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Acceso universal a comunidades apartadas y desafiadas


La información "Indígenas del Darién se Conectan a Internet", publicada el domingo 15, sirve para llamar la atención sobre el atraso tecnológico que vivimos en nuestro país por la falta de visión y la falta de voluntad de apoyar a quienes proponen verdaderas ideas visionarias.

Entre 2002 y 2004, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) propuso llevar conectividad satelital a 25 comunidades apartadas, entre ellas al menos 14 comunidades indígenas apartadas. Instaló y puso en operación una estación saletital terrena en los predios de la Ciudad del Saber.

Se instalarían en las comunidades antenas de pequeña apertura y puntos de enlaces inalámbricos, alimentados con paneles solares para dar acceso a Internet a la escuela, al puesto de Salud con servicios básicos de telemedicina, a la policía, y todos a través de un centro comunitario con acceso a bibliotecas digitales, un esquema que llamamos la InfoVilla.

También se propuso, con el apoyo de UNESCO, la puesta en marcha en algunas en estas InfoVillas de radios comunitarias de corto alcance, con energía solar, manejadas y operadas por las mismas comunidades, para educar y divulgar la cultura autóctona.

Pero el MEF, la Contraloría y el Ente Regulador, hoy Autoridad de los Servicios Públicos, e intereses privados, se opusieron entonces a estos proyectos visionarios y de vanguardia con el pretexto que el gobierno no debía ofrecer servicios de comunicación comunitarios.

En febrero de 2000, a raíz de nuestra puesta en marcha de las primeras InfoPlazas, que habían sido de vocación comunitaria, planteamos un esquema de gobierno electrónico universal redundante (no habría más eso de "se cayó la red"), con herramientas de código abierto para dar acceso a todos incluyendo las comunidades más apartadas, un esquema del que en los últimos cuatro años apenas se ha visto sombra.

Luego de asumir el gobierno actual, ésos y otros proyectos visionarios y de vanguardia fueron engavetados; toda referencia respecto a esos proyectos innovadores de la SENACYT anterior fue borrada de su portal institucional de Internet, dando la impresión que entre 1999 y 2004 no se hizo ni ideó nada.

En el caso de las comunidades apartadas o las comunidades urbanas desafiadas, cuando el sector privado no quiere invertir al no ver mercado sino riesgo, el gobierno debe proporcionar ese acceso a las comunidades para que luego se promuevan las inversiones privadas; el beneficio social a largo plazo es mucho más importante que el beneficio comercial a corto plazo.

Al apropiarse hoy como "innovadores" de algo que fue pionero, visualizado y planificado por otros muchos años antes y no reconocerlo, sino hacerlo mal o a medias, seguiremos en el atraso tecnológico si esperamos que el sector privado sea el único que actúe.

101 años de Panamá América

 
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