¿250,000 empleos?
ExVicepresidente de la República
Pensé continuar con el resumen del Plan Económico y de Acción Social que ha presentado como candidato a la Presidencia el Ing. Alberto Vallarino, pero en esta última semana se publicó un suplemento del mismo en "El Panamá América". Concentro por ello en el compromiso que más atrajo la atención, a saber que haría "todo lo que esté a mi alcance para que con los 250,000 empleos que me propongo generar durante mi administración, reducir progresivamente pero en forma sostenida la tasa de desocupación, del 13.4%, como es en la actualidad, a la mitad al término de mi mandato, apoyando decididamente el sector privado a fin de poder lograr la generación de entre 15 y 20 mil puestos de trabajo adicionales todos los años, respecto a los que en promedio ya está generando la economía".
La primera reacción de los voceros del Gobierno y del PRD fue la de afirmar irresponsablemente, sin estudiar su propuesta, que no se podía crear esa cantidad de empleos en cinco años. Hubo incluso quien lo acusó de demagogo. Pero a medida que se discute el tema, comienzan a cambiar los pareceres. El miércoles pasado el Presidente Pérez Balladares en su mensaje radial se refirió al desempleo y a la creación de empleos bajo su Gobierno.
Lo primero que llamó la atención en su mensaje es la declaración de que en 1998 la economía panameña generó 54,000 nuevos empleos, cifra superior al número de personas que ingresaron por primera vez al mercado laboral. Ello explicaría la disminución del desempleo. La afirmación del Presidente de que durante ese año el desempleo disminuyó es una media verdad. En base a las encuestas regulares de la Dirección de Estadística y Censo, al mes de agosto de cada año, la tasa de desocupación se mantuvo invariable e igual al nivel de 13.4% en 1998 como en 1997. Pero en términos absolutos, en 1997 estuvieron desocupadas 140,316 personas y en 1998 estuvieron desocupadas 145,329 personas, o sea 5,013 personas más. Al término de la Administración pasada, en agosto de 1994, 135,468 personas se encontraron desocupadas, es decir el 14% de la fuerza laboral, mientras que en agosto de 1998, después de cuatro años del Gobierno PRD de Pérez Balladares, se encontraron desocupadas 145,329 personas, es decir el 13.4%. El porcentaje bajó 6 décimos de uno por ciento, pero la cifra absoluta subió, ya que 9,861 personas más se encontraron desocupadas.
Además la afirmación de que en 1998 se crearon 54,000 empleos no es verídica. En base al promedio de las encuestas de marzo, junio y agosto de 1998, se generaron 38,139 nuevas ocupaciones, cifra que es el resultado de la diferencia de 897,309 personas ocupadas en promedio en 1997 y 935,448 en 1998. Sólo si se manejan selectivamente las cifras, tomando en cuenta únicamente la encuesta de junio y no el promedio del año, aparece un aumento de 56,142 personas ocupadas. Pero luego de junio a agosto se perdieron 25,716 ocupaciones, lo que reduce el aumento a 30, 426 personas solamente.
Por lo demás, Pérez Balladares no menciona que según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 1998, Panamá y Jamaica son los países de América Latina y el Caribe con más alta desocupación urbana (15.6%) y que Panamá es la nación con mayor desempleo de jóvenes (29.5%).
Al afirmar complementariamente que Panamá recibió una calificación alta de la OIT por el mejoramiento de la calidad del mercado laboral, el Presidente no explica que la razón exclusiva fue el aumento en el salario mínimo, medida administrativa que no beneficia a todos los trabajadores y mucho menos a los que laboran en el sector informal, quienes reciben un salario más bajo que el mínimo y no están cubiertos por la Caja de Seguro Social. Tampoco señala que bajo otro aspecto dicha calidad se ha deteriorado. En efecto va en aumento el subempleo, pues en 1996 éste afectaba al 36.95% de las personas ocupadas y en 1997 afectaba al 40.8%.
Queriendo probar lo improbable, Pérez Balladares argumentó que ni la flexibilización de la legislación laboral ni la rebaja de aranceles la drástica rebaja que sobrepasó lo acordado para el ingreso de Panamá a la Organización Mundial de Comercio- produjeron una catástrofe económica. Lo increíble de este argumento es que asilencia todos los datos que proporciona el mismo Ministerio de Desarrollo Agropecuario para 1998: la superficie sembrada de arroz disminuyó en 24% y la producción en 39%, la superficie sembrada de maíz disminuyó en 68% y la producción en 69%, la superficie sembrada de caña disminuyó en 3%, la producción de sal disminuyó en 30%, la superficie sembrada de cebolla y la producción disminuyeron en 49%, y la superficie sembrada de tomate industrial disminuyó en 34% y la producción en 66%.A los horticultores y a los porcinocultores se les pagó un menor precio por sus productos, debido a las amenazas de importaciones. ¿Qué necesitamos para darnos cuenta que se está gestando una catástrofe entre los productores agropecuarios?
La respuesta de Pérez Balladares al Ing. Vallarino reconoce que sí se pueden crear 250,000 empleos en cinco años, contradiciendo a los voceros de su Gobierno, su partido y su candidato. Lo ha hecho porque se da cuenta que el pueblo prefiere dirigentes que se atreven a acometer la solución de los grandes problemas que la afectan, y nada lo afecta tanto como el desempleo. En esto Pérez Balladares tiene razón. Pero al mismo tiempo el Presidente ha tratado de defenderse de su peor fracaso, intentando probar que en su penúltimo año de su Gobierno y ahora teme que la economía sólo ha podido generar empleos en la cantidad a la que se compromete Vallarino. Y en esto Pérez Balladares se engaña o nos engaña. Además, si él ha salido a responderle a Vallarino es porque sabe que su candidato o no está a la altura de defenderlo o no está dispuesto a hacerlo.
De todos modos, a la interrogante de si es posible generar 250,000 empleos en cinco años, el Presidente Pérez Balladares ha reconocido que sí es posible, aunque él no lo haya hecho. De allí que la opción que se nos plantea a los panameños y panameñas es si preferimos, por una parte, un candidato o una candidata que piensa que no se pueden crear tantos empleos y por ello ni tratan de hacerlo, dejando al país estancado en una alta tasa de desempleo, o si preferimos, por otra parte, al único candidato que está convencido que sí se puede y por eso hará todo lo que está a su alcance por lograrlo, decidido a ofrecerle al pueblo oportunidades y un bienestar que ahora no tiene. Ante esa alternativa, no tengo la menor duda de cual es la mejor opción.
Pensé continuar con el resumen del Plan Económico y de Acción Social que ha presentado como candidato a la Presidencia el Ing. Alberto Vallarino, pero en esta última semana se publicó un suplemento del mismo en "El Panamá América". Concentro por ello en el compromiso que más atrajo la atención, a saber que haría "todo lo que esté a mi alcance para que con los 250,000 empleos que me propongo generar durante mi administración, reducir progresivamente pero en forma sostenida la tasa de desocupación, del 13.4%, como es en la actualidad, a la mitad al término de mi mandato, apoyando decididamente el sector privado a fin de poder lograr la generación de entre 15 y 20 mil puestos de trabajo adicionales todos los años, respecto a los que en promedio ya está generando la economía".
La primera reacción de los voceros del Gobierno y del PRD fue la de afirmar irresponsablemente, sin estudiar su propuesta, que no se podía crear esa cantidad de empleos en cinco años. Hubo incluso quien lo acusó de demagogo. Pero a medida que se discute el tema, comienzan a cambiar los pareceres. El miércoles pasado el Presidente Pérez Balladares en su mensaje radial se refirió al desempleo y a la creación de empleos bajo su Gobierno.
Lo primero que llamó la atención en su mensaje es la declaración de que en 1998 la economía panameña generó 54,000 nuevos empleos, cifra superior al número de personas que ingresaron por primera vez al mercado laboral. Ello explicaría la disminución del desempleo. La afirmación del Presidente de que durante ese año el desempleo disminuyó es una media verdad. En base a las encuestas regulares de la Dirección de Estadística y Censo, al mes de agosto de cada año, la tasa de desocupación se mantuvo invariable e igual al nivel de 13.4% en 1998 como en 1997. Pero en términos absolutos, en 1997 estuvieron desocupadas 140,316 personas y en 1998 estuvieron desocupadas 145,329 personas, o sea 5,013 personas más. Al término de la Administración pasada, en agosto de 1994, 135,468 personas se encontraron desocupadas, es decir el 14% de la fuerza laboral, mientras que en agosto de 1998, después de cuatro años del Gobierno PRD de Pérez Balladares, se encontraron desocupadas 145,329 personas, es decir el 13.4%. El porcentaje bajó 6 décimos de uno por ciento, pero la cifra absoluta subió, ya que 9,861 personas más se encontraron desocupadas.
Además la afirmación de que en 1998 se crearon 54,000 empleos no es verídica. En base al promedio de las encuestas de marzo, junio y agosto de 1998, se generaron 38,139 nuevas ocupaciones, cifra que es el resultado de la diferencia de 897,309 personas ocupadas en promedio en 1997 y 935,448 en 1998. Sólo si se manejan selectivamente las cifras, tomando en cuenta únicamente la encuesta de junio y no el promedio del año, aparece un aumento de 56,142 personas ocupadas. Pero luego de junio a agosto se perdieron 25,716 ocupaciones, lo que reduce el aumento a 30, 426 personas solamente.
Por lo demás, Pérez Balladares no menciona que según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 1998, Panamá y Jamaica son los países de América Latina y el Caribe con más alta desocupación urbana (15.6%) y que Panamá es la nación con mayor desempleo de jóvenes (29.5%).
Al afirmar complementariamente que Panamá recibió una calificación alta de la OIT por el mejoramiento de la calidad del mercado laboral, el Presidente no explica que la razón exclusiva fue el aumento en el salario mínimo, medida administrativa que no beneficia a todos los trabajadores y mucho menos a los que laboran en el sector informal, quienes reciben un salario más bajo que el mínimo y no están cubiertos por la Caja de Seguro Social. Tampoco señala que bajo otro aspecto dicha calidad se ha deteriorado. En efecto va en aumento el subempleo, pues en 1996 éste afectaba al 36.95% de las personas ocupadas y en 1997 afectaba al 40.8%.
Queriendo probar lo improbable, Pérez Balladares argumentó que ni la flexibilización de la legislación laboral ni la rebaja de aranceles la drástica rebaja que sobrepasó lo acordado para el ingreso de Panamá a la Organización Mundial de Comercio- produjeron una catástrofe económica. Lo increíble de este argumento es que asilencia todos los datos que proporciona el mismo Ministerio de Desarrollo Agropecuario para 1998: la superficie sembrada de arroz disminuyó en 24% y la producción en 39%, la superficie sembrada de maíz disminuyó en 68% y la producción en 69%, la superficie sembrada de caña disminuyó en 3%, la producción de sal disminuyó en 30%, la superficie sembrada de cebolla y la producción disminuyeron en 49%, y la superficie sembrada de tomate industrial disminuyó en 34% y la producción en 66%.A los horticultores y a los porcinocultores se les pagó un menor precio por sus productos, debido a las amenazas de importaciones. ¿Qué necesitamos para darnos cuenta que se está gestando una catástrofe entre los productores agropecuarios?
La respuesta de Pérez Balladares al Ing. Vallarino reconoce que sí se pueden crear 250,000 empleos en cinco años, contradiciendo a los voceros de su Gobierno, su partido y su candidato. Lo ha hecho porque se da cuenta que el pueblo prefiere dirigentes que se atreven a acometer la solución de los grandes problemas que la afectan, y nada lo afecta tanto como el desempleo. En esto Pérez Balladares tiene razón. Pero al mismo tiempo el Presidente ha tratado de defenderse de su peor fracaso, intentando probar que en su penúltimo año de su Gobierno y ahora teme que la economía sólo ha podido generar empleos en la cantidad a la que se compromete Vallarino. Y en esto Pérez Balladares se engaña o nos engaña. Además, si él ha salido a responderle a Vallarino es porque sabe que su candidato o no está a la altura de defenderlo o no está dispuesto a hacerlo.
De todos modos, a la interrogante de si es posible generar 250,000 empleos en cinco años, el Presidente Pérez Balladares ha reconocido que sí es posible, aunque él no lo haya hecho. De allí que la opción que se nos plantea a los panameños y panameñas es si preferimos, por una parte, un candidato o una candidata que piensa que no se pueden crear tantos empleos y por ello ni tratan de hacerlo, dejando al país estancado en una alta tasa de desempleo, o si preferimos, por otra parte, al único candidato que está convencido que sí se puede y por eso hará todo lo que está a su alcance por lograrlo, decidido a ofrecerle al pueblo oportunidades y un bienestar que ahora no tiene. Ante esa alternativa, no tengo la menor duda de cual es la mejor opción.