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Adiós a la gallinita de los huevos de oro


Escuché al Sr. Ricardo Anguizola, director de la ANAM, argüir que la razón de la construcción de la carretera en Cero Punta-Boquete es para promover el Plan de Turismo del IPAT. Es verdad que dicha institución ha invertido varios millones en comerciales para promover el país; sin embargo, les doy una pista: En este momento, hay puntos turísticos con terrible acceso a lo largo de la República y que también forman parte del desarrollo turístico del país, pero el gobierno no le ha dado ningún tipo de importancia. Entre éstos puedo mencionar la carretera a Cerro Campana, Portobelo a Isla Grande, Portobelo a Nombre de Dios. Es más, dentro del mismo Boquete hay carreteras que se necesitan con urgencia para ayudar al turismo, que ya se encuentra en el área; por ejemplo, la calle que llega a los pozos de aguas termales en Caldera y a las Lagunas de Chiriquí en Volcán.
Hoy, sólo se puede llegar en autos 4X4. Por otro lado, el desarrollo turístico ya está en esta zona, los turistas que vienen de todas partes del mundo para esta región, son los que no quieren carreteras asfaltadas, que no quieren edificios. Estos extranjeros son atraídos a esta área, precisamente, por su naturaleza prístina y el bajo impacto ecológico.
El ministro Eduardo Quirós dijo, en una llamada telefónica al programa Debate Abierto la semana pasada, que la razón primordial por la que se tenía que construir la carretera en esta zona justamente, era porque hacerla en la zona sur (donde se beneficiarían 12 comunidades) saldría muy costosa, porque son más kilómetros. Sin embargo, les falta un poco de visión, ya que "quizás" se gastará menos dinero al construir la carretera por el Sendero de los Quetzales pero, en un futuro, los costos económicos y ecológicos serán no sólo más caros, sino irreversibles.
Hacer la carretera en la zona de Palmira o zona sur (donde se encuentran las 12 comunidades) sería, a la larga, mucho más productivo para los residentes del área, ya que les abaratarían los costos de traslado, por ende, tendrán una mejor economía que, al final, beneficiaría a muchos, no sólo a los residentes. Acuérdense del dicho "lo barato sale caro".
También está el tema de la erosión. De todos es sabido que los árboles sirven para la estabilización y retención del suelo y evitar que haya ese fenómeno. Las hojas que caen de los árboles sirven de protección durante la lluvia, ya que impiden que el agua pegue directamente en el suelo y lo erosione.
Los animales han vivido ahí desde siempre y, poco a poco, se les ha ido reduciendo su hábitat. Con la construcción de esta carretera quedará mucho más reducido aún, y no es irreal pensar en que al construir la carretera y pasen carros con sus gases y gente botando basura, quedará la fauna del sector sin hogar y a merced de la polución.
Hace unos meses, el actor panameño Rogelio Pretto, escribió un artículo en el que mencionaba a un biólogo del Smithsonian, quien se hospedó en su cabaña en Altos de Guadalupe (Cerro Punta), y le dijo cómo este suelo y el bosque eran tan pero tan frágiles, que solamente las pisadas aisladas y fuertes podían tener un efecto negativo en varios metros a la redonda. Ahora, ¿qué me dirán de construir una carretera?
¿Quién puede garantizar que al construir la carretera habrá más vigilancia? En el camino del oleoducto, en el Parque Soberanía (Gamboa) han sido atacados varios turistas, y en más ocasiones, todavía se han escuchado tiros a lo lejos por parte de cazadores furtivos.
El mismo ministro Quirós dijo que el presupuesto del país es limitado. Entonces, ¿con qué dinero se puede contar para dar a estos guardabosques las herramientas de trabajo de vigilancia? ¿Cómo vamos a confiar en que se podrá garantizar la seguridad de esta área protegida y "Patrimonio Mundial de la Humanidad"?
Si se quiere unir Cerro Punta con Boquete, háganlo por la zona en donde más panameños se beneficiarán y en donde menos impacto negativo tendrá la ecología. ¿Que cuesta varios millones más? Es discutible, pero...y si así fuera, ¿qué? Los residentes de esa región lo merecen como panameños que son y que pagan impuestos.
A la larga, será una inversión bien remunerada, no sólo ayudando a las pequeñas industrias y emprendedores chiricanos del área, también dejando intacto el bosque nuboso. Dejar intacto el bosque nuboso, significa que seguirán los "bird-watchers" y turistas ecológicos yendo por muchas más décadas, creando una economía y turismo estable en el área y beneficiando a muchos panameños, pero a la vez, le aportaríamos nuestro granito de arena a nuestra madre naturaleza y no acabaríamos con nuestra gallinita de los huevos de oro.

101 años de Panamá América

 
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