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Acceso al mercado norteamericano


Las malas relaciones del mandatario norteamericano, Bill Clinton, con su Congreso, tendrán en la iniciativa de preferencias comerciales para América Central y el Caribe y en la Asociación de Libre Comercio de las Américas acordada en Miami en 1994, a sus principales víctimas. No hay la menor esperanza de alcanzar progreso en ninguno de ambos temas, al menos hasta que el año próximo se dilucide la contienda electoral en Estados Unidos y asuma entonces un nuevo presidente.
Lo anterior se infiere del categórico bloqueo, propiciado por la mayoría republicana en el Senado, al proyecto de ley presidencial que procura ampliar el acceso al mercado estadounidense de una amplia gama de productos procedentes de América Central y el Caribe, incluyendo a Panamá.
El bloqueo, que está encabezado por el líder republicano en la Cámara Alta, Trent Lott, proyectó una negativa señal en el seno de la quinta conferencia de ministros de comercio del continente, desarrollada esta semana en Toronto, Canadá, la cual tuvo precisamente por objeto, pasar revista al avance de la estrategia de apertura comercial impulsada por el propio Estados Unidos, y que persigue convertir al continente en el más grande mercado integrado del planeta. En ese sentido, el abrupto frenazo fue tan elocuente como desilusionante.
La posición republicana en el Senado redujo el papel de quien era considerada estrella del evento en Toronto, la jefa negociadora norteamericana Charlene Barshefsky, a una actuación de mero protocolo y a un discurso insípido, ausente de propuestas y compromisos concretos.
En semejantes condiciones, hasta luce razonable y justificado, que el gobierno panameño haya, poco antes del cónclave, virtualmente cerrado su mercado a más de 40 rubros agrícolas, ante la agresión de masivas importaciones, principalmente de Estados Unidos, que traen incorporados los más altos subsidios del mundo.
Con toda razón, los veteranos senadores Daniel Moynihan y William Roth, demócrata y republicano, respectivamente, criticaron lo que dieron en llamar una "tendencia aislacionista" de su país, que se desarrolla en sentido contrario a la política de apertura comercial que ha seguido en los últimos dos tercios de este siglo.
Las posibilidades de desbloquear el proyecto de ley de apertura para permitir que sea votado, o de que una vez desbloqueado sea aprobado por la mayoría del senado, son remotas en este momento. Y es por eso que volvemos a insistir en el elemento reciprocidad, como indispensable en toda política de apertura comercial de Panamá, presente y futura.


101 años de Panamá América

 
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