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'a1Basta ya de escarceos militaristas!


EN Panamá no hay ejército. El aparato militar y represivo, que fue conocido como "las fuerzas de defensa" (deliberadamente con minúscula), de ingrata recordación, fue expresamente eliminado, después de la caída de la dictadura. La Constitución vigente en su artículo 310, establece, con claridad que no deja lugar para dudas o interpretaciones, en su párrafo primero: "La República de Panamá no tendrá ejército", y en el párrafo tercero del mismo artículo: "Para la conservación del orden público, la protección de la vida, honra y bienes de quienes se encuentren bajo jurisdicción del Estado y para la prevención de hechos delictivos, la Ley organizará los servicios de policía necesarios, con mando y escalafón separados".
Para cumplir con el artículo 310, citado, en Panamá existen, creados por Ley, con mando y escalafón separados, la Policía Nacional (PN), el Servicio Aéreo Nacional (SAN), el Servicio Marítimo Nacional (SMN), la Policía Técnica Judicial (PTJ) y el Servicio de Protección Institucional (SPI). La causa y razón de ser de esa norma constitucional fue la experiencia que vivimos cuando el país estuvo bajo la férula militar; y su claro propósito es evitar la nefasta y peligrosa concentración de los mandos policiales, cuyas trágicas consecuencias sufrimos cuando en Panamá mandaba el "general de fuerzas", como se hizo llamar en su momento el preso de Miami.
Pero la existencia de la norma constitucional y las claras razones que motivaron su adopción, como hemos podido comprobar, no han sido suficiente para impedir que antiguos colaboradores de Noriega, enquistados en el gobierno de turno, que añoran la época en que los entorchados eran los dueños del país, traten, de tiempo en tiempo, de revivir las prácticas y modelos del período más oscuro de nuestra historia como nación. Ya hemos sido testigos de más de un intento por restablecer las estructuras militares y policiales de la dictadura. Ahí están para demostrarlo los despliegues represivos, copias del pasado, del gobierno de turno; la creación absurda de "vicariatos castrenses"; el resurgimiento de unidades especiales equipadas con sofisticados armamentos de guerra, dizque para defender las fronteras; el proyectado "ministerio de seguridad"; y, últimamente, el intento, anunciado, por tercera vez, de "unificar bajo un solo mando", por ahora, el Servicio Aéreo Nacional y el Servicio Marítimo, hecho por el "nuevo comandante del ministerio de Gobierno y Justicia".
El ministro de marras, que no repara en hacer alardes de su mentalidad militarista, apenas estrenado el cargo, en abierta violación de la Constitución, ha avanzado que ya tiene preparado el proyecto de Ley, para concentrar bajo un solo mando, el suyo, los cuerpos policiales conocidos como el Servicio Aéreo Nacional y el Servicio Marítimo Nacional, con el pretexto, baladí, de que de esa manera se resolvería la falta de recursos que confronta uno de esos segmentos.
Creo que es oportuno, para evitar futuros escarceos militaristas que al mencionado ministro se le advierta sobre la existencia, que parece no conocer o pretende ignorar, del artículo 310 de la Constitución y, más categóricamente, que un proyecto de Ley como el que viene incubando es abiertamente inconstitucional. Tanto él, como su jefe, quien debe haber patrocinado ese mamotreto, tienen como primera obligación cumplir la Constitución y las leyes. Por tanto, no les está permitido ignorar sus textos y mucho menos violarlos, bajo ningún pretexto.
Si el gobierno de "la patria nueva" ha fracasado rotundamente en su compromiso, hecho durante la campaña electoral, de garantizar seguridad a quienes vivimos en Panamá, es debido a su demostrada incapacidad para implementar políticas coherentes y sustentables; y no ha sido por falta de recursos ni por insuficiencia o limitaciones del marco jurídico dentro del que debe actuar y, además, respetar.
Desde que Torrijos y su grupo están en el poder siempre han recurrido a la misma treta: Safarse de su responsabilidad echándole la culpa al gobierno precedente, a los opositores, al marco legal o alegando falta de recursos. Esas excusas, lo sabemos todos, nunca tuvieron ni han tenido sustento ni validez. Pero sí han sido aprovechadas para acomodar leyes, eliminar y crear nuevas instituciones, deshacerse de magistrados o de funcionarios con períodos fijos, aumentar impuestos o desviar recursos públicos a favor de oscuros intereses. Repitiendo esa misma táctica, ahora quieren, con el pretexto de que por esa vía combatirán la inseguridad, de la que son los únicos responsables por su demostrada incompetencia, imponernos esquemas militarizantes y prácticas dictatoriales.
Sobre el peligro que encierran esas acciones, muchos hemos alertado, oportunamente. Pero es necesario que, si queremos construir y vivir en una sociedad democrática, adoptemos una actitud más enérgica para rechazar esas "intentonas". No podemos seguir "mirando para el otro lado" o permanecer pasivos.
Si lo hacemos, sufriremos las consecuencias. Desde aquí reclamo que las dirigencias de los partidos políticos y de las organizaciones cívicas y gremiales se pronuncien sobre este tema, enérgicamente y sin paños tibios. El silencio, en estos casos, es complicidad que se paga muy cara.
El efecto que producirá será visual físico, lo que servirá para que los visitantes interactúen y se comuniquen con la naturaleza.
Tendrá 8 áreas de exhibición o galerías. Estas son: La Rampa de la Vida, muestra la abundante biodiversidad; Panamarama, sala con muchas pantallas sobre el ecosistema panameño; Construyendo el Puente, aquí se muestra como surge Panamá hace 2 millones de años, cuando une a Norteamérica con Suramérica; Colisión de dos mundos, esta galería muestra el intercambio de fauna y flora tanto de Norteamérica como de Suramérica al cruzar el Istmo de Panamá.
Otras galerías son: La Huella Humana, habla de cómo el hombre llega al Istmo, los amerindios, su sistema de vida; Océanos divididos, en ella encuentras dos océanos divididos (el Caribe y el Pacífico), sus especies y sus cambios de vida; Sala de la interdependencia, tendrá una escultura monumental de un árbol de Higo; y
  • Si el visitante desea caminar por senderos, puede acceder a la PC, así tendrá todas las opciones. Además si varios usuarios acceden una misma opción, podrán verla en un holograma.

  • La instalación tendrá además un jardín, donde estarán sembradas flores panameñas.

  • La interrelación de animales que allí habitan y las plantas, producirá en el visitante la impresión de estar en una dimensión donde todas las criaturas y el ambiente tienen importancia.

101 años de Panamá América

 
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