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Acuerdos y controles públicos y privados


Las noticias de la semana son tétricas en cuanto a recuperación económica se refiere. El primer semestre arroja un saldo negativo más allá de las expectativas. Estamos hablando de la situación económica nacional, lo que no demerita la desaceleración y recesión que se da no solamente en los países subdesarrollados, sino en las mejores economías de las naciones en pleno desarrollo. La noticia más significativa para nosotros, y a la que debemos ponerle toda la atención, es que en Panamá la desaceleración económica ya se estaba produciendo antes del derrumbe de las torres en New York. Indicadores económicos aprecian que cuando otros países comienzan a recuperarse, Panamá aún tendrá problemas. Es decir, que el daño ocasionado y ocasionante es de profundidad. Que sólo un giro de timón radical enfocando los mejores aciertos económicos podría dar comienzo a un mejoramiento social con bases reales de desarrollo. Hemos argumentado anteriormente que cuando un equipo de gobierno no es funcional las cuerdas desafinadas deben remplazarse, por lo menos, para crear expectativas que pueden generar entusiasmos beneficiosos para el país.
Estamos estancados con un equipo que probadamente, en su gran mayoría, no funciona. La terquedad gubernamental de mantener esta situación va a acelerar vertiginosamente un proceso de deterioro y conmoción social, cuyo resultado a muy corto plazo es impredecible. Estamos nadando en un mar de turbulencias dañinas y necesitamos una nave de gran poder para atraversarlo a salvo. Mejor es que tomemos las cosas muy en serio y hagamos las cosas que se van a hacer desde ya. Si el mundo tiene calamidades e incertidumbres que amenazan con romper las tristes propuestas de aperturas y globalizaciones dentro de un neoliberalismo fracasado, corrupto y degenerado cuya insistencia hunde cada vez más la mayoría de los países pobres, los cuales ya vienen sufriendo de hambruna y desgracias insondables.
En el diario La Prensa del 27 de este mes se da una noticia del DPA y AP. de Santiago de Chile que dice textualmente: "El Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, criticó la actuación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en América Latina y dijo que Estados Unidos es "hipócrita" por las medidas internas que aplica y sus posturas externas, según declaraciones que publicó la prensa chilena".
Stiglitz, que participó durante el pasado fin de semana en Chile en una reunión de intelectuales latinoamericanos, expresó que el FMI actuó mal en el caso argentino, pues prohibió el gasto fiscal en un país con dos dígitos de desempleo desde 1995, lo que hizo caer la recaudación tributaria. Asimismo, expresó que la incertidumbre política en Brasil demuestra cómo reacciona un país con "enorme vulnerabilidad y mucha deuda", aunque destacó que todos los candidatos presidenciales han prometido que cumplirán las obligaciones, por lo que "no hay razón para el temor".
"Creo que el FMI ha socavado la democracia en la mayor parte de los países en desarrollo", dijo Stiglitz.
Citó como un ejemplo de los efectos negativos de las políticas del FMI las exigencias que hizo a Indonesia para eliminar subsidios a los más pobres, los que derivaron en disturbios. Según el experto, las dificultades de América Latina en los últimos años se explican en buena parte en que el Tesoro de Estados Unidos vela por los intereses de Wall Street, pero no por los de la economía mundial.
"Desde el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos se autodeclaró defensor de los derechos humanos, la igualdad, la justicia social y, en muchos casos, lo ha demostrado. Pero en términos de economía internacional no es un líder, por eso uso el término de hipocresía", expresó el experto al diario La Tercera de Santiago. "Comercialmente, Estados Unidos es uno de los países más proteccionistas; al resto le exige abrir sus cuentas. En Estados Unidos, a la mayoría le gusta un sistema público de pensiones que funciona; el FMI exige uno privado a los países emergentes", agregó. Para el economista, los últimos cinco años han sido el período más crítico de América Latina, debido en gran medida a las políticas fijadas por el FMI.
"Las políticas recomendadas por el Consenso de Washington, su excesivo celo por la inflación, las privatizaciones y la liberalización financiera y comercial no cumplieron sus promesas", señaló. De acuerdo con Stiglitz, Chile no ha sufrido las mismas angustias del vecindario porque sólo liberalizó su mercado hasta hace poco. "Así se libró del colapso que vivieron otros", comentó. Al argumentar sus críticas contra el FMI, el Premio Nobel dijo que el organismo busca controlar la inflación sin incentivar el empleo, contrario a lo que ocurre en Estados Unidos, donde la Reserva Federal cuida tanto los precios como el trabajo". Las alertas de esta situación se vienen dando a gritos en todos los confines y pareciera que el afán de mantener vigentes tesis económicas y sociales obsoletas sólo apuntan a los grandes consorcios que medran sin ningún espíritu humanitario de esta situación.

101 años de Panamá América

 
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