Abstencionismo, la verdadera preocupación
Protagonista estelar, el abstencionismo que registró el referéndum sobre la ampliación del Canal, que no puede ser analizado de manera superficial ni endosado con apremio a fuerza política alguna o a determinado sector de la sociedad.
En un primer balance, lo que cuenta es el alto abstencionismo registrado, en el que los favorecedores del SÍ llegaron a aportar casi el 80 % de la concurrencia, en tanto que los opositores alcanzaron el 20%. Luego entonces, si concluimos que ambas fuerzas fueron incapaces de llevar a las urnas a la mayoría de los panameños, entonces se está ante un problema que debe preocupar a toda la sociedad.
¿Se debe la inasistencia a la falta de credibilidad en el sistema, sea SÍ o sea NO?, ¿a una indiferencia letal hacia los temas que nos afectan a todos?, ¿a una premeditada intención destinada a impedir ventajas políticas para una fuerza u otra, traducida en la ausencia notoria de los partidos para hacer recaer los resultados negativos en las fuerzas oficiales, primeras responsables de esta movilización?
Asuma la forma que asuma, tenga la causa que tenga, el abstencionismo afecta más al sistema que a las fuerzas que la componen, toda vez que, regla admitida hace mucho, el abstencionismo no afecta la legitimidad de los resultados. Puede que endose una crítica moral, pero para los efectos prácticos no cuenta.
En la víspera del referéndum , se advirtió que el principal enemigo de ese evento era la asistencia de los votantes que dada la ausencia de los partidos; las fuerzas comprometidas deberían garantizar esa movilización, pero por lo visto en las urnas, los votantes llegaron por sus propios medios, lo que hace más significativa y meritoria esa participación, y le endosa a los partidos una importante responsabilidad en la movilización del resto de los votantes.
Como señalara en su momento el doctor Harmodio Arias, los intereses de la Patria deben estar por encima de la pasión política, y no ha sido eso lo que precisamente ha sucedido. La tendencia refleja una participación, sino cautelosa, al menos calculada, más pendiente de quien podía favorecerse políticamente que lo que pudiese ganar el país.
En un primer balance, lo que cuenta es el alto abstencionismo registrado, en el que los favorecedores del SÍ llegaron a aportar casi el 80 % de la concurrencia, en tanto que los opositores alcanzaron el 20%. Luego entonces, si concluimos que ambas fuerzas fueron incapaces de llevar a las urnas a la mayoría de los panameños, entonces se está ante un problema que debe preocupar a toda la sociedad.
¿Se debe la inasistencia a la falta de credibilidad en el sistema, sea SÍ o sea NO?, ¿a una indiferencia letal hacia los temas que nos afectan a todos?, ¿a una premeditada intención destinada a impedir ventajas políticas para una fuerza u otra, traducida en la ausencia notoria de los partidos para hacer recaer los resultados negativos en las fuerzas oficiales, primeras responsables de esta movilización?
Asuma la forma que asuma, tenga la causa que tenga, el abstencionismo afecta más al sistema que a las fuerzas que la componen, toda vez que, regla admitida hace mucho, el abstencionismo no afecta la legitimidad de los resultados. Puede que endose una crítica moral, pero para los efectos prácticos no cuenta.
En la víspera del referéndum , se advirtió que el principal enemigo de ese evento era la asistencia de los votantes que dada la ausencia de los partidos; las fuerzas comprometidas deberían garantizar esa movilización, pero por lo visto en las urnas, los votantes llegaron por sus propios medios, lo que hace más significativa y meritoria esa participación, y le endosa a los partidos una importante responsabilidad en la movilización del resto de los votantes.
Como señalara en su momento el doctor Harmodio Arias, los intereses de la Patria deben estar por encima de la pasión política, y no ha sido eso lo que precisamente ha sucedido. La tendencia refleja una participación, sino cautelosa, al menos calculada, más pendiente de quien podía favorecerse políticamente que lo que pudiese ganar el país.