Acercándonos al caos
Se profundiza el enredo de las cosas en el país. Los escándalos, ciertos o no, pululan por todas partes. La falta de respuesta inmediata y creíble con respecto a algunos escándalos, tienden a profundizar la desconfianza y la confusión en la opinión pública; hay doble y triple discurso en las explicaciones que se dan con respecto a actos de corrupción y pese a que todos los días el gobierno anuncia (últimamente, con la empresa privada) proyectos de salvación económica y social, no se convierten ni en principios de realidades éstos.
El manejo del gobierno en sus explicaciones y pronunciamientos no pasa de ser mediocre, enrevesado y hasta pueril; jamas habíamos observado tanta ineptitud para inventar o aclarar situaciones. Por ejemplo, en el caso del helicóptero HP- 1430. Nada más sencillo para el funcionario público, a quien le corresponde dar esta explicación, que decir que dicha aeronave estaba alquilada al gobierno, en misión oficial, porque en Punta Mala o donde fuera, la mandataria necesitaba sus secretarias presidenciales y otros funcionarios con el objeto de trabajar el fin de semana, lo que hacía esta misión oficial para justificar el uso del helicóptero. Pero siendo esto verdad o mentira han formado un macarrón que no lo entiende nadie y que deja a la imaginación de todos, cosas que pueden ser ciertas o no. No hay que culpar a los medios de comunicación que no hacen otra cosa que proyectar sus informaciones, en el campo y con evidencia escrita.
No es la Presidenta la que debe responder a estas situaciones. Son sus funcionarios responsables o voceros de las distintas agencias del Estado, los que deben dar las respuestas.
Hay un último esfuerzo que acaban de hacer los representantes del capital (léase empresarios) con recomendaciones concretas para solucionar problemas nacionales prioritarios en materia económica y social. Pero esto se hizo sin asistencia y presencia de los trabajadores. Pecado Mortal. La fuerza económica de un país radica principalmente en la conjunción de los factores del trabajo y el capital. Hay que enmendar este daño tremendo lo antes posible si no se quiere el fracaso de este esfuerzo.
Estamos en una situación caótica que el gobierno debe valorar inmediatamente, en tal forma de saber si es que faltan planes de gobierno inmediatos y si están en ejecución o si son los funcionarios los que faltan en sus respectivas dependencias. Tiene que informarse inmediatamente si existe una coordinación entre las distintas agencias del Estado para alcanzar la coherencia administrativa. Si eso no se da, también, inmediatamente, las situaciones explosivas crean las fuerzas que por combustión espontánea impredecible producen las soluciones.
Nadie quiere un rompimiento del orden constitucional. Nadie. Sería el derrocamiento de la democracia. Pero regresamos al juego de la incapacidad y el desorbitamiento de los políticos y de muchos segmentos de la sociedad civil, activa en la corrupción o en la tranquila complacencia. Así comenzó el juicio del presidente Robles, en el cual se le voltearon amigos políticos y personales, sin asco, lo que lo amargó por buen rato. En esa ocasión, la Corte Suprema corrigió el entuerto. Cuando estas situaciones se presentan ... todo cabe en lo posible.
El manejo del gobierno en sus explicaciones y pronunciamientos no pasa de ser mediocre, enrevesado y hasta pueril; jamas habíamos observado tanta ineptitud para inventar o aclarar situaciones. Por ejemplo, en el caso del helicóptero HP- 1430. Nada más sencillo para el funcionario público, a quien le corresponde dar esta explicación, que decir que dicha aeronave estaba alquilada al gobierno, en misión oficial, porque en Punta Mala o donde fuera, la mandataria necesitaba sus secretarias presidenciales y otros funcionarios con el objeto de trabajar el fin de semana, lo que hacía esta misión oficial para justificar el uso del helicóptero. Pero siendo esto verdad o mentira han formado un macarrón que no lo entiende nadie y que deja a la imaginación de todos, cosas que pueden ser ciertas o no. No hay que culpar a los medios de comunicación que no hacen otra cosa que proyectar sus informaciones, en el campo y con evidencia escrita.
No es la Presidenta la que debe responder a estas situaciones. Son sus funcionarios responsables o voceros de las distintas agencias del Estado, los que deben dar las respuestas.
Hay un último esfuerzo que acaban de hacer los representantes del capital (léase empresarios) con recomendaciones concretas para solucionar problemas nacionales prioritarios en materia económica y social. Pero esto se hizo sin asistencia y presencia de los trabajadores. Pecado Mortal. La fuerza económica de un país radica principalmente en la conjunción de los factores del trabajo y el capital. Hay que enmendar este daño tremendo lo antes posible si no se quiere el fracaso de este esfuerzo.
Estamos en una situación caótica que el gobierno debe valorar inmediatamente, en tal forma de saber si es que faltan planes de gobierno inmediatos y si están en ejecución o si son los funcionarios los que faltan en sus respectivas dependencias. Tiene que informarse inmediatamente si existe una coordinación entre las distintas agencias del Estado para alcanzar la coherencia administrativa. Si eso no se da, también, inmediatamente, las situaciones explosivas crean las fuerzas que por combustión espontánea impredecible producen las soluciones.
Nadie quiere un rompimiento del orden constitucional. Nadie. Sería el derrocamiento de la democracia. Pero regresamos al juego de la incapacidad y el desorbitamiento de los políticos y de muchos segmentos de la sociedad civil, activa en la corrupción o en la tranquila complacencia. Así comenzó el juicio del presidente Robles, en el cual se le voltearon amigos políticos y personales, sin asco, lo que lo amargó por buen rato. En esa ocasión, la Corte Suprema corrigió el entuerto. Cuando estas situaciones se presentan ... todo cabe en lo posible.