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60 años de camino progresista


Israel, a través de su historia, ha sido un camino de esperanza, un milagroso suceso contra la adversidad. Luego de mantenerse unido por medio de su lengua, cultura, religión e identidad nacional, su pueblo sobrevivió a la tragedia del Holocausto y retorna a la Tierra Prometida, como justo derecho a establecer una patria en armonía. Israel es grande por ser la cuna de las tres religiones monoteístas. En torno a Jerusalem, la Ciudad Santa, el Pueblo de Jacob, Moisés y David abre sus puertas a la humanidad por ser uno de sitios más sagrados y emblemáticos del mundo.

El valor de un país es su identidad nacional definida por su población. Por ello, el 8 de mayo pasado, el Estado de Israel celebró 60 años de independencia, todo un logro para una nación pequeña, pero grande por el espíritu y la fortaleza de su pueblo.

Israel se debe mucho a la pujanza de su pueblo por vivir en la Tierra Prometida. Pero también no olvida que muchas naciones amigas contribuyeron hace más de medio siglo a cumplir este sueño. Varias naciones latinoamericanas, de las cuales se incluye Panamá, impulsaron el establecimiento de Israel en Tierra Santa. Esto significa que los panameños son solidarios con los israelíes y su lucha por crear una nación con visión de futuro.  

Desde 1948 hasta la fecha, Israel ha logrado 11 premios Nobel. Posee también el más alto porcentaje de graduados universitarios en el mundo. En otros ámbitos, es el país con más museos cualquier otro país. Su economía excede los 100,000 millones de dólares, más que la suma total de todos sus vecinos.  

Israel busca la paz. El destino del Medio Oriente está en la integración y el comercio. Las economías del mundo progresista sólo triunfan en colaboración de los demás miembros de la Comunidad Internacional. Es un anhelo de Israel poder entablar lazos de cooperación con todos los países que aman la paz, siempre y cuando se respete la identidad israelí. Por desgracia, el terrorismo y el extremismo aún reinan en varios lugares del mundo, pidiendo la intolerancia, promoviendo el odio y la ignorancia.

La esperanza es lo último que se pierde, dice un viejo adagio. Pienso algo diferente. Nunca debemos perder la esperanza de que la paz se concrete, e Israel seguirá ayudando al mundo con sus logros y sacrificios, pese a las adversidades.

101 años de Panamá América

 
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