¿Acaso se puede aprender sin libros?
EL RECIENTE informe del Consejo Nacional de Educación (CONACED) al cual pertenezco, señala el poco acceso a libros de texto básicos e incipiente incorporación de la tecnología por parte de muchos estudiantes panameños. El informe afirma: Está claramente comprobado que la falta de textos y material apropiado para el estudio incide negativamente en el aprendizaje. Esto es así, porque los textos escolares son uno de los insumos de mayor incidencia en el proceso educativo exitoso.
El texto escolar es dramáticamente importante en el caso de estudiantes cuyos progenitores tienen limitaciones formativas, especialmente, cuando la educación de las madres no alcanza a seis años de formación primaria, pues estos estudiantes no pueden recibir ayuda y orientación en casa por parte de sus padres.
Además, los libros tienen un papel fundamental para esclarecer dudas y conceptos tras la explicación del educador. Se ha probado que los estudiantes que tienen acceso a este insumo para el aprendizaje obtienen mejores resultados en su aprovechamiento escolar.
Se reconoce que los docentes que tienen que enseñar a estudiantes que no cuentan con los textos y materiales apropiados enfrentan un serio problema. Hay escuelas en donde los docentes deben usar gran parte de su tiempo escribiendo en el tablero los contenidos de las lecciones, lo que hace del proceso educativo una actividad ineficiente.
La falta de textos entre los estudiantes pobres es un ejemplo fehaciente de la desigualdad en las oportunidades educativas. En el país todavía hay muchos niños y niñas que no tienen acceso a libros de texto y materiales educativos. La causa principal es la dificultad económica de los familiares de los estudiantes para obtenerlos. El grado de pobreza con respecto a los insumos es tal que en una reciente visita a las escuelas pobres de la costa de Colón y las áreas indígenas los niños, cuando se les preguntaba qué deseaban del Ministerio de Educación, solo solicitaban cuadernos y lápices.
La Ley 47 Orgánica de Educación de 1946 señala la obligatoriedad de proveer, sin costo, textos, útiles y materiales a los estudiantes de la educación primaria. Se estima que un estudiante de la educación básica general requiere de unos ocho textos en cada año a un costo aproximado de 3.50 balboas por texto, o sea unos 28 balboas.
La matrícula total de primaria en el año 2004 fue aproximadamente de unos 400 mil estudiantes, de los cuales unos 100,000 alumnos (25%) asisten a escuelas multigrados.
El objetivo prioritario en cualquier reforma del proceso educativo es mejorar la calidad del aprendizaje; es necesario que todos los estudiantes cuenten con los libros de texto básicos y otros recursos didácticos.
El que todos los estudiantes cuenten con los textos y otros insumos necesarios para el aprendizaje es fundamental para garantizar la equidad, la pertinencia y la calidad de la educación. Por lo tanto, se debe insistir que invertir en libros de texto es una manera de mejorar la calidad de los aprendizajes y disminuir las desigualdades de oportunidades de nuestra sociedad.
En el 2006, el programa MEDUCA-PRODE distribuyó libros y guías por un valor de B/. 3.8 millones. El mismo programa también distribuyó unas 100,000 mochilas (que contenían lápices, cuadernos, regla, lápices de colores, cartapacios, hojas blancas, capote para la lluvia, uniforme y zapatos), a un costo de cerca de un millón de balboas.
La distribución de textos e insumos requeridos para un aprendizaje de calidad debe ser un programa permanente y obligatorio del Estado y no un proyecto coyuntural que eventualmente puede desaparecer.
En todos los niveles educativos existe una incipiente incorporación de la tecnología y otros recursos didácticos que propician el aprendizaje significativo. Es de vital importancia que en los centros educativos las tecnologías de la información y la comunicación apoyen el proceso de aprendizaje. Para lograrlo, es necesario adecuar la infraestructura física y tecnológica, como también dotar a las escuelas de otros recursos didácticos que propicien el aprendizaje.
Una iniciativa muy importante con relación a la incorporación de tecnologías y recursos didácticos que propicien el aprendizaje es, sin duda, el programa "Conéctate al Conocimiento", el cual es una iniciativa que se debe seguir apoyando y ampliando.
Entre las recomendaciones de CONACED: a) Crear la Comisión Nacional de Libros de Texto para que organice en el país la compra, distribución, entrega a los estudiantes y recuperación de los libros de texto.
b) Esta comisión deberá estudiar y decidir sobre la selección de los textos y materiales que se entregarán a los estudiantes.
c) Garantizar el acceso a los libros de texto a todos los estudiantes de la educación básica general, especialmente en el caso de los escolares con severas limitaciones socioeconómicas.
d) Implementar una reglamentación adecuada que asegure que los estudiantes reciban los textos y otros insumos a tiempo y que el proceso de compra y distribución sea eficiente y al menor costo posible.
e) Crear un programa especial de textos escolares para las escuelas multigrado, con el fin de orientar la labor del docente, teniendo en cuenta que los educadores deben trabajar con distintos grados simultáneamente, por lo que se deben usar textos y guías didácticas adecuadas a tales condiciones.
f) Estimular una cultura de responsabilidad para que los estudiantes cuiden los libros, de manera que puedan usarlos posteriormente otros estudiantes. Se debe diseñar un mecanismo de estímulo para que los padres o acudientes regresen los libros usados para su entrega a otros estudiantes en los años siguientes.
raulleisr@hotmail.com
El texto escolar es dramáticamente importante en el caso de estudiantes cuyos progenitores tienen limitaciones formativas, especialmente, cuando la educación de las madres no alcanza a seis años de formación primaria, pues estos estudiantes no pueden recibir ayuda y orientación en casa por parte de sus padres.
Además, los libros tienen un papel fundamental para esclarecer dudas y conceptos tras la explicación del educador. Se ha probado que los estudiantes que tienen acceso a este insumo para el aprendizaje obtienen mejores resultados en su aprovechamiento escolar.
Se reconoce que los docentes que tienen que enseñar a estudiantes que no cuentan con los textos y materiales apropiados enfrentan un serio problema. Hay escuelas en donde los docentes deben usar gran parte de su tiempo escribiendo en el tablero los contenidos de las lecciones, lo que hace del proceso educativo una actividad ineficiente.
La falta de textos entre los estudiantes pobres es un ejemplo fehaciente de la desigualdad en las oportunidades educativas. En el país todavía hay muchos niños y niñas que no tienen acceso a libros de texto y materiales educativos. La causa principal es la dificultad económica de los familiares de los estudiantes para obtenerlos. El grado de pobreza con respecto a los insumos es tal que en una reciente visita a las escuelas pobres de la costa de Colón y las áreas indígenas los niños, cuando se les preguntaba qué deseaban del Ministerio de Educación, solo solicitaban cuadernos y lápices.
La Ley 47 Orgánica de Educación de 1946 señala la obligatoriedad de proveer, sin costo, textos, útiles y materiales a los estudiantes de la educación primaria. Se estima que un estudiante de la educación básica general requiere de unos ocho textos en cada año a un costo aproximado de 3.50 balboas por texto, o sea unos 28 balboas.
La matrícula total de primaria en el año 2004 fue aproximadamente de unos 400 mil estudiantes, de los cuales unos 100,000 alumnos (25%) asisten a escuelas multigrados.
El objetivo prioritario en cualquier reforma del proceso educativo es mejorar la calidad del aprendizaje; es necesario que todos los estudiantes cuenten con los libros de texto básicos y otros recursos didácticos.
El que todos los estudiantes cuenten con los textos y otros insumos necesarios para el aprendizaje es fundamental para garantizar la equidad, la pertinencia y la calidad de la educación. Por lo tanto, se debe insistir que invertir en libros de texto es una manera de mejorar la calidad de los aprendizajes y disminuir las desigualdades de oportunidades de nuestra sociedad.
En el 2006, el programa MEDUCA-PRODE distribuyó libros y guías por un valor de B/. 3.8 millones. El mismo programa también distribuyó unas 100,000 mochilas (que contenían lápices, cuadernos, regla, lápices de colores, cartapacios, hojas blancas, capote para la lluvia, uniforme y zapatos), a un costo de cerca de un millón de balboas.
La distribución de textos e insumos requeridos para un aprendizaje de calidad debe ser un programa permanente y obligatorio del Estado y no un proyecto coyuntural que eventualmente puede desaparecer.
En todos los niveles educativos existe una incipiente incorporación de la tecnología y otros recursos didácticos que propician el aprendizaje significativo. Es de vital importancia que en los centros educativos las tecnologías de la información y la comunicación apoyen el proceso de aprendizaje. Para lograrlo, es necesario adecuar la infraestructura física y tecnológica, como también dotar a las escuelas de otros recursos didácticos que propicien el aprendizaje.
Una iniciativa muy importante con relación a la incorporación de tecnologías y recursos didácticos que propicien el aprendizaje es, sin duda, el programa "Conéctate al Conocimiento", el cual es una iniciativa que se debe seguir apoyando y ampliando.
Entre las recomendaciones de CONACED: a) Crear la Comisión Nacional de Libros de Texto para que organice en el país la compra, distribución, entrega a los estudiantes y recuperación de los libros de texto.
b) Esta comisión deberá estudiar y decidir sobre la selección de los textos y materiales que se entregarán a los estudiantes.
c) Garantizar el acceso a los libros de texto a todos los estudiantes de la educación básica general, especialmente en el caso de los escolares con severas limitaciones socioeconómicas.
d) Implementar una reglamentación adecuada que asegure que los estudiantes reciban los textos y otros insumos a tiempo y que el proceso de compra y distribución sea eficiente y al menor costo posible.
e) Crear un programa especial de textos escolares para las escuelas multigrado, con el fin de orientar la labor del docente, teniendo en cuenta que los educadores deben trabajar con distintos grados simultáneamente, por lo que se deben usar textos y guías didácticas adecuadas a tales condiciones.
f) Estimular una cultura de responsabilidad para que los estudiantes cuiden los libros, de manera que puedan usarlos posteriormente otros estudiantes. Se debe diseñar un mecanismo de estímulo para que los padres o acudientes regresen los libros usados para su entrega a otros estudiantes en los años siguientes.
raulleisr@hotmail.com