'a1Qu'e9 falta de respeto!
En nuestro país pareciese se ha creado una cultura de faltarle el respecto a todo el mundo, aprovechando precisamente los medios de comunicación y con fundamento equivocado de la noción de la libertad de expresión, consagrada por nuestra Carta Magna. Nosotros respetamos el derecho de disentir de las actuaciones de las personas, pero eso jamás implica que por no estar de acuerdo debemos irrespetarla, afectando con ello su identidad personal. Por razón de la postulación por parte del gobierno para la Corte Penal Internacional de la magistrada Graciela Dixon, hemos leído algunos comentarios que son meras especulaciones que, de acuerdo con mi opinión, entrañan un irrespecto flagrante. La expresión "Más allá de los cuestionados fallos y de la abrumadora percepción de corrupción que pesa sobre la Corte Suprema panameña" formula una descalificación muy grave, inclusive la conducta de corrupción constituye un delito tipificado por el Código Penal, y se infiere de esta expresión la corrupción de los magistrados integrantes de esta corporación de justicia, lo cual, sin lugar a dudas, constituye un irrespeto expuesto. Al igual hemos escuchado otras voces referirse en los medios de comunicación con afirmaciones tendenciosas sin presentar evidencia o prueba alguna de manera habitual en contra de ciudadanos que ocupan un cargo público sin importar las consecuencias nefastas que generan estas declaraciones, siendo esta una conducta habitual en nuestro medio. Reitero reconocer el derecho de disentir o no estar de acuerdo con la conducta asumida por una persona, pero jamás sería aceptable que la respuesta, por razón de una opinión contraria, se fundamente en el irrespeto a la dignidad de la persona, esto no entraña el derecho a la libertad de expresión que tenemos los ciudadanos, esto no es más que la implementación de un libertinaje el cual debemos rechazar todos de manera enérgica.
Después de tanto sufrimiento, y de tantas generaciones entregadas a la orgía de la sangre y la corrupción, este país debería mirar hacia sus niños para enseñarlos a leer con los versos de John Donne:
"La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad.
Por eso no preguntes nunca por quién doblan las campanas: están doblando por ti".
Después de tanto sufrimiento, y de tantas generaciones entregadas a la orgía de la sangre y la corrupción, este país debería mirar hacia sus niños para enseñarlos a leer con los versos de John Donne:
"La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad.
Por eso no preguntes nunca por quién doblan las campanas: están doblando por ti".