31 de diciembre, homenaje de los arnulfistas y sus aliados a Omar Torrijos
Un filósofo matemático, cuyo nombre sólo es conocido por especialistas, escribió en uno de sus libros la verdad siguiente: "Se es tanto más prisionero de la historia cuanto más se cree ser independiente de ella". Pienso, sinceramente, que como panameños debemos sentirnos orgullosos del doble contenido profundo que tendrá la fecha del 31 de diciembre próximo. Por una parte, el Canal pasará -esperemos que así sea- a la plena soberanía panameña sin ningún ingrediente de servicio al espionaje norteamericano que lo empañe. Por otra parte, ese día se producirá un gran acto de reconciliación nacional -aunque sea implícito- entre arnulfistas y sus aliados y los viejos y jóvenes torrijistas.
¿Por qué pienso y creo que mi aseveración del párrafo anterior es históricamente correcta? Estoy seguro que habrá una buena cantidad de panameños que no estarán de acuerdo con mi planteamiento, pero ocurre que los hechos históricos son incontrovertibles. Mencionaré los que considero más significativos:
Fue una realidad de nuestro devenir republicano que, desde el momento que se inicia el liderazgo político del Dr. Arnulfo Arias Madrid en la década de 1930, comienza un proceso de confrontaciones, recelos y hasta odios irracionales entre la corriente política arnulfista (con sus diversos nombres y emblemas) y los diferentes jefes de la Fuerza Pública con sus designaciones consecutivas de Policía Nacional, Guardia Nacional y Fuerzas de Defensa.
También son hechos históricos innegables que la Fuerza Pública panameña impidió por la fuerza el triunfo legítimo del Dr. Arnulfo Arias en las elecciones de 1948 y 1964, utilizando sus recursos para perpetrar los fraudes electorales más escandalosos de nuestra "democracia".
En 1968, los Jefes de la Guardia Nacional aceptan el triunfo del Dr. Arias en las elecciones de ese año, pero la actuación prepotente y dictatorial del propio Dr. Arias desde que asumió el poder el 1 de octubre de 1968 obligaron a los más destacados altos oficiales jóvenes de la Guardia Nacional a consumar el Golpe de Estado del 11 de octubre de 1968. Hay una buena cantidad de escritores nacionales que quisieran borrar de nuestra historia ese golpe de estado y sus consecuencias, solamente con base en insultos y palabras llenas de odios enfermizos. Pero, lamentablemente, las simples palabras o frases jamás han podido borrar los hechos concretos.
Existe otro hecho que, aunque no es determinante para nuestro proceso histórico, lo considero significativo y, además, muy pocos panameños lo conocimos (entre ellos el Dr. Gilberto Arias y Luis Felipe Clement). En un momento del año 1969, a dos o tres cabezas calientes de la Guardia Nacional se les ocurrió la nefasta idea de quemar y destruir totalmente la finca y residencia del Dr. Arnulfo Arias en Boquete. Una vez que el General Torrijos se enteró de tan descabellado propósito, ordenó que un grupo de guardias se encargara de custodiar y cuidar esas propiedades del Dr. Arias, con su deseo (de Torrijos) que se mantuviesen intactas y sin daño alguno.
Como es historia bien conocida, uno de los más grandes logros del General Omar Torrijos y su equipo negociador, fue la lucha y culminación de los grandes objetivos nacionales que se pueden resumir en cinco fundamentales: Liquidación del nefasto Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903; eliminación real y efectiva del enclave colonial conocido como "Zona del Canal"; fecha fija para la transferencia del Canal a la plena soberanía panameña, y, en la misma fecha, eliminación completa de todas las bases militares norteamericanas en territorio panameño (que se darán conjuntamente el 31 de diciembre) y el aumento substancial de los beneficios económicos directos derivados del Canal, para la economía panameña.
Con fundamento en lo que dejo expuesto en los párrafos anteriores, se confirma, una vez más, que los hechos están estructurados también por especies de irónicas muecas históricas: El 31 de diciembre de 1999 a los arnulfistas y sus aliados les corresponderá la gran misión nacional de recibir el legado histórico del General Omar Torrijos Herrera.
¿Por qué pienso y creo que mi aseveración del párrafo anterior es históricamente correcta? Estoy seguro que habrá una buena cantidad de panameños que no estarán de acuerdo con mi planteamiento, pero ocurre que los hechos históricos son incontrovertibles. Mencionaré los que considero más significativos:
Fue una realidad de nuestro devenir republicano que, desde el momento que se inicia el liderazgo político del Dr. Arnulfo Arias Madrid en la década de 1930, comienza un proceso de confrontaciones, recelos y hasta odios irracionales entre la corriente política arnulfista (con sus diversos nombres y emblemas) y los diferentes jefes de la Fuerza Pública con sus designaciones consecutivas de Policía Nacional, Guardia Nacional y Fuerzas de Defensa.
También son hechos históricos innegables que la Fuerza Pública panameña impidió por la fuerza el triunfo legítimo del Dr. Arnulfo Arias en las elecciones de 1948 y 1964, utilizando sus recursos para perpetrar los fraudes electorales más escandalosos de nuestra "democracia".
En 1968, los Jefes de la Guardia Nacional aceptan el triunfo del Dr. Arias en las elecciones de ese año, pero la actuación prepotente y dictatorial del propio Dr. Arias desde que asumió el poder el 1 de octubre de 1968 obligaron a los más destacados altos oficiales jóvenes de la Guardia Nacional a consumar el Golpe de Estado del 11 de octubre de 1968. Hay una buena cantidad de escritores nacionales que quisieran borrar de nuestra historia ese golpe de estado y sus consecuencias, solamente con base en insultos y palabras llenas de odios enfermizos. Pero, lamentablemente, las simples palabras o frases jamás han podido borrar los hechos concretos.
Existe otro hecho que, aunque no es determinante para nuestro proceso histórico, lo considero significativo y, además, muy pocos panameños lo conocimos (entre ellos el Dr. Gilberto Arias y Luis Felipe Clement). En un momento del año 1969, a dos o tres cabezas calientes de la Guardia Nacional se les ocurrió la nefasta idea de quemar y destruir totalmente la finca y residencia del Dr. Arnulfo Arias en Boquete. Una vez que el General Torrijos se enteró de tan descabellado propósito, ordenó que un grupo de guardias se encargara de custodiar y cuidar esas propiedades del Dr. Arias, con su deseo (de Torrijos) que se mantuviesen intactas y sin daño alguno.
Como es historia bien conocida, uno de los más grandes logros del General Omar Torrijos y su equipo negociador, fue la lucha y culminación de los grandes objetivos nacionales que se pueden resumir en cinco fundamentales: Liquidación del nefasto Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903; eliminación real y efectiva del enclave colonial conocido como "Zona del Canal"; fecha fija para la transferencia del Canal a la plena soberanía panameña, y, en la misma fecha, eliminación completa de todas las bases militares norteamericanas en territorio panameño (que se darán conjuntamente el 31 de diciembre) y el aumento substancial de los beneficios económicos directos derivados del Canal, para la economía panameña.
Con fundamento en lo que dejo expuesto en los párrafos anteriores, se confirma, una vez más, que los hechos están estructurados también por especies de irónicas muecas históricas: El 31 de diciembre de 1999 a los arnulfistas y sus aliados les corresponderá la gran misión nacional de recibir el legado histórico del General Omar Torrijos Herrera.