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Acoso judicial al Defensor


Las noticias del pasado domingo, en el diario "oficial" de la Sra. Procuradora de la Nación, dan cuenta en grandes titulares que el Ministerio Publico ha solicitado autorización a la Corte Suprema de Justicia para poder investigar al Defensor del Pueblo en virtud de una denuncia, en la que se le acusa de haber violado, cuando era Director de Migración, los derechos humanos de una extranjera que había ingresado clandestinamente al país.

Ante este acoso judicial que atenta contra la independencia que debe tener el Defensor del Pueblo para ejercer sus funciones, no puede uno mantenerse callado o voltear la cabeza, ya que existe, tras esta investigación, una malsana intención no sólo de dañar la reputación de un profesional del derecho que ha demostrado capacidad, honestidad y eficiencia en el ejercicio de los cargos públicos que ha desempeñado, sino también un mensaje de "sometimiento" proveniente de las altas esferas del Ministerio Publico.

Extraña que esa diligencia de la Procuradora General en iniciar las investigaciones en contra de las supuestas violaciones cometidas por el Defensor no la aplique cuando le corresponde investigar a sus fiscales acusados de "pinchazos telefónicos" inconstitucionales, detenciones declaradas ilegales por los tribunales o las descautelaciones de bienes sin tener facultad legal para ello.

En esos casos, la actitud de la Sra. Procuradora ha sido muy distinta a la utilizada contra el Defensor del Pueblo, ya que en los mismos ha habido un claro y manifiesto "apadrinamiento" a las actuaciones de sus fiscales con lo cual, en primer lugar, se deteriora su imagen de confianza y credibilidad inicial con que contaba por parte de la sociedad y se afecta gravemente la imagen institucional del Ministerio Publico.

Ricardo Vargas, en sus seis primeros meses, ha ejercido ejemplarmente su rol de Defensor del Pueblo y "sin prisas, pero sin pausas" le ha devuelto la confianza ciudadana a una institución que, tras la salida del cargo del ex defensor Tejada Espino, era un barco que andaba a la deriva y que él, como un buen timonel, no sólo ha sabido llevarla a buen puerto sino que la ha llevado a navegar por mares agitados y conociendo el norte que lo guiará a dejar una estela de trabajo y un legado que, sin duda, sabrá reconocerle la ciudadanía.

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