Acción contra el Ministerio de Educación
Dejad que alcance la verdad aquel que quiera vivir bien, y entonces, y no antes, cesarán sus pesadumbres". Platón. Toda palabra, pensamiento y hecho, tiene su influencia sobre el destino del hombre. Y cuando los jóvenes aprenden en la materia de Historia, o Ciencias Sociales, errores, la mente del estudiante succiona en el libro malo un pasado que nunca fue y repercutirá para siempre en su existencia; porque el libro impreso vive para siempre cuando el autor se haya convertido en polvo y ceniza.
¿Cómo pretende el Ministerio de Educación hacer resaltar nuestro pasado, para que sea ejemplo de las futuras generaciones, cuando la Oficina de Curriculum y Tecnología Educativa, permite aprobar textos de historia errados, que personalmente he denunciado desde hace años, y que contienen información no cierta, para distorsionar la mente de las futuras generaciones? No es el tamaño de un país, sino el carácter de su pueblo, lo que le da su valor genuino. Hay hombres y mujeres que están continuamente pidiendo peticiones, pero no hacen nada fructífero para merecer su solicitud. Permanecen inertes. Aullan como lobos. El verdadero patriotismo es de otra clase. Está fundado sobre la veracidad, la abnegación y el verdadero amor hacia nuestro democrático futuro.
Un joven que no se le enseña que nuestra independencia de Colombia fue el cuatro de noviembre de 1903; que no se le educa sobre nuestra inconstitucionalidad e ilegalidad del Escudo Nacional y que los legisladores prefieren recibir altísimos salarios y no remedian el mal con leyes acertadas; que debe aprender fuera de las aulas escolares, que Nicanor Villalaz fue autor, pero que el modelo presentado para el Concurso del Emblema Patrio fue modificado en ciertos aspectos por la Comisión de la Convención de Panamá; que no existen pruebas legales e históricas sobre el nacimiento y existencia real de Rufina Alfaro en La Villa de Los Santos; que Colombia solamente reconoció provisionalmente el Departamento denominado Istmo; que no se le dice, para que pueda investigar, sobre la noticia aparecida en el libro "The Story of Panamá", del Committe on Foreign Affairs of the House of Representative, Washington, 1913, donde se expone que oficiales norteamericanos del Ferrocarril, como, patriotas en el sentido panameño, recibieron su pago en 1904, en sumas aproximadas de 15.000 a 25.000 dólares por patriotas; que no se desea decir a los jóvenes escolares sobre el instrumento de Ratificación de los Estados Unidos de América del Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y a su funcionamiento, como su Protocolo de Canje de Instrumentos de Ratificación, que da derecho a Perpetuidad a los Estados Unidos de América para estacionar tropas militares en cualquier sitio de Panamá para establecer la neutralidad del canal, de conformidad a acuerdos o arreglos con nuestro país, parecido al Tratado Bunau Varilla-Hay, y otros mayor, no sólo desconocerá la verdad de Panamá, sino que no estará capacitado para fomentar el destino fructífero de la nacionalidad, ni elaborar positivamente una familia.
Desde cuando el señor Marco Alarcón era Ministro de Educación, en 1995, he venido denunciando anomalías de dicho Despacho, por prensa, radio y televisión, interponiendo quejas (denuncias) ante la Procuraduría de la Administración, siendo la última el 27 de diciembre de 1999. Tuve que llevar copia de mi nota de 11 de noviembre de 1999 y Consulta No 98 de 23 de mayo de 1994 de la Procuraduría de la Administración, porque las mismas no aparecían. Es increíble que los servidores públicos pierdan o extravíen los documentos que en sus despachos deben reposar. Cuando la cultura no se toma en cuenta en un país, como Panamá, el pueblo se torna inhóspito, poco importa, renaciendo la extrema pobreza, debido que la ciudadanía no está preparada para soportar la alta tecnología que impera en el planeta Tierra.
Comprendo que la política abarca parte del porcentaje de horas que deben mantener para las obras académicas los servidores públicos, pero en Panamá los ministros de Educación desde 1993 no han sabido responder al alto cargo que le fueron asignados. Prueba de ello, la mala educación en los planteles públicos o privados, el altísimo precio de los textos escolares y de los implementos que deben tener los estudiantes, para no mencionar el pecado de exigir una matrícula y una mensualidad altísima. Y se dicen los directores de los colegios o escuelas, que siguen la normas que deben aplicarse para la correcta convivencia pacífica, cuando solamente pueden asistir a clases en colegios o escuelas privadas, aquellos jóvenes que provienen de padres pudientes, o que devengan salarios de la clase media alta o aristocrática. Que sea la historia quien juzgue los actos de los ministros de Educación, quienes desde 1993 hasta la fecha, año 2000, en las áreas que he denunciado e interpuesto quejas, prefieren no cumplir la ley que rige la materia descrita en el artículo 41 de la Constitución Nacional.
¿Cómo pretende el Ministerio de Educación hacer resaltar nuestro pasado, para que sea ejemplo de las futuras generaciones, cuando la Oficina de Curriculum y Tecnología Educativa, permite aprobar textos de historia errados, que personalmente he denunciado desde hace años, y que contienen información no cierta, para distorsionar la mente de las futuras generaciones? No es el tamaño de un país, sino el carácter de su pueblo, lo que le da su valor genuino. Hay hombres y mujeres que están continuamente pidiendo peticiones, pero no hacen nada fructífero para merecer su solicitud. Permanecen inertes. Aullan como lobos. El verdadero patriotismo es de otra clase. Está fundado sobre la veracidad, la abnegación y el verdadero amor hacia nuestro democrático futuro.
Un joven que no se le enseña que nuestra independencia de Colombia fue el cuatro de noviembre de 1903; que no se le educa sobre nuestra inconstitucionalidad e ilegalidad del Escudo Nacional y que los legisladores prefieren recibir altísimos salarios y no remedian el mal con leyes acertadas; que debe aprender fuera de las aulas escolares, que Nicanor Villalaz fue autor, pero que el modelo presentado para el Concurso del Emblema Patrio fue modificado en ciertos aspectos por la Comisión de la Convención de Panamá; que no existen pruebas legales e históricas sobre el nacimiento y existencia real de Rufina Alfaro en La Villa de Los Santos; que Colombia solamente reconoció provisionalmente el Departamento denominado Istmo; que no se le dice, para que pueda investigar, sobre la noticia aparecida en el libro "The Story of Panamá", del Committe on Foreign Affairs of the House of Representative, Washington, 1913, donde se expone que oficiales norteamericanos del Ferrocarril, como, patriotas en el sentido panameño, recibieron su pago en 1904, en sumas aproximadas de 15.000 a 25.000 dólares por patriotas; que no se desea decir a los jóvenes escolares sobre el instrumento de Ratificación de los Estados Unidos de América del Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y a su funcionamiento, como su Protocolo de Canje de Instrumentos de Ratificación, que da derecho a Perpetuidad a los Estados Unidos de América para estacionar tropas militares en cualquier sitio de Panamá para establecer la neutralidad del canal, de conformidad a acuerdos o arreglos con nuestro país, parecido al Tratado Bunau Varilla-Hay, y otros mayor, no sólo desconocerá la verdad de Panamá, sino que no estará capacitado para fomentar el destino fructífero de la nacionalidad, ni elaborar positivamente una familia.
Desde cuando el señor Marco Alarcón era Ministro de Educación, en 1995, he venido denunciando anomalías de dicho Despacho, por prensa, radio y televisión, interponiendo quejas (denuncias) ante la Procuraduría de la Administración, siendo la última el 27 de diciembre de 1999. Tuve que llevar copia de mi nota de 11 de noviembre de 1999 y Consulta No 98 de 23 de mayo de 1994 de la Procuraduría de la Administración, porque las mismas no aparecían. Es increíble que los servidores públicos pierdan o extravíen los documentos que en sus despachos deben reposar. Cuando la cultura no se toma en cuenta en un país, como Panamá, el pueblo se torna inhóspito, poco importa, renaciendo la extrema pobreza, debido que la ciudadanía no está preparada para soportar la alta tecnología que impera en el planeta Tierra.
Comprendo que la política abarca parte del porcentaje de horas que deben mantener para las obras académicas los servidores públicos, pero en Panamá los ministros de Educación desde 1993 no han sabido responder al alto cargo que le fueron asignados. Prueba de ello, la mala educación en los planteles públicos o privados, el altísimo precio de los textos escolares y de los implementos que deben tener los estudiantes, para no mencionar el pecado de exigir una matrícula y una mensualidad altísima. Y se dicen los directores de los colegios o escuelas, que siguen la normas que deben aplicarse para la correcta convivencia pacífica, cuando solamente pueden asistir a clases en colegios o escuelas privadas, aquellos jóvenes que provienen de padres pudientes, o que devengan salarios de la clase media alta o aristocrática. Que sea la historia quien juzgue los actos de los ministros de Educación, quienes desde 1993 hasta la fecha, año 2000, en las áreas que he denunciado e interpuesto quejas, prefieren no cumplir la ley que rige la materia descrita en el artículo 41 de la Constitución Nacional.