275 millones más en bonos
En efecto, la colocación e inmediata venta en el mercado internacional de B/.275 millones en bonos globales, que establecen para los inversionistas un rendimiento de 8.875% anual, con un vencimiento previsto para el 2027, es buena noticia porque, a la par de la última calificación hecha por la evaluadora de riesgo Moody´s, confirma la confianza que en el extranjero se tiene del manejo de la deuda pública panameña y en cierta medida de su situación financiera en general. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, los nuevos fondos se destinarían al financiamiento del presupuesto de gastos e inversiones del sector público previstos para el presente año.
El tono del aviso por ese Ministerio es de logro y euforia triunfalista. No lo es tanto para nosotros, en la medida que implica continuar con la espiral de endeudamiento público que hoy excede con creces los B/8 mil millones, monto que sobrepasa el 75% del Producto Interno Bruto (PIB), cuyo servicio o abonos anuales alcanzan el 20% del presupuesto nacional.
En esto del endeudamiento, hay otro detalle desapercibido para muchos, y es que el gobierno está revisando los criterios y bases para calcular el PIB, lo cual arrojará como seguro resultado una cuantía sustancialmente superior en comparación con el método de cálculo anterior por acaso 10%. Una vez se concrete el cambio de la base de cálculo, el gobierno tendrá un margen mayor para endeudarse al elevar el techo del monto total del PIB sobre el cual aplicar el máximo legal de 2% del PIB permitido como límite de endeudamiento.
No estimamos deseable un gobierno incapaz de detener el incremento de su planilla y gastos de operación. La misma Moody´s ha advertido, con luces rojas intermitentes, que el gasto corriente del Estado aumenta 6% cada año en contraste con tasas de crecimiento económico rondantes en el 1%. En el 2002, por ejemplo, la planilla estatal, en número de empleados, había subido 8% desde 1999, cuando en los diez años previos se había reducido 20%. En dinero, la misma planilla creció desde B/.209 millones en el año 2000 a B/.232 millones en el 2002 para un crecimiento de 12%. Esto significa que, en vez de bajar la planilla, se está aumentando. Y peor será ahora, en año electoral.
¿A dónde nos conduce el despilfarro? A más impuestos para poder seguir gastando y sumir al país en una situación de asfixia presupuestaria en donde la nación se hará más dependiente de préstamos y más expuestos a presiones externas como las del OCDE, GAFI y acreedores, mientras ve que sus ingresos se consumen en el pago de intereses.
Si cada gobierno panameño sigue como política el hundir hasta el fondo el pedal del endeudamiento, dejando a los que vengan el tanque vacío, más temprano que tarde el gobierno y el país entero terminarán paralizados por falta de recursos, con su capacidad de endeudamiento cercano a cero, sumidos en la dependencia más absoluta.
El tono del aviso por ese Ministerio es de logro y euforia triunfalista. No lo es tanto para nosotros, en la medida que implica continuar con la espiral de endeudamiento público que hoy excede con creces los B/8 mil millones, monto que sobrepasa el 75% del Producto Interno Bruto (PIB), cuyo servicio o abonos anuales alcanzan el 20% del presupuesto nacional.
En esto del endeudamiento, hay otro detalle desapercibido para muchos, y es que el gobierno está revisando los criterios y bases para calcular el PIB, lo cual arrojará como seguro resultado una cuantía sustancialmente superior en comparación con el método de cálculo anterior por acaso 10%. Una vez se concrete el cambio de la base de cálculo, el gobierno tendrá un margen mayor para endeudarse al elevar el techo del monto total del PIB sobre el cual aplicar el máximo legal de 2% del PIB permitido como límite de endeudamiento.
No estimamos deseable un gobierno incapaz de detener el incremento de su planilla y gastos de operación. La misma Moody´s ha advertido, con luces rojas intermitentes, que el gasto corriente del Estado aumenta 6% cada año en contraste con tasas de crecimiento económico rondantes en el 1%. En el 2002, por ejemplo, la planilla estatal, en número de empleados, había subido 8% desde 1999, cuando en los diez años previos se había reducido 20%. En dinero, la misma planilla creció desde B/.209 millones en el año 2000 a B/.232 millones en el 2002 para un crecimiento de 12%. Esto significa que, en vez de bajar la planilla, se está aumentando. Y peor será ahora, en año electoral.
¿A dónde nos conduce el despilfarro? A más impuestos para poder seguir gastando y sumir al país en una situación de asfixia presupuestaria en donde la nación se hará más dependiente de préstamos y más expuestos a presiones externas como las del OCDE, GAFI y acreedores, mientras ve que sus ingresos se consumen en el pago de intereses.
Si cada gobierno panameño sigue como política el hundir hasta el fondo el pedal del endeudamiento, dejando a los que vengan el tanque vacío, más temprano que tarde el gobierno y el país entero terminarán paralizados por falta de recursos, con su capacidad de endeudamiento cercano a cero, sumidos en la dependencia más absoluta.