Actuar con poder, firmeza y mesura
Dios me ha dado la dicha de vivir situaciones interesantes y que importan más que las preocupaciones tontas en que perdemos el tiempo. Vivir el cambio de siglo es una historia que sólo los millones de privilegiados podemos disfrutar. Claro que, en los cheques pondremos 19... y luego tenemos que romperlos; pero estoy ansiosa por saber cómo se siente el siglo XXI. Lo que sucede es que hoy es el primer día del siglo, así es que no sé aún cuál será la sensación. Ya nos comunicaremos lo que sentimos.
Pero, aprovechando el grosor de la responsabilidad que tenemos los panameños con el país, hay que sacudir un poco la insensatez que a veces ponemos en el diario vivir. En un día como hoy, quisiera decirle a la Sra. Presidenta que ella tiene en sus manos lo más valioso que es el futuro de Panamá; sólo ella con su equipo de trabajo podrán decidir lo que más convenga.
Tiene delante una negociación con los educadores que no debe permitir presiones de ninguna clase. Es necesario estudiar lo que más beneficie al país para tomar decisiones. Pienso que, si ellos tienen jubilación especial, saldré a la calle aunque sea sola para gritar hasta lograr una también para los médicos. ¿Por qué no? ¿Y por qué sí a los educadores? El gobierno tiene en sus manos decisiones importantes que para que pueda o no labrarse un futuro a las nuevas generaciones.
Por allí se rumora si el uso del Fondo Fiduciario deba someterse a referéndum. Sra. Presidenta: sólo ustedes saben y deciden si es necesario tomar ese dinero y qué utilización darle. ¿Qué sucede con los panameños que no nos agrada pensar? Si seguimos el gusto de la gente, llamaremos a referéndum hasta para decidir que himno se cantará en cada escuela. ¿Quién ha dicho que para el uso de un dinero, el gobierno deba consultar en forma popular? Esto es realmente pueril; es desubicarse en una realidad insoslayable que obliga a las autoridades, sobre todo al Ejecutivo, a tomar la determinación y cargar con esa responsabilidad.
No hay que abusar de situaciones que a alguien se le ocurre decir en un medio de comunicación y se convierte en dogma, sin analizarlo, sin reflexionar. Una consulta popular se convertirá en un espectáculo político: los PRD votarán que NO y harán su campaña como si fueran nuevas elecciones; los arnulfistas votarán que SI y será una medición de fuerza para ver quién tienen más gente, más arrastre y más poder. Una consulta de esta clase agota al pueblo, al gobierno y a los políticos; además, cuesta mucho dinero que debemos invertir en obras sociales más beneficiosas.
Señores del gobierno, Sra. Presidenta, utilice su posición de fuerza y autoridad. Ustedes tienen el mandato del pueblo para gobernarlo. Pues, úsenlo y transformen una consulta popular en una determinación con firmeza de lo que ustedes consideran lo mejor. En la medida que cedan ante las presiones, dejan de ser gobernantes para convertirse en títeres de la opinión de una población que no está formada para gobernar.
Si utilizan su poder con mesura y un criterio prudente, el pueblo comprenderá que tiene verdaderos gobernantes. Ese pueblo elige para que lo gobiernen y no para que le consulten todas las determinaciones a tomar. Si ustedes se plantan y actúan correctamente, ganarán en el concepto que el pueblo tenga de ustedes. No pierdan, pues, el poder que les han concedido los votos y demuestren que mereció la pena elegirlos.
Hoy que empezamos un nuevo siglo, que el destino ha querido que les toque a ustedes gobernarnos en este cambio, tienen que ir hacia delante como han ido los años. Hoy vemos con alegría un cambio de fecha. Pues, cambiemos también de actitud, de manera de pensar y de ver las cosas. Demuestren que son un gobierno moderno, progresista, pero con firmeza de poder, de ese poder que les dio una mayoría de votos en elección democrática y que demuestren que saben gobernar.
Pero, aprovechando el grosor de la responsabilidad que tenemos los panameños con el país, hay que sacudir un poco la insensatez que a veces ponemos en el diario vivir. En un día como hoy, quisiera decirle a la Sra. Presidenta que ella tiene en sus manos lo más valioso que es el futuro de Panamá; sólo ella con su equipo de trabajo podrán decidir lo que más convenga.
Tiene delante una negociación con los educadores que no debe permitir presiones de ninguna clase. Es necesario estudiar lo que más beneficie al país para tomar decisiones. Pienso que, si ellos tienen jubilación especial, saldré a la calle aunque sea sola para gritar hasta lograr una también para los médicos. ¿Por qué no? ¿Y por qué sí a los educadores? El gobierno tiene en sus manos decisiones importantes que para que pueda o no labrarse un futuro a las nuevas generaciones.
Por allí se rumora si el uso del Fondo Fiduciario deba someterse a referéndum. Sra. Presidenta: sólo ustedes saben y deciden si es necesario tomar ese dinero y qué utilización darle. ¿Qué sucede con los panameños que no nos agrada pensar? Si seguimos el gusto de la gente, llamaremos a referéndum hasta para decidir que himno se cantará en cada escuela. ¿Quién ha dicho que para el uso de un dinero, el gobierno deba consultar en forma popular? Esto es realmente pueril; es desubicarse en una realidad insoslayable que obliga a las autoridades, sobre todo al Ejecutivo, a tomar la determinación y cargar con esa responsabilidad.
No hay que abusar de situaciones que a alguien se le ocurre decir en un medio de comunicación y se convierte en dogma, sin analizarlo, sin reflexionar. Una consulta popular se convertirá en un espectáculo político: los PRD votarán que NO y harán su campaña como si fueran nuevas elecciones; los arnulfistas votarán que SI y será una medición de fuerza para ver quién tienen más gente, más arrastre y más poder. Una consulta de esta clase agota al pueblo, al gobierno y a los políticos; además, cuesta mucho dinero que debemos invertir en obras sociales más beneficiosas.
Señores del gobierno, Sra. Presidenta, utilice su posición de fuerza y autoridad. Ustedes tienen el mandato del pueblo para gobernarlo. Pues, úsenlo y transformen una consulta popular en una determinación con firmeza de lo que ustedes consideran lo mejor. En la medida que cedan ante las presiones, dejan de ser gobernantes para convertirse en títeres de la opinión de una población que no está formada para gobernar.
Si utilizan su poder con mesura y un criterio prudente, el pueblo comprenderá que tiene verdaderos gobernantes. Ese pueblo elige para que lo gobiernen y no para que le consulten todas las determinaciones a tomar. Si ustedes se plantan y actúan correctamente, ganarán en el concepto que el pueblo tenga de ustedes. No pierdan, pues, el poder que les han concedido los votos y demuestren que mereció la pena elegirlos.
Hoy que empezamos un nuevo siglo, que el destino ha querido que les toque a ustedes gobernarnos en este cambio, tienen que ir hacia delante como han ido los años. Hoy vemos con alegría un cambio de fecha. Pues, cambiemos también de actitud, de manera de pensar y de ver las cosas. Demuestren que son un gobierno moderno, progresista, pero con firmeza de poder, de ese poder que les dio una mayoría de votos en elección democrática y que demuestren que saben gobernar.