Acoso sexual
Mucho es lo que se ha escrito y dicho en torno al acoso sexual. En una oportunidad leímos crónica de nuestra amiga la periodista Rosa Guizado, Jefa de Redacción de este diario, en la que entre otras cosas destacaba que en la mujer, el acoso sexual tiene varias consecuencias: 1. Inestabilidad en el trabajo por la presión que se ve sometida; ausentismo para evadir el hecho. 2. Obstaculiza el desarrollo profesional; impide un trabajo eficiente e imposibilita las oportunidades de ascenso y de aumento salarial. 3. Repercute en la vida afectiva; produce estrés, impotencia, ansiedad, enojo.
Desde ya hace años las legisladoras Teresita de Arias a igual que Gloria Young, vienen activándose en torno a este trascendente problema, aún hoy día sin resolver y que inesperadamente parece resurgir en nuestra sociedad a través de acusaciones que hizo la segunda al actual decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá.
Según la OIT, para que haya acoso sexual deben integrarse tres elementos: un comportamiento de carácter sexual, que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionante hostil para su trabajo, convirtiéndolo en algo humillante:
"El acoso sexual es cualquier tipo de acercamiento o presión de naturaleza sexual tanto física como verbal, no deseada por quien la sufre, que surge de la relación de empleo y que da por resultado un ambiente de trabajo hostil, un impedimento para hacer las tareas y o un condicionamiento de las oportunidades de ocupación de la persona perseguida"
Según investigación realizada en 1994 por la Secretaría de la Mujer de la UPCN con trabajadoras del sector público, se determinaron cinco niveles de conductas de acoso sexual, para las que se tuvo en cuenta el tipo de interacción, el contenido del mensaje y la implicación o no de contacto físico: Nivel 1) Acoso leve, verbal: chistes, piropos, conversaciones de contenido sexual. Nivel 2) Acoso moderado, no verbal y sin contacto físico: Miradas, gestos lascivos, muecas. Nivel 3) Acoso medio, fuerte verbal: Llamadas telefónicas y o cartas, presiones para salir o invitaciones con intenciones sexuales. Nivel 4) Acoso fuerte, con contacto físico: Manoseos, sujetar o acorralar. Nivel 5) Acoso muy fuerte: Presiones tanto físicas como psíquicas para tener contactos íntimos.
Muchos son los que consideran el acoso sexual como una forma de violencia de género que "fortalece el estereotipo y desequilibrio cultural del "hombre" productor (dominante) y de la mujer "reproductora" (sumisa), reduciendo a la mujer a objeto sexual y negándole el derecho de actuar en espacios considerados masculinos y, al mismo tiempo, absolviendo a los hombres de una mayor responsabilidad en el ámbito de la reproducción.
Por otro lado, según otros, "el acoso sexual viola derechos sexuales básicos como el derecho a la libertad sexual (la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual, libres de coerción, explotación o abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida) y el derecho a la autonomía sexual, integridad sexual y seguridad del cuerpo sexual, lo que incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de violencia de cualquier tipo". Los especialistas concluyen que, cuando esta violación a la integridad humana se da en el ámbito del trabajo, representa una violación del derecho de trabajar en un ambiente digno y humano; es decir, es también violencia laboral.
Recientemente recibí vía e mail, en forma anónima, unas versos en torno a este trascendente tema y que por constituir otro punto de vista al problema, procedo a transcribirlos para ilustración de los amables lectores. Quien desee dirigirse a su autor puede hacerlo directamente a la siguiente dirección: yeyanews@hotmail.com
Aunque yo no soy machista me causa preocupación el proyecto presentado por mi amiga Gloria Young.
Por supuesto que yo estoy contra el acoso sexual pero no que a los piropos se consideren tal cual. Una cosa es si el acoso proviene de un superior (con el perdón de Doña Yeya , que fue secre del Doctor).
Pero es algo muy distinto los piropos entre iguales en especial si se dicen con fines matrimoniales.
No me gusta que la dama decida si algo le ofende y me mande a la chirola como Gloria Young pretende.
Imáginate si digo: "la gloria quiero alcanzar" , Gloria se siente aludida y me manda a encarcelar.
Y ojalá que Gloria explique pues encuentro preocupante si el efecto es retroactivo o es sólo de aquí pa"lante. Hubo muchas muchachitas que de joven piropié ¿hoy pueden ponerme preso cuando la gana les dé?
¿Y qué pasa si Bush cree que Yeya lo acosó reclamándole furiosa que el ojo no le guiñó? (Le ruego a Dios que Bush no se ponga en ese plan y nos agarre a bombazos como a Irak o Afganistán.)
¿Qué será de Yeyanews y la gente que los lee si ahora por ley se prohíbe que a Yeya se piropee?
Tú, Gloria, no te preocupes, te puedes tranquilizar; no se me ocurre un piropo que te pudiera lanzar. Pensé en algún atributo que te pudiera endosar pero por mucho que quise no lo pude ni inventar".
Desde ya hace años las legisladoras Teresita de Arias a igual que Gloria Young, vienen activándose en torno a este trascendente problema, aún hoy día sin resolver y que inesperadamente parece resurgir en nuestra sociedad a través de acusaciones que hizo la segunda al actual decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá.
Según la OIT, para que haya acoso sexual deben integrarse tres elementos: un comportamiento de carácter sexual, que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionante hostil para su trabajo, convirtiéndolo en algo humillante:
"El acoso sexual es cualquier tipo de acercamiento o presión de naturaleza sexual tanto física como verbal, no deseada por quien la sufre, que surge de la relación de empleo y que da por resultado un ambiente de trabajo hostil, un impedimento para hacer las tareas y o un condicionamiento de las oportunidades de ocupación de la persona perseguida"
Según investigación realizada en 1994 por la Secretaría de la Mujer de la UPCN con trabajadoras del sector público, se determinaron cinco niveles de conductas de acoso sexual, para las que se tuvo en cuenta el tipo de interacción, el contenido del mensaje y la implicación o no de contacto físico: Nivel 1) Acoso leve, verbal: chistes, piropos, conversaciones de contenido sexual. Nivel 2) Acoso moderado, no verbal y sin contacto físico: Miradas, gestos lascivos, muecas. Nivel 3) Acoso medio, fuerte verbal: Llamadas telefónicas y o cartas, presiones para salir o invitaciones con intenciones sexuales. Nivel 4) Acoso fuerte, con contacto físico: Manoseos, sujetar o acorralar. Nivel 5) Acoso muy fuerte: Presiones tanto físicas como psíquicas para tener contactos íntimos.
Muchos son los que consideran el acoso sexual como una forma de violencia de género que "fortalece el estereotipo y desequilibrio cultural del "hombre" productor (dominante) y de la mujer "reproductora" (sumisa), reduciendo a la mujer a objeto sexual y negándole el derecho de actuar en espacios considerados masculinos y, al mismo tiempo, absolviendo a los hombres de una mayor responsabilidad en el ámbito de la reproducción.
Por otro lado, según otros, "el acoso sexual viola derechos sexuales básicos como el derecho a la libertad sexual (la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual, libres de coerción, explotación o abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida) y el derecho a la autonomía sexual, integridad sexual y seguridad del cuerpo sexual, lo que incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de violencia de cualquier tipo". Los especialistas concluyen que, cuando esta violación a la integridad humana se da en el ámbito del trabajo, representa una violación del derecho de trabajar en un ambiente digno y humano; es decir, es también violencia laboral.
Recientemente recibí vía e mail, en forma anónima, unas versos en torno a este trascendente tema y que por constituir otro punto de vista al problema, procedo a transcribirlos para ilustración de los amables lectores. Quien desee dirigirse a su autor puede hacerlo directamente a la siguiente dirección: yeyanews@hotmail.com
Aunque yo no soy machista me causa preocupación el proyecto presentado por mi amiga Gloria Young.
Por supuesto que yo estoy contra el acoso sexual pero no que a los piropos se consideren tal cual. Una cosa es si el acoso proviene de un superior (con el perdón de Doña Yeya , que fue secre del Doctor).
Pero es algo muy distinto los piropos entre iguales en especial si se dicen con fines matrimoniales.
No me gusta que la dama decida si algo le ofende y me mande a la chirola como Gloria Young pretende.
Imáginate si digo: "la gloria quiero alcanzar" , Gloria se siente aludida y me manda a encarcelar.
Y ojalá que Gloria explique pues encuentro preocupante si el efecto es retroactivo o es sólo de aquí pa"lante. Hubo muchas muchachitas que de joven piropié ¿hoy pueden ponerme preso cuando la gana les dé?
¿Y qué pasa si Bush cree que Yeya lo acosó reclamándole furiosa que el ojo no le guiñó? (Le ruego a Dios que Bush no se ponga en ese plan y nos agarre a bombazos como a Irak o Afganistán.)
¿Qué será de Yeyanews y la gente que los lee si ahora por ley se prohíbe que a Yeya se piropee?
Tú, Gloria, no te preocupes, te puedes tranquilizar; no se me ocurre un piropo que te pudiera lanzar. Pensé en algún atributo que te pudiera endosar pero por mucho que quise no lo pude ni inventar".