un total de 185,508 funcionarios a un costo B/ 1,349 millones cada año, echando por tierra para siempre el esfuerzo de los gobiernos de Guillermo Endara y Ernesto Pérez Balladares para disminuir su peso sobre el presupuesto del Estado.

Más burocracia significa más enredo y dilación de la tramitología en el Gobierno. Cada nuevo empleado ingresa al aparato de la administración pública perdido, contribuyendo al atraso de las solicitudes y permisos. Por lo general, el sistema se las arregla para justificar el nuevo puesto con la adición de algún nuevo sello o aprobación de lo que sea. De ese modo, es en vano automatizar y simplificar vía Internet, porque la llave de nuevos nombramientos se abre más intensa que nunca. Estudios diversos, desde hace tiempo, determinaron que Panamá debía reducir su planilla. Pérez Balladares lo logró mejor que ninguno de sus colegas, pasando decenas de miles de funcionarios a las nuevas empresas producto de la privatización.

Los gobiernos de Mireya Moscoso y el actual optaron -según dijeron inicialmente- por la fórmula de no reemplazar a quienes fueran retirándose naturalmente. Pura retórica, porque ambos, tan pronto se adentraron en su período de gestión, hundieron hasta el fondo el acelerador de los nuevos nombramientos, mientras el presupuesto de ingresos resistiera. Y el actual, más que ninguno, con sus arcas henchidas de centenares de millones adicionales provenientes de más impuestos e ingresos del Canal, ha llevado la planilla hasta el infinito. Eso significa más clientelismo politiquero, menos recursos para inversión y obras sociales, y más presión futura por nuevos impuestos.

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