default

Afirmaciones atinadas


En buen momento el ministro de Turismo, Rubén Blades, publica un artículo en un medio escrito, donde sostiene una serie de realidades que demuestran la inoperancia, negligencia y desorden administrativo que en cierta medida caracterizan a este gobierno.

Entre esas afirmaciones indica lo siguiente: "hay áreas en donde no se debe estimular el crecimiento para no destruir el entorno natural y cultural... y hemos afirmado que la felicidad de un inversionista no debe sustentarse en la infelicidad del país.". Pues bien, no hay que salir de la ciudad de Panamá para darnos cuenta como la infelicidad se apodera del ciudadano común todos los días. Para darle felicidad al inversionista que él menciona, se están construyendo edificios donde no existe la infraestructura requerida para soportar estas moles. Es decir, donde no hay calles anchas para manejar, no hay aceras amplias para caminar, no se toma en cuenta la densidad de población donde se construye el rascacielos con relación a la cantidad de personas que lo habitarán, no se fomentan las suficientes áreas verdes para esparcimiento y los servicios de agua, luz y teléfono se están saturando, lo que terminará encareciéndolos y escaseándolos.

Sigue expresando Blades en su atinado artículo: "Estos conceptos generan reacciones negativas de especuladores de bienes raíces y desarrollistas inmobiliarios que piensan que el dinero a corto plazo es lo único que importa, aún a costa de la sostenibilidad del país, de su naturaleza y de su gente. Al hacerlo ignoran que al poner en riesgo nuestra calidad de vida, cada vez más comprometida por nuestros egoísmos, se arriesga también la posibilidad para el futuro". A esta correctísima afirmación, agregaríamos que en contubernio con esos especuladores y desarrollistas inescrupulosos, participan las autoridades municipales, ministeriales y de gobierno en general, que tienen que ver con toda esa cadena burocrática a la que se deben someter estos carnívoros del ambiente, la salubridad y el urbanismo. Porque, a pesar de todo, se siguen otorgando los permisos de construcción y cambiando las zonificaciones en perjuicio de la ciudadanía en general. Y para rematar, la propia Asamblea Nacional con mayoría gobiernista, declaró de interés social y con carácter retroactivo una serie de proyectos inmobiliarios en las áreas revertidas, desarrollados por esos especuladores que solo piensan en el dinero a corto plazo, parafraseando al propio Blades.

Adiciona Rubén en su escrito: "Es necesario mejorar el nivel de comunicación entre las jurisdicciones estatales que intervienen en los temas de inversión privada, y que requiere esfuerzos públicos unificados...". Pero es que en términos generales es prácticamente nula la comunicación interestatal en perjuicio del país. ¿Cómo pueden justificar el Embajador de Panamá en Bélgica, el Ministro de Comercio y el Canciller la inacción de sus entidades por incluir a Panamá en las preferencias arancelarias de la Comunidad Europea, lo que le costará varios millones de dólares a nuestros exportadores? ¿Cómo puede justificar el Presidente de la República su "descuido" por sancionar la ley que afecta los recursos acuáticos en Coiba, cuando a más de cinco meses se mantiene inamovible ese "descuido"? ¿Cómo es posible que el laboratorio de la CSS no tenía licencia de operación ni sus medicamentos el registro sanitario requerido, y al no cumplir el Ministerio de Salud con su deber fiscalizador, provoca la tragedia humana que todos conocemos?

Hay tantos ejemplos que por espacio, no puedo desarrollar. Y no dudo que antes de terminar este gobierno, al ministro Blades no le quede otra que terminar con la sonrisa congelada.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América