Actividades del Centenario
Debemos reconocer sin mezquindades ni egoísmos que las actividades del Centenario se llevaron a cabo con estricto orden, mucha lucidez, gran alegría y una masiva participación ciudadana. Fue un éxito indiscutible del gobierno que preside doña Mireya Moscoso y de la señora Lorena Castillo de Varela, secretaria ejecutiva del Comité Nacional del Centenario.
Un incidente, el de Rubén Blades, fue solucionado por la Alcaldía, la Fundación de su madre, Anoland Díaz y amigos personales. Cantó y el público quedó muy complacido y las dos omisiones cometidas por el Gobierno no afectaron el desarrollo de los distintos actos.
Los principales opositores al gobierno fueron excluidos de todas las actividades. No se les invitó. Estos guardaron, sin embargo, un discreto y patriótico silencio que permitió, por ello, que su falta de presencia no fuera negativamente explotada por la actitud excluyente del régimen. También, la falla de destacar con una mejor divulgación el papel histórico de nuestros próceres y los hechos que llevaron a nuestra separación de Colombia, fueron ampliamente presentados con veracidad y objetividad por el Dr. Carlos Mendoza, El Panamá América y La Prensa, al igual que por las distintas cadenas de televisión y radio como KW Continente y RPC.
Tuvimos oportunidad todos los panameños de vivir nuestra historia. El pueblo mantuvo en todo momento una actitud ejemplar. Dimos una muestra a la comunidad internacional de gran madurez, civismo y amor a Panamá.
Ver los desfiles de los distintos colegios con sus lujosos uniformes y sus bandas de guerra; a la Policía Nacional muy disciplinada y armada "hasta los dientes" y algunas de sus secciones marchando con el "paso de ganso", nos lleva a la conclusión, muy preocupante por cierto, de que existe en la comunidad aún un fermento de militarismo que pensábamos que había desaparecido de la mente del panameño. Un uniformado al frente de la Policía Nacional, la unificación de los mandos y un cambio de nombre nos llevaría, en un abrir y cerrar de ojos, a un ejército muy bien armado. ¿Eso es lo que queremos? No lo creo. El PRD, inclusive, en una época el brazo político de las fuerzas armadas, es hoy día un partido que cree y practica la democracia.
Los regímenes militares, en cualquier país del mundo, no llegan de la noche a la mañana a asumir el control de una nación; es un proceso lento que toma años, así nos lo ha enseñado la historia.
Pasadas las fiestas hay que destacar el trabajo encomiable de limpieza que se llevó a cabo el día 5 de noviembre. Nuestra urbe capitalina lucía esplendorosa; nuestras calles y avenidas limpias y no habían deshechos de basura ni desperdicios por ningún lado. Hay que reconocerle esta labor a la Alcaldía de Panamá.
Los actos del Centenario nos han llevado a reflexionar a muchos; debemos ahora prepararnos todos para ser los nuevos próceres de nuestro Segundo Centenario y contribuir a hacer más grande, justa y rica nuestra nación.
Un incidente, el de Rubén Blades, fue solucionado por la Alcaldía, la Fundación de su madre, Anoland Díaz y amigos personales. Cantó y el público quedó muy complacido y las dos omisiones cometidas por el Gobierno no afectaron el desarrollo de los distintos actos.
Los principales opositores al gobierno fueron excluidos de todas las actividades. No se les invitó. Estos guardaron, sin embargo, un discreto y patriótico silencio que permitió, por ello, que su falta de presencia no fuera negativamente explotada por la actitud excluyente del régimen. También, la falla de destacar con una mejor divulgación el papel histórico de nuestros próceres y los hechos que llevaron a nuestra separación de Colombia, fueron ampliamente presentados con veracidad y objetividad por el Dr. Carlos Mendoza, El Panamá América y La Prensa, al igual que por las distintas cadenas de televisión y radio como KW Continente y RPC.
Tuvimos oportunidad todos los panameños de vivir nuestra historia. El pueblo mantuvo en todo momento una actitud ejemplar. Dimos una muestra a la comunidad internacional de gran madurez, civismo y amor a Panamá.
Ver los desfiles de los distintos colegios con sus lujosos uniformes y sus bandas de guerra; a la Policía Nacional muy disciplinada y armada "hasta los dientes" y algunas de sus secciones marchando con el "paso de ganso", nos lleva a la conclusión, muy preocupante por cierto, de que existe en la comunidad aún un fermento de militarismo que pensábamos que había desaparecido de la mente del panameño. Un uniformado al frente de la Policía Nacional, la unificación de los mandos y un cambio de nombre nos llevaría, en un abrir y cerrar de ojos, a un ejército muy bien armado. ¿Eso es lo que queremos? No lo creo. El PRD, inclusive, en una época el brazo político de las fuerzas armadas, es hoy día un partido que cree y practica la democracia.
Los regímenes militares, en cualquier país del mundo, no llegan de la noche a la mañana a asumir el control de una nación; es un proceso lento que toma años, así nos lo ha enseñado la historia.
Pasadas las fiestas hay que destacar el trabajo encomiable de limpieza que se llevó a cabo el día 5 de noviembre. Nuestra urbe capitalina lucía esplendorosa; nuestras calles y avenidas limpias y no habían deshechos de basura ni desperdicios por ningún lado. Hay que reconocerle esta labor a la Alcaldía de Panamá.
Los actos del Centenario nos han llevado a reflexionar a muchos; debemos ahora prepararnos todos para ser los nuevos próceres de nuestro Segundo Centenario y contribuir a hacer más grande, justa y rica nuestra nación.