¿Adónde vas tan togada?
Me dijo un día mi madre: "¡Qué bien te ves así togado, hijo mío!". Me sentí halagado, había impresionado a la mujer que yo más quería. Lo malo fue que lo dijo delante de mi primo Eddy (íbamos a un cumpleaños). Y el muy condenado, que era un jodedor serio, murmuró para que sólo yo lo escuchara: "Aunque la mona se vista de seda". Y ahí tenéis la explicación de por qué desde entonces ando por la vida descachalandrado como poeta iconoclasta. Sencillamente, no gasto mucho en ropa porque sé que me ponga lo que me ponga, no dejaré de ser el Neco que soy.
¿Adónde irán nuestros jueces tan togados? Si fuera al cumpleaños de la justicia, los aplaudiría a rabiar y los acompañaría con una murga. Pero no, la toga es por una cuestión de dignidad, majestuosidad, elegancia, pompa, y porque sí. Ni siquiera es por moda. Creo que ni a Jennifer López le queda bien ese artefacto de líneas rectas, que no de rectas sentencias.
No encontré en mi diccionario de expresiones latinas la frase de Cicerón que en este momento no sé si copio bien: "Dibaphotrumam vestire", que se traduce: "Cubrir la infamia con la púrpura del magistrado". Cosa harto difícil porque ningún mal fallo puede quedar escondido en los bolsillones de la toga, al menos no por mucho tiempo. Sería preferible que con la plata que se embolsarán las sastrerías más finas de Panamá (¿o serán importadas?) se abrieran un par de juzgados nuevos, pero no, "Roma bien vale una misa" y la apariencia de nuestros jueces bien vale otros jueces.
Sería encantador que con sólo cubrirse con las togas nuestros jueces mejoren la calidad de la justicia. ¿Que eso no es posible piensas tú? Bueno, no importa, de todas maneras nos da más caché el ser condenados por un entogado. Pobre de mí si me juzgan con la toga puesta. De seguro me aumentarán la pena o la multa porque no voy a poder aguantarla risa.
Las togas se usan por encima de la ropa de uso ordinario, ¿o no? A lo mejor, como hace tanto calor en Panamá, se quitarán la ropa y sólo lucirán las togas. Muy bien. Pero que no salgan, porque por los alrededores del cerro Ancón soplan fuertes y atrevidas brisas que podrían levantar las faldas de las togas celestiales y veríamos que nuestros jueces son tan humanos como cualquier hijo de vecino.
No alimentemos el mito de que en Panamá hacemos las cosas a medias. A las togas, nuestros bizarros jueces deben agregar las bellísimas y solemnes pelucas que se usan en Inglaterra; después de todo un pelucón platinado, de coquetos rulos, haría buen contraste con la tez tropical y morena de nuestros magistrados.
3. Que el Estado panameño no puede ejercer ningún tipo de control sobre las finanzas de esa empresa, a pesar del elevado porcentaje (51%) que junto con los trabajadores tiene el Estado panameño. ¿Se habrá permitido algo similar en otros países que privatizaron?
Por todo lo anterior, no me cabe más que repetirle al actual gobierno que una vez por todas agarre al toro por los cachos y ponga orden en los contratos con esas empresas de capital mixto. Más adelante pudiésemos analizar entuertos realizados con los corredores viales, con la Refinería Panamá y con las partidas discrecionales que alegremente manejaron los gobiernos anteriores. La verdad es que para la pobreza en que viven algunos panameños, mucho de esos dineros que hoy no están en las arcas nacionales, para bastante servirían.
¿Adónde irán nuestros jueces tan togados? Si fuera al cumpleaños de la justicia, los aplaudiría a rabiar y los acompañaría con una murga. Pero no, la toga es por una cuestión de dignidad, majestuosidad, elegancia, pompa, y porque sí. Ni siquiera es por moda. Creo que ni a Jennifer López le queda bien ese artefacto de líneas rectas, que no de rectas sentencias.
No encontré en mi diccionario de expresiones latinas la frase de Cicerón que en este momento no sé si copio bien: "Dibaphotrumam vestire", que se traduce: "Cubrir la infamia con la púrpura del magistrado". Cosa harto difícil porque ningún mal fallo puede quedar escondido en los bolsillones de la toga, al menos no por mucho tiempo. Sería preferible que con la plata que se embolsarán las sastrerías más finas de Panamá (¿o serán importadas?) se abrieran un par de juzgados nuevos, pero no, "Roma bien vale una misa" y la apariencia de nuestros jueces bien vale otros jueces.
Sería encantador que con sólo cubrirse con las togas nuestros jueces mejoren la calidad de la justicia. ¿Que eso no es posible piensas tú? Bueno, no importa, de todas maneras nos da más caché el ser condenados por un entogado. Pobre de mí si me juzgan con la toga puesta. De seguro me aumentarán la pena o la multa porque no voy a poder aguantarla risa.
Las togas se usan por encima de la ropa de uso ordinario, ¿o no? A lo mejor, como hace tanto calor en Panamá, se quitarán la ropa y sólo lucirán las togas. Muy bien. Pero que no salgan, porque por los alrededores del cerro Ancón soplan fuertes y atrevidas brisas que podrían levantar las faldas de las togas celestiales y veríamos que nuestros jueces son tan humanos como cualquier hijo de vecino.
No alimentemos el mito de que en Panamá hacemos las cosas a medias. A las togas, nuestros bizarros jueces deben agregar las bellísimas y solemnes pelucas que se usan en Inglaterra; después de todo un pelucón platinado, de coquetos rulos, haría buen contraste con la tez tropical y morena de nuestros magistrados.
3. Que el Estado panameño no puede ejercer ningún tipo de control sobre las finanzas de esa empresa, a pesar del elevado porcentaje (51%) que junto con los trabajadores tiene el Estado panameño. ¿Se habrá permitido algo similar en otros países que privatizaron?
Por todo lo anterior, no me cabe más que repetirle al actual gobierno que una vez por todas agarre al toro por los cachos y ponga orden en los contratos con esas empresas de capital mixto. Más adelante pudiésemos analizar entuertos realizados con los corredores viales, con la Refinería Panamá y con las partidas discrecionales que alegremente manejaron los gobiernos anteriores. La verdad es que para la pobreza en que viven algunos panameños, mucho de esos dineros que hoy no están en las arcas nacionales, para bastante servirían.