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Acuerdos sobre funcionamiento de los canales interoceánicos


Durante la presente discusión sobre los cambios propuestos por la Autoridad del Canal en la estructura de peajes y en otras tarifas por servicios a la navegación que se traducen en un aumento para los usuarios, he escuchado decir a personas que debieran saber mejor que nosotros, no tenemos por qué consultar con terceros las decisiones que tomemos en el funcionamiento del Canal. Esas personas parecieran desconocer el contenido y el alcance del Tratado Concerniente a Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá de 1977. De acuerdo con ese acuerdo internacional, las tarifas de peajes y de otros servicios al tránsito tienen que ser “justas, equitativas y consistentes con el Derecho Internacional”.
Obligación igual a la nuestra la tenía Estados Unidos cuando operaba el Canal. Sus acciones estaban limitadas por el acuerdo Hay-Pauncefote impuesto a Estados Unidos por Gran Bretaña a cambio de acceder a que fuese ese país quien construyese y operase el canal. En 1912, cuando Estados Unidos preparaba la Ley sobre el funcionamiento del Canal, señaló en uno de sus artículos que no se cobraría peaje a barcos con bandera estadounidense dedicados al comercio costero en ese país. Gran Bretaña protestó e invocó el Tratado Hay-Pauncefote, señalando que se violaba el principio de que los peajes debían ser justos y equitativos si no se distribuía la carga de los mismos entre todos los usuarios por igual. Estados Unidos argumentó que el Canal de Panamá había sido construido en un territorio bajo su jurisdicción y, por lo tanto, la fijación de peajes, estaba dentro de su prerrogativa. Esa tesis fue derrotada y se eliminó el artículo del proyecto de Ley.
Posiblemente por su importancia estratégica y comercial, los tres mayores canales interoceánicos: Panamá, Suez y Kiel están sometidos a acuerdos internacionales que limitan sus acciones.
La Autoridad del Canal de Suez tiene la obligación de hacer compatible sus acciones con la Convención de Constantinopla de 1888 y la Declaración Egipcia. La primera le fue impuesta por las superpotencias y la segunda por Resolución de la Organización de las Naciones Unidas, después de la nacionalización.
El Canal de Kiel está bajo el Tratado de Versalles que le fue impuesto a Alemania después de la IIa. Guerra Mundial.
En el caso de Suez, la Declaración establece que cualquier incremento de peajes dentro de un período de doce meses, estaría limitado a uno por ciento y, cualquier aumento mayor sería “el resultado de negociaciones” y si no se lograba acuerdo, sería dirimido por arbitraje, de acuerdo con un procedimiento de arbitraje internacional. En esa forma, el Tribunal como último recurso tendría la función de fijar las tarifas de peajes. Al tiempo de la nacionalización de los activos egipcios de la Compagnie Universelle du Canal Maritime de Suez, la Compañía estaba pagando más de siete por ciento de sus ingresos brutos al Gobierno de Egipto bajo un acuerdo al que se había llegado con el gobierno en 1949. Después de la nacionalización del Canal de Suez, el Gobierno de Egipto aceptó ciertas limitaciones sobre el nivel de peajes. En esa dirección, el Gobierno de Egipto declaró a la Autoridad del Canal de Suez, un órgano autónomo del gobierno de ese país, el cual debía pagarle al gobierno cinco por ciento de sus ingresos brutos como “regalía.”
De acuerdo con un libro del profesor Richard Baxter, de donde he tomado material para este escrito, los números no dan un cuadro completo de las ventajas que fluyen al territorio soberano, ya que ellas son sólo la manifestación más visible de un complicado intercambio de beneficios bajo los términos del acuerdo gubernamental.
En el caso del Canal de Kiel, el Tratado de Versalles señala que para el cómputo de las tarifas de peajes: sólo se le imputarán a los barcos aquellos cargos que usen el Canal o sus aproximaciones que “estén intencionados para cubrir en una manera equitativa el costo de mantener en una condición navegable, o de mejorar, el Canal o sus accesos, o para hacerle frente a gastos incurridos en el interés de la navegación.”
El profesor Baxter señala que los canales interoceánicos sometidos a estos acuerdos internacionales están en la obligación de llevar una contabilidad abierta. Como hemos podido advertir, ninguna de las fórmulas en los acuerdos proporcionan una guía segura para el cómputo de peajes. Por ese motivo, no creo que haya manera de que los usuarios del Canal puedan disputar la decisión que ha tomado la Administración de modificar e incrementar los peajes y otros servicios de tránsito.
No obstante, el profesor Baxter nos dice que el solo hecho de que estas medidas estén incorporadas a instrumentos internacionales, deja en el aire la pregunta si las decisiones de los peajes en estas tres vías acuáticas están fuera del dominio doméstico de los dueños de los canales.
Consideró que si se presentara nuevamente un sismo de igual o mayor magnitud, lo más recomendable sería proceder de igual manera con el desalojo de los centros hospitalarios hacia áreas más seguras.
Para ello, recomendó el edificio de la coordinación de la CSS y las instalaciones del Hospital General de Bugaba, así como también habilitar un hospital ambulante.
En tanto, Donderis insistió en que, ante esas acciones, es importante coordinar un lugar para la atención médica de personas que resultaran heridas, como el estadio Kenny Serracín y algunos otros, accesibles.

En cuanto a los múltiples daños que se han dado en diferentes edificios, el funcionario explicó que eso es producto de las malas construcciones que presentan muchas edificaciones, donde no se toman las medidas antisísmicas,.
Advirtió que tras los movimientos sísmicos se ha detectado que en Chiriquí existen muy malas construcciones y no hay medidas de seguridad. "No existen los amarres, vigas", por lo que consideró que hay que mejorar las normas de seguridad en la provincia.
Desde el pasado martes 30 de julio, se han registrado unas 150 réplicas de menor intensidad. Las últimas de acuerdo al reporte de la Red Sismología de la Universidad de Panamá se dieron el pasado viernes 2 de agosto con una intensidad de 5.5 grados y el sábado 3 con una intensidad de 4.5 grados.

Este lunes fueron suspendidas las clases en las escuelas de Río Mar, Las Mellizas y Finca Balsa, en el distrito de Barú, uno de los mayores afectados por el sismo.
Juliana López, presidenta del Club de Padres de Familia de la Escuela de Río Mar, advirtió que por las condiciones que presenta el centro educativo se decidió suspender las clases hasta que se realice una evaluación exhaustiva por parte de los técnicos y garantizar que no hay peligro para los niños.
Explicó que las primeras inspecciones realizadas determinan que la gran mayoría de las columnas del plantel están lesionadas, algunas paredes en el suelo, igualmente las ventanas han sido afectadas.
López advirtió que mientras no se lleve a cabo la evaluación, no reanudarán las clases.
Debido a la situación, autoridades del Ministerio de Educación realizaron una inspección por toda el área y para hoy se espera tener una respuesta y así determinar si se pueden iniciar las clases en la escuela o de lo contrario se va a proceder a trasladar a los estudiantes a otro lugar para garantizar su seguridad.

Por su lado, Arturo Alvarado, director Nacional del SINAPROC, explicó en Colón, que antes de empezar los simulacros había un 8% de concienciación en cuanto a la unidad gubernamental, pero al terminar los simulacros fue de 20% " y se tiene un avance de un 12%".
Alvarado no explicó por qué faltó coordinación después del terremoto y qué método de estadísticas emplea para llegar a resultados, desvirtuados por la realidad. Chiriquí no estuvo preparada sino que no hubo coordinación esa noche y corazones en máxima tensión.
Aseguró que los funcionarios continúan reuniéndose en Chiriquí para coordinar acciones de trabajo para cuando se registren estos tipos de desastres, "pero también es cierto que quisiéramos contar con un mayor presupuesto para hacer campañas de publicidad."
Aclaró que el responsable de SINAPROC en Chiriquí sólo dijo que no era necesario sacar a los enfermos porque las rajaduras que había tenido el hospital ya habían sido evaluadas por el doctor Oscar Rodríguez, de la Universidad Tecnológica de Panamá.
Alvarado señaló que si se presentan situaciones de desastres como un terremoto, donde el gobierno tiene que alojar a las familias, se cuenta con las escuelas, iglesias y los gimnasios; además disponen de toldas móviles valoradas en B/. 500 mil con materiales de primera y que pueden ser trasladada a cualquier provincia.
El funcionario reiteró que "estamos preparados para atender lo que podemos y listos para pedir ayuda a lo que no podemos y eso es parte de la preparación".
Esta operación involucra la participación de más de 400 personas, incluyendo las entidades que se encuentran en Colón, además de unidades que se trasladarán de la ciudad capital a un costo de B/. 6 mil que son financiados con donaciones por parte de organismos internacionales como el Centro para la Prevención de Desastres Naturales y el Programa de las Naciones Unidas.
Durante los simulacros en Colón se realizarán ejercicios para atender desastres como inundaciones, deslizamientos, terremotos, desalojo en escuelas y colegios secundarios, desplazamiento de personal de respuestas (búsqueda y rescate) a área designada, y traslado de herido a los hospitales.
A los funcionarios que participen se les dictará un seminarios taller que los capacitará y se les adiestrará en rescate en cuerdas en áreas locales, evacuaciones en el Hospital Manuel Amador Guerrero en planteles y otros. El certificado estará avalado por el SINAPROC y el Comando Sur.

Mientras que en Azuero, un temblor de 4.5 en la escala de Richter se registró a las 6:30 de la mañana de ayer, a unos 70 kilómetros del suroeste de Guararé originado en la falla de Tonosí.
El evento sísmico tuvo una profundidad de 10 kilómetros cuadrados, según informes meteorológicos del departamento de Geociencias de la Universidad de Panamá.
El temblor fue sentido con mayor intensidad en el distrito de Tonosí, Guararé y en la región del Cacarañao de Macaracas hubo mayor movimiento por la cercanía a la falla, sin causar ningún daño.
Por otro lado, en las Playas, El Rompío, Monagre y El Uverito ubicadas en las costas azuerenses se vivieron momentos de llanto, miedo y temor a un desastre, cuando a causa de fuertes vientos, acompañados de lluvia y tormenta, se tuvo que desalojar a cientos de bañistas que se encontraban en estos centros de esparcimiento.

101 años de Panamá América

 
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