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Acoso sexual y sus consecuencias


El acoso sexual afirman, legos como yo y eruditos internacionales, que es el tipo de violencia más cruel en el género humano. El acoso sexual es diferente a la violencia sexual, aunque para mí son igualitos, siendo el primero más artero, cobarde y letal que el segundo. En los países desarrollados debido a la violencia sexual, se pierde uno de cada cinco años de vida saludables en las mujeres de 15 a 44 años. En Panamá y otros países, empobrecidos por el machismo, los daños son cuatro veces mayor, tomando en cuenta los traumas irreversibles y efectos psicológicos secundarios.
En Panamá se afirma que el acoso sexual es una interacción laboral que sólo se da de jefe a subalterno. Si usted es un buen amante de la naturaleza y de los animales salvajes, en particular, sabrá qué es un macho Alfa y naturalmente se habrá dado cuenta qué es un jefe y qué es un subalterno.
En el género humano no existen los Alfa, pero la cobardía endémica de algunos "hombres" que por suerte o bellaquería política, llegan a puestos embellecedores en los sectores públicos o privados de nuestro país, da pie a que haya este tipo de cráptulas, que abusan en forma inmoral de las subalternas, que por lo general acceden a los favores sexuales, por el temor a que las despidan de sus trabajos. En una manada de lobos, por ejemplo, el macho Alfa, no se preocupa en pedir favores. En los acosadores públicos o privados, el rendimiento en el trabajo es lo menos importante, para estos degenerados homo sapiens lo prioritario es aprovecharse de su posición. El lobo salvaje, al contrario de los acosadores humanos, no asedia, no pisa los talones, ni persigue a sol y sombra, ni propone nada deshonroso a ninguna hembra, pues él se siente seguro, sabe quién es y ellas solitas acuden a él blandiendo sus rabos entre las patas.
El acoso sexual se da solamente de jefe a subalterno. Si una subalterna le propone algo a su jefe o le insinúa siquiera algún acto amoroso, es otra cosa muy diferente, él debe ponerla en su lugar y no caer en ningún juego subrepticio, porque imagínese, la empresa privada ni el gobierno pagan para esos escarceos que distraen y disminuyen el rendimiento en los centros de trabajo, situaciones que en la mayoría de los casos provocan escándalos de tales proporciones, que desmejoran imagen y plusvalía de empresas e instituciones.
El acoso sexual en Panamá se da y aumenta todos los días, más bien porque a nadie han puesto preso por estas prácticas indecorosas e inmorales. Los mismos abogados dicen que ni el Código Penal reformado lo tiene bien tipificado como delito. La misma praxis ha demostrado que probar una acusación semejante es harto difícil. Apelación tras apelación es lo normativo en estos casos.
Las propias mujeres afectadas prefieren usar sus artes y escabullirse de la mejor forma para eludir al baboso de turno. Sé de casos en que las acosadas se defienden llamando anónimamente a las mamás y a las esposas de los cráptulas pedidores de favores sexuales para liberarse de la conduerma, esto último ha dado buen resultado y sirve para bajar la presión cotidiana.

101 años de Panamá América

 
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