Aclaración necesaria
Un programa de televisión que se transmite cada lunes en la noche, con cierta osadía mezcló el caso de una madre ciega, maltratada por sus hijos y en total abandono en una casa desvencijada, con algunas proyecciones de imágenes de ancianas, entre ellas, mi madre que está instalada en el Hogar Brisas del Mar, en Veracruz, a cinco minutos del Puente de Las Américas.
La señora Bertilda Arosemena de Rojas, que por la gracia de Dios cuenta en estos momentos con 86 años y orgullosamente, es mi madre, está instalada en "Brisas del Mar", luego de que por propia percepción estimó que reunía las mejores condiciones en cuanto a hospedaje, alimentación, tratamiento médico, recreación e iglesia para el oficio religioso diario. No es un sitio de caridad. Mi madre, que es sobreviviente de un empleado del Canal de Panamá, goza del beneficio de un cheque del Gobierno de los Estados Unidos y ese cheque, con autorización suya, pasa de la Embajada de Estados Unidos en nuestro país a la Administración, regentada muy humanamente por una religiosa, cariñosamente nombrada "Hermana Jedy" y otros funcionarios siempre muy atentos y eficientes.
En las frecuentes visitas que hago a mi madre, puedo percatarme que hay numerosos ancianos de familias muy distinguidas y los informes que tengo es que son visitados, igualmente, en forma asidua. Debo manifestar, por ejemplo, que mi madre goza del beneficio, en todo sentido, del Hospital San Fernando, luego que el Hospital Gorgas cerró y los derechos fueron trasladados a esa clínica. Y cuantas veces ha necesitado de urgencia el Hospital San Fernando, los empleados siempre han sido solícitos para que acuda en pocos minutos la ambulancia, previa a la atención de enfermería que le han prestado e inmediatamente, se me ha notificado telefónicamente que presencie el examen que se le haya de practicar en el San Fernando, en algunos casos, ha sido menester su hospitalización. Pero la referida autora del programa de televisión en referencia, lejos de adoptar un propósito más delicado durante más de una semana para que al televidente estuviera pendiente, como es natural en estos casos, en los llamados "avances" sentó algunas dudas que el texto del programa no despejó del todo, ya que si tanto usó la imagen de mi madre en la invitación a sus televidentes, debió darle la oportunidad a ella, expresara alguna opinión, lo que habría coincidido con lo que dejo planteado, pero la omitió, situación que me obliga a esta aclaración necesaria.
La señora Bertilda Arosemena de Rojas, que por la gracia de Dios cuenta en estos momentos con 86 años y orgullosamente, es mi madre, está instalada en "Brisas del Mar", luego de que por propia percepción estimó que reunía las mejores condiciones en cuanto a hospedaje, alimentación, tratamiento médico, recreación e iglesia para el oficio religioso diario. No es un sitio de caridad. Mi madre, que es sobreviviente de un empleado del Canal de Panamá, goza del beneficio de un cheque del Gobierno de los Estados Unidos y ese cheque, con autorización suya, pasa de la Embajada de Estados Unidos en nuestro país a la Administración, regentada muy humanamente por una religiosa, cariñosamente nombrada "Hermana Jedy" y otros funcionarios siempre muy atentos y eficientes.
En las frecuentes visitas que hago a mi madre, puedo percatarme que hay numerosos ancianos de familias muy distinguidas y los informes que tengo es que son visitados, igualmente, en forma asidua. Debo manifestar, por ejemplo, que mi madre goza del beneficio, en todo sentido, del Hospital San Fernando, luego que el Hospital Gorgas cerró y los derechos fueron trasladados a esa clínica. Y cuantas veces ha necesitado de urgencia el Hospital San Fernando, los empleados siempre han sido solícitos para que acuda en pocos minutos la ambulancia, previa a la atención de enfermería que le han prestado e inmediatamente, se me ha notificado telefónicamente que presencie el examen que se le haya de practicar en el San Fernando, en algunos casos, ha sido menester su hospitalización. Pero la referida autora del programa de televisión en referencia, lejos de adoptar un propósito más delicado durante más de una semana para que al televidente estuviera pendiente, como es natural en estos casos, en los llamados "avances" sentó algunas dudas que el texto del programa no despejó del todo, ya que si tanto usó la imagen de mi madre en la invitación a sus televidentes, debió darle la oportunidad a ella, expresara alguna opinión, lo que habría coincidido con lo que dejo planteado, pero la omitió, situación que me obliga a esta aclaración necesaria.