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¿Abrir el debate?


Por los resultados reportados, se sabe que la seguridad ciudadana se ha convertido en el gran reto del presente período. El problema no se reduce al llevado y traído tema de la delincuencia pandillera; presenta la peligrosa incorporación de una transnacional del crimen que suma a los locales recursos y sofisticados métodos de organización y operación. La detención reciente de un barco con casi 20 toneladas de drogas, y asaltos impensables, así lo confirman.
Ahora bien, la cuestión no se reduce a la crítica o a la politización del peligro que muchos han advertido. Politizarlo es, incluso, una irresponsabilidad, si quienes dicen estar preocupados por ello lo reducen a un simple déficit gubernamental, y no lo presentan tal cual es: como un fracaso del Estado en su última década; como un reto que varias administraciones no han podido resolver.
En Centroamérica, la delincuencia se ha convertido en un verdadero desafío a los Estados. "La Mara" no es un mito, y el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños en Guatemala y, sobre todo, la forma como ocurrió, tampoco. Entonces, el peligroso incremento de la actividad delincuencial, reflejada en los reportes cotidianos de los medios, indican que la trasgresión es contra una sociedad que no sabe qué hacer o cómo actuar, y obviamente contra un gobierno que, en lo que lleva de periodo, se prepara para anunciar un nuevo plan de seguridad, en un reconocimiento tácito a la inoperatividad de los esfuerzos anteriores.
Así que cabe preguntarse si no es hora de abrir un debate cívico sobre el tema que ventile la capacidad, la organización y los cuadros que posee el país para enfrentar el flagelo de la delincuencia. No se puede seguir viendo el problema como un tema marginal que le sucede a unos y a otros no. Si se espera a que le suceda a todos, seguramente entonces estaremos ante las puertas de una anarquía de consecuencias imprevisibles.

101 años de Panamá América

 
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