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Acelerador Tecnológico: una oportunidad


Con frecuencia escuchamos en diversas áreas donde desarrollamos nuestras actividades, una marcada crítica, que a veces llega a la desmoralización, sobre el futuro de Panamá, incluyendo los sectores sociales y empresariales. En un número plural de ocasiones tienen razón de lo que expresan, pero aún así nos colocamos en posición de preguntarnos si realmente no estamos haciendo algo por el futuro de la nación panameña. Considero que sí estamos realizando labores que contribuyen con el desarrollo del país.
Así por ejemplo, y es digno de destacar, el proyecto del Acelerador Tecnológico Empresarial (ATEP), ubicado en la Fundación Ciudad del Saber. Cuando escuchamos hablar del mismo, nos pareció en primera instancia un ente fuera del contexto de la realidad, mas al investigar sobre sus objetivos, comprendimos que este proyecto es sumamente factible. Creo que así lo han comprendido los organismos internacionales que le han brindado su apoyo financiero. Y es que el concepto es totalmente moderno en la región, ya que permitirá a la creatividad empresarial contar con un soporte que contribuya a cristalizar sus ideas y sobre todo a no permitir que el proyecto fracase.
En un mundo cada día más competitivo se hace necesario que el sector empresarial desarrolle estrategias científicamente establecidas donde los riesgos a un fracaso sean minimizados, y esto es parte del compromiso y responsabilidad que tiene el Acelerador Tecnológico, para con el sector empresarial, especialmente con quienes se inician en este renglón del desarrollo. Sería prudente que quienes tengan alguna iniciativa empresarial se acerquen al ATEP, a fin de que intercambien conceptos que permitan llenar el porcentaje de éxito al momento de poner en ejecución un proyecto.
Por su parte, ATEP tiene una gran responsabilidad frente a los potenciales y emprendedores empresarios, quienes con sus riesgos, creatividad y dinamismo tienen el deseo de contribuir con el éxito personal pero, a su vez, con el desarrollo del país.
Noriega es un realista. Está consciente de que Latinoamérica se encuentra en una encrucijada por las dificultades económicas que está viviendo. Reconoce que estas situaciones han hasta provocado un cuestionamiento de la democracia y de los modelos de libre mercado en algunos países. Cita Venezuela, Colombia y Argentina como naciones que están pasando momentos especialmente inquietantes. Y, por supuesto, condena la dictadura castrista en Cuba. Pero el Embajador no se deja ahuyentar por el difícil cuadro hemisférico. Más bien, ve estas dificultades como desafíos que hay que superar y como una oportunidad que no debe desperdiciarse para mejorar la gobernabilidad fortaleciendo, inter alia, los sistemas judiciales y el respeto a la propiedad privada en Latinoamérica. En conclusión; el embajador Noriega es una persona que tiene el bagaje idóneo para desempeñar el cargo para el cual ha sido nominado. El suyo es un nombramiento acertado.

101 años de Panamá América

 
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