Actuaciones del Futuro reelecto
"Es nuestro privilegio tratar de ser lo que deseamos, pero es nocivo empeñarse en pretender ser lo que no se es o engañarnos a nosotros mismos habituándonos a una idea radicalmente falsa de lo que somos. Cuando la conducta habitual de un hombre o una institución es falsa, el paso siguiente es la completa desmoralización y, después, la degeneración. Porque para nadie es posible someterse a la falsificación de su naturaleza sin perder el respeto por sí mismo".
Viajes, placer y diplomacia barata es la moda del actual Presidente dedicado a gobernar de espaldas al pueblo, pues todo se maneja con un secretismo, como si estuviésemos en el medioevo.
Los viajes del Señor Presidente no resuelven absolutamente nada; por el contrario, sólo recargan al fisco de gastos innecesarios. Ello es un crimen de lesa humanidad, para un país tan pobre como el nuestro. Pérez Balladares no comprende que la política del gobierno debe ser de austeridad, hay mucha miseria en este país para que él, con el dinero de todos nosotros, tenga una vida que sólo se podría dar un mandatario de un planeta entero.
Don Ernesto dijo en su campaña que iba a seguir el método torrijista, el cual consiste en hacerle propaganda a la gestión gubernamental a base de una publicidad apabullante, llena de falacias y de tinte populista. En Torrijos era propio de un dictador; en el Dr. Pérez Balladares, es el reflejo de su prepotencia.
El próximo primer magistrado debe ser un estadista de reconocida trayectoria, honestidad y transparencia. No queremos más ni santos impolutos, ni engendros militaristas y mucho menos populistas mentirosos o los que llama Ernesto Sábato "revolucionarios de bolsillo".
La diplomacia de hoy, igual a la del señor 277, es un rotundo fracaso, pues la misma consiste en pensar que regalando un sombrero Panamá a un agente diplomático de otro país o una caja de licor nacional con su nombre impreso y por qué no decirlo también, una invitación a la casa de Punta Barco, se consiguen unas buenas relaciones. Esta administración le da mucha importancia a la vida social, ignorando que un diplomático responde a la política internacional de su país. El hecho que los funcionarios internacionales sean amigos entre sí, en nada cambia la política exterior, pues el que señala la pauta es el presidente del estado, no la amistad de un panameño con un asiático, inglés o mexicano.
Cuando se va a la mesa de negociaciones se debe ir con una actitud seria y responsable con base en derecho internacional, que es el rector de la convivencia pacífica entre las naciones. En las relaciones internacionales se observan los sólidos argumentos con fundamento en la razón.
Marco Polo en sus viajes descubría cosas interesantes; el Señor Presidente no nos trae nada nuevo a no ser el aumento del gasto público.
Mientras todas estas calamidades suceden, la mal llamada oposición se encuentra en un letargo suicida del cual parece nunca despertar.
Es necesario que quienes se oponen al gobierno sean críticos en toda la extensión del vocablo, y no meros oportunistas que lo único que anhelan es ocupar un alto puesto para hacer lo mismo que ellos hoy denuncian. Valdría la pena releer a Octavio Paz, Robert Fulghum y otros, los cuales explican cómo hacer una verdadera crítica.
Viajes, placer y diplomacia barata es la moda del actual Presidente dedicado a gobernar de espaldas al pueblo, pues todo se maneja con un secretismo, como si estuviésemos en el medioevo.
Los viajes del Señor Presidente no resuelven absolutamente nada; por el contrario, sólo recargan al fisco de gastos innecesarios. Ello es un crimen de lesa humanidad, para un país tan pobre como el nuestro. Pérez Balladares no comprende que la política del gobierno debe ser de austeridad, hay mucha miseria en este país para que él, con el dinero de todos nosotros, tenga una vida que sólo se podría dar un mandatario de un planeta entero.
Don Ernesto dijo en su campaña que iba a seguir el método torrijista, el cual consiste en hacerle propaganda a la gestión gubernamental a base de una publicidad apabullante, llena de falacias y de tinte populista. En Torrijos era propio de un dictador; en el Dr. Pérez Balladares, es el reflejo de su prepotencia.
El próximo primer magistrado debe ser un estadista de reconocida trayectoria, honestidad y transparencia. No queremos más ni santos impolutos, ni engendros militaristas y mucho menos populistas mentirosos o los que llama Ernesto Sábato "revolucionarios de bolsillo".
La diplomacia de hoy, igual a la del señor 277, es un rotundo fracaso, pues la misma consiste en pensar que regalando un sombrero Panamá a un agente diplomático de otro país o una caja de licor nacional con su nombre impreso y por qué no decirlo también, una invitación a la casa de Punta Barco, se consiguen unas buenas relaciones. Esta administración le da mucha importancia a la vida social, ignorando que un diplomático responde a la política internacional de su país. El hecho que los funcionarios internacionales sean amigos entre sí, en nada cambia la política exterior, pues el que señala la pauta es el presidente del estado, no la amistad de un panameño con un asiático, inglés o mexicano.
Cuando se va a la mesa de negociaciones se debe ir con una actitud seria y responsable con base en derecho internacional, que es el rector de la convivencia pacífica entre las naciones. En las relaciones internacionales se observan los sólidos argumentos con fundamento en la razón.
Marco Polo en sus viajes descubría cosas interesantes; el Señor Presidente no nos trae nada nuevo a no ser el aumento del gasto público.
Mientras todas estas calamidades suceden, la mal llamada oposición se encuentra en un letargo suicida del cual parece nunca despertar.
Es necesario que quienes se oponen al gobierno sean críticos en toda la extensión del vocablo, y no meros oportunistas que lo único que anhelan es ocupar un alto puesto para hacer lo mismo que ellos hoy denuncian. Valdría la pena releer a Octavio Paz, Robert Fulghum y otros, los cuales explican cómo hacer una verdadera crítica.