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Acerca del poder y otras hierbas


El gobierno no puede ser una especie de ser supremo, ubicuo y todopoderoso, ya que lo fundamental es la comunicación, pues según Emilio Durkheim "cuando más estrecha se hace la comunicación entre la conciencia gubernamental y el resto de la sociedad, más se extiende esta conciencia y comprende más cosas, y mayor es el carácter democrático de la sociedad. La democracia es la forma política de una sociedad que se gobierna así misma. Un pueblo es tanto más democrático en cuanto la deliberación, la reflexión, el espíritu crítico desempeñan un papel más considerable en la marcha de los asuntos públicos. Es tanto menos democrático cuanto el inconsciente, los hábitos no conocidos, los sentimientos oscuros, los prejuicios, son más preponderantes".

Se dice que el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente. Creo que es cierto, pero también ello depende de varios condicionamientos. Primero, ¿cuál es la concepción de poder que se tiene? Si el poder tiene como misión servir al bien común es muy diferente al poder que busca el interés particular. Recordemos el grafiti pintado en el mayo francés: “Que impere la voluntad general, sobre la voluntad del General”. Segundo, al poder debe cerrársele la posibilidad de hacerse absoluto o concentrarse en grandes proporciones a través de procesos democráticos de elección, rendición de cuentas, auditoría social, transparencia y participación ciudadana. Tres. Es diferente cuando los que acceden al poder son portadores de valores, y cuando expresan antivalores en su comportamiento. La filosofía oriental lo proclama: las personas inmaduras explotan el poder, pues es una de las más duras pruebas para el carácter, se sube a la cabeza e insensibiliza el corazón creando autismo (incomunicación) político.

El poder utilizado para maximizar la personalidad está impedido de usarse para beneficiar a la comunidad, a la sociedad. Cuando se maneja el poder hay que combatir su atracción hipnótica, pues logra generar impunidad; o sea actuar pensando que no existen consecuencias negativas. Mientras se cuenta con más poder, el impulso de la ambición, la ignorancia y las faltas de controles hacen perder el equilibrio.

Es frecuente, entonces, que los que ocupen el poder se aíslen del resto de la sociedad escuchando sólo lo que los alabarderos les cuentan, endiosados en un poder que creen permanente, insensibilizándose a todo lo que no sea su propio provecho, lo que sumado a los otros factores produce cleptocracia, en lugar de democracia.

La ética tiene una importancia estratégica. Se trata de entender a la autoridad como servicio. El poder absoluto corrompe en la medida que niega la dimensión ética. Por el contrario, el poder democrático edifica, porque al integrar a la humanización, lo convierte en factor de servicio y de participación. No es sólo, pues, una manera de comportarse sino la forma de construir poder, ya que se afirma que el hombre puede hacer su propia historia, ser su propio creador. Seguimos el próximo miércoles.

raulleisr@hotmail.com

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