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Acumulación por desposesión


El modelo concentrante y excluyente que caracteriza a la economía panameña, que ha permitido al polo dominante de la misma concentrar beneficios equivalentes a más de 9,000 millones de balboas anuales, gracias, entre otras cosas, a una caída inducida de la participación de los salarios en el valor agregado. Este modelo, sin embargo, no solo genera una creciente acumulación de capital a partir de esta presión sobre el valor de la fuerza de trabajo, sino que el mismo, además, lo ha venido haciendo por medio de un sistemático proceso de desposesión de la población, el cual tiene el perfil de un efectivo movimiento de saqueo. El elemento más visible de este movimiento es el abultamiento de las ganancias especulativas generadas a partir del presente episodio inflacionario, el que ha significado un incremento del costo de la canasta básica familiar alimentaria de cerca del 33.0%, hecho que se manifiesta en el creciente empobrecimiento de la población más vulnerable.

La desposesión, sin embargo, no solo se ha venido desarrollando por medio de la modificación de los flujos de ingresos. Esta también ha tomado la forma de un traslado de activos propiedad de la comunidad nacional al poder del capital privado transnacional dominante, el cual abusa sistemáticamente de la población gracias a su poder monopólico. Esto es claro, por ejemplo, en el caso de la privatización de la energía eléctrica y de la telefonía, así como en las concesiones leoninas de los espacios públicos para la construcción y explotación de los corredores. Esta dinámica, que el actual gobierno busca acelerar, también se expresa por medio los llamados procesos de cercamiento de los sitios comunes, cuando, por ejemplo, expulsa violentamente a las comunidades indígenas de sus tierras ancestrales con el fin de desarrollar represas, expropiar a la población de sus recursos hídricos y dañar ese bien común básico que es el ambiente, por la vía del desarrollo de los proyectos mineros. La utilización de las palancas del poder del Estado para reducir los impuestos de los sectores dominantes y elevárselos a los sectores medios y populares, la priorización de proyectos de inversión pública, principalmente constructivos, destinados a beneficiar a determinados sectores del capital, así como la corrupción abierta son, desde luego, parte del proceso de acumulación originaría que hemos venido describiendo. Ni siquiera los medianos y pequeños productores del campo y la ciudad son inmunes a esta forma de acumulación, tal como lo demuestra la disposición que tiene el capital comercial de sacrificarlos a cambio de los beneficios que espera recibir de los llamados tratados de libre comercio.

Todo esto significa que estamos frente a un modelo de funcionamiento que contiene profundas contradicciones con amplios sectores de la población. En esto radica su debilidad y la posibilidad de una amplia alianza nacional, con capacidad de superar el esquema neoliberal y dirigir el país hacia una economía de contenido humano. Construir esa alianza es nuestra tarea prioritaria.

101 años de Panamá América

 
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