Adan Smith y la ronda de Seatle
Cuando Adan Smith publicó en 1776 su "Riqueza de las Naciones", complementando las ideas vertidas en su obra anterior "La Teoría de los sentimientos Morales" 1759, abrió las puertas que conducirían por extensos senderos de liberalismo económico por los que transitarían los intereses de los Estados, Gobiernos, grupos e individuos ligados a la racionalidad del Capitalismo Comercial, Financiero e Industrial. Dicho tránsito acaba de tener una incómoda parada en una de las estaciones más importantes del ya largo peregrinaje : La ciudad estadounidense de Seatle.
No sería difícil sustentar la afirmación de que Adan Smith, desde la lejanía de su protagonismo, puede ser considerado como el Padre filosófico de la Globalización, en la medida en que dicho concepto refleja el progresivo perfeccionamiento de un sistema de relaciones económicas transnacionales dirigidas por individuos y grupos, que al interior de los Estados Liberales han mantenido funcionando los principales elementos de los principios económicos de Smith que, expresados de manera sintética, indican el predominio del naturalismo económico simbolizado por la mano invisible como instrumento determinante del curso de la economía en todas sus expresiones, reduciendo las funciones del Estado a sus tres responsabilidades liberales clásicas: defensa, desarrollo de obras públicas no atractivas para la inversión privada y la adecuada administración de justicia. Lo anterior ligado a la incorporación de Smith a la lucha contra las concepciones mercantilistas de la época de las reglamentaciones comerciales y la eliminación de las prohibiciones de derechos excesivos de importación, los tratados comerciales restrictivos, las subvenciones proteccionistas y la eliminación de todo privilegio económico especial.
El perfeccionamiento del sistema que Smith ayudó a construir, tuvo que esperar hasta mediados del presente siglo para que tuviera lugar la complicada transición del Gatt a la OMC, esperándose la culminación de otro ciclo decisivo en la llamada Ronda del Milenio que acaba de transcurrir. Los resultados de la ronda indican el cuestionamiento de las reuniones puertas adentro de cientos de funcionarios, y personalidades, que combinando el viaje de placer y la negociación de espaldas a la ciudadanía del mundo que dicen representar, tomaban decisiones mandatorias que posteriormente, debían ser ratificadas por los respectivos gobiernos. Seatle sorprendió al mundo al dificultar, incluso, el acceso del Secretario General de las Naciones Unidas y al propio Presidente de los Estados Unidos al inicio de sesiones. Esto, indudablemente, constituye un antecedente de proyecciones importantes, si se toma en cuenta que las reacciones en contra de la ronda se repitieron en otros países europeos. Los resultados de la ronda demostraron que no estaba abonado el terreno entre los asistentes para la liberalización total y la eliminación o reducción de los derechos de aduana de productos ligados, entre otras, a la industria del cuero, textiles, vestidos, juguetería, papel, calzados, plásticos y productos agropecuarios, tal cual era el interés de los países desarrollados en plena consonancia con los principios de la mano invisible de Smith. Sin embargo, estos mismos países se muestran en contradicción con otros principios del pensamiento de Smith, entre los cuales sobresale la eliminación de las subvenciones que muchos países industrializados mantienen para algunos de sus productos industriales, lo cual se acompaña de severas restricciones a la entrada de productos de países en vías de desarrollo, so pretexto de niveles de calidad y otras limitaciones.
Seatle ha dado un importante mensaje a la comunidad mundial, en el sentido de que a los intereses de los grupos de los países desarrollados e industrializados de confeccionar el vestido de la globalización a la medida de sus economías deberá imponerse el criterio de los intereses compartidos y el reconocimiento de que no se trata de un asunto de velocidad, sino el ritmo de desarrollo de las diferentes regiones del mundo. Los liberales y los neoliberales del período actual tendrán que repensar a Smith.
No sería difícil sustentar la afirmación de que Adan Smith, desde la lejanía de su protagonismo, puede ser considerado como el Padre filosófico de la Globalización, en la medida en que dicho concepto refleja el progresivo perfeccionamiento de un sistema de relaciones económicas transnacionales dirigidas por individuos y grupos, que al interior de los Estados Liberales han mantenido funcionando los principales elementos de los principios económicos de Smith que, expresados de manera sintética, indican el predominio del naturalismo económico simbolizado por la mano invisible como instrumento determinante del curso de la economía en todas sus expresiones, reduciendo las funciones del Estado a sus tres responsabilidades liberales clásicas: defensa, desarrollo de obras públicas no atractivas para la inversión privada y la adecuada administración de justicia. Lo anterior ligado a la incorporación de Smith a la lucha contra las concepciones mercantilistas de la época de las reglamentaciones comerciales y la eliminación de las prohibiciones de derechos excesivos de importación, los tratados comerciales restrictivos, las subvenciones proteccionistas y la eliminación de todo privilegio económico especial.
El perfeccionamiento del sistema que Smith ayudó a construir, tuvo que esperar hasta mediados del presente siglo para que tuviera lugar la complicada transición del Gatt a la OMC, esperándose la culminación de otro ciclo decisivo en la llamada Ronda del Milenio que acaba de transcurrir. Los resultados de la ronda indican el cuestionamiento de las reuniones puertas adentro de cientos de funcionarios, y personalidades, que combinando el viaje de placer y la negociación de espaldas a la ciudadanía del mundo que dicen representar, tomaban decisiones mandatorias que posteriormente, debían ser ratificadas por los respectivos gobiernos. Seatle sorprendió al mundo al dificultar, incluso, el acceso del Secretario General de las Naciones Unidas y al propio Presidente de los Estados Unidos al inicio de sesiones. Esto, indudablemente, constituye un antecedente de proyecciones importantes, si se toma en cuenta que las reacciones en contra de la ronda se repitieron en otros países europeos. Los resultados de la ronda demostraron que no estaba abonado el terreno entre los asistentes para la liberalización total y la eliminación o reducción de los derechos de aduana de productos ligados, entre otras, a la industria del cuero, textiles, vestidos, juguetería, papel, calzados, plásticos y productos agropecuarios, tal cual era el interés de los países desarrollados en plena consonancia con los principios de la mano invisible de Smith. Sin embargo, estos mismos países se muestran en contradicción con otros principios del pensamiento de Smith, entre los cuales sobresale la eliminación de las subvenciones que muchos países industrializados mantienen para algunos de sus productos industriales, lo cual se acompaña de severas restricciones a la entrada de productos de países en vías de desarrollo, so pretexto de niveles de calidad y otras limitaciones.
Seatle ha dado un importante mensaje a la comunidad mundial, en el sentido de que a los intereses de los grupos de los países desarrollados e industrializados de confeccionar el vestido de la globalización a la medida de sus economías deberá imponerse el criterio de los intereses compartidos y el reconocimiento de que no se trata de un asunto de velocidad, sino el ritmo de desarrollo de las diferentes regiones del mundo. Los liberales y los neoliberales del período actual tendrán que repensar a Smith.