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Acertada decisión: programa de viviendas de la CSS


Cualquier iniciativa que tome la Caja de Seguro Social es motivo de debate, lo que es un indicio de que a todos los panameños nos interesa la institución y que nos preocupa cómo se utilizan sus recursos, por lo cual es saludable que se genere una corriente de opinión en torno a la gestión de esta institución. Cuando se habla del financiamiento de compras de vivienda y no de proyectos, algunos sectores opinan que estos programas no están dentro del ámbito de la seguridad social, y otros han estigmatizado la institución con la experiencia que se tuvo con el financiamiento de proyectos en administraciones pasadas.
En primer lugar, dentro del concepto de seguridad social, la vivienda es una de las necesidades sociales que con prioridad debe satisfacerse, de tal forma que la utilización de recursos del Seguro Social en programas de esta naturaleza tiene plena justificación.
Si bien es cierto que no existe estructurado dentro de la CSS un programa de vivienda, la institución tiene un programa de capitalización, que obliga a invertir las reservas de la institución para hacerle frente al Programa de Invalidez, Vejez y Muerte, de tal suerte que los recursos aplicados a la adquisición de viviendas cumplen con el doble propósito de facilitarles viviendas a los asegurados y de generar los ingresos para cumplir sus obligaciones con los jubilados. En la eventualidad de no utilizarse recursos en el financiamiento de las viviendas, la CSS debe depositar sus reservas por disposiciones legales en el Banco Nacional a una tasa de interés del 5%, de tal forma que cualquiera iniciativa que garantice una rentabilidad igual o mayor al 5%, debe ser atractiva para diversificar el portafolio de las reservas de la Caja de Seguro Social.
El tema de la vivienda es de vital importancia en las políticas de Estado, a tal punto que en países como Colombia, los trabajadores pueden obtener sus viviendas con los beneficios adicionales a su salario, primas de antigüedad, técnicas o de producción, entre otras, que solamente pueden ser utilizadas para estos propósitos, o retirarlas a la edad de jubilación.
En una país como el nuestro, caracterizado por el alto consumo de artículos suntuosos, debemos apoyar y propiciar todas aquellas políticas orientadas a satisfacer necesidades básicas como lo es la vivienda, por lo tanto, aplaudimos que la Caja retome un programa que desde hace tiempo funciona en la institución y que se interrumpió por la mala experiencia que se tuvo con el financiamiento a empresas promotoras de viviendas.
La concepción del programa de viviendas en aquel entonces era excelente, se trataba de que la institución colocase sus recursos a una tasa de interés de 9%, que comparado al 5% que ofrecía el Banco Nacional, significaba un aumento porcentual de 4%, no obstante, el programa no funcionó por problemas administrativos, lo cual no es motivo para impedir que la Caja piense en otras alternativas para invertir sus reservas.
El financiamiento de viviendas no solamente es una alternativa de inversión, se trata de incentivar a un sector de la economía que tiene un gran efecto en la distribución de la renta, la mayor parte del sector construcción se ubica dentro de las empresas formales, por la tanto cotizan a la seguridad social y pagan impuestos, generan empleos y tienen un efecto de cascada, debido a que benefician las actividades conexas.
En diferentes foros de discusión se ha señalado que Panamá tiene suficientes recursos para que no existan tantos problemas sociales, que hay una injusta distribución de la riqueza por el modelo económico que se concentra básicamente en el sector servicios, cuyos ingresos lo reciben muy pocas personas, y que deben darse cambios estructurales para resolver los problemas socioeconómicos, en consecuencia, la iniciativa de la Caja del Seguro Social, es aceptable desde todo punto de vista, por la función social que representa una vivienda y porque busca impulsar un sector que es un dínamo para reactivar la economía.
Estamos seguros que la CSS está en la dirección correcta dentro del concepto de la seguridad social y en la medida que en este esfuerzo se sumen tanto el sector público como privado, para canalizar recursos hacia la satisfacción de necesidades básicas, estaremos promoviendo el desarrollo social, condición indispensable para que haya desarrollo económico.
Alentamos al Prof. Jované, a que impulse programas de esta naturaleza, pues los asegurados nos merecemos que los recursos sean empleados en uno de los propósitos más nobles de la familia panameña, como lo es la adquisición de vivienda.

101 años de Panamá América

 
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