Agoniza el CMA
Tras el comunicado de la Embajada de los Estados Unidos en el que anunció que ese país busca lugares alternos para ubicar un Centro Multilateral Antidrogas (CMA), prevalece la opinión de que el proyecto agoniza, aunque no esté muerto aún.
La idea del CMA fue originalmente planteada por el Presidente Ernesto Pérez Balladares ante el Grupo de Rio en septiembre de 1995 y Panamá continua siendo el lugar óptimo para la ubicación de dicho centro.
En lo político, un CMA en el territorio de cualquiera otro país lo pondría a la vanguardia en la guerra internacional contra el tráfico de drogas. Las naciones del área contamos con escasos recursos que deben ser utilizados para mejorar la situación social y económica de sus habitantes y no para combatir a los traficantes que utilizan nuestro territorio como punto de tránsito hacia los mercados del primer mundo. Pero estamos constantemente expuestos a que los males que lleva consigo esta reprochable actividad contagien a nuestros niños y jóvenes así como a los políticos y eventualmente al propio gobierno nacional. Requerimos por tanto de cooperación internacional para que juntos podamos defendernos de este flagelo.
Cierto que el uso de Howard representaría sacrificar alternativas de uso más provechosas para el país, pero a corto plazo, el centro propuesto se constituiría en un importante consumidor de productos y servicios locales, alimentos, salas de cine, restaurantes y centros de diversión, fuera de su impacto para el turismo nacional, el alquiler de apartamentos, trabajos de mantenimiento y otros. Estos beneficios económicos serían significativos para cualquier país que sirva de huésped al proyecto.
Las negociaciones bilaterales entre Panamá y Estados Unidos empezaron oficialmente en octubre de 1995 con la designación de negociadores. Aunque en ese momento se hablaba de bases, también estaba en el tapete el Centro. No fue hasta un año después que el Presidente panameño anunció que no negociaría bases cuando los esfuerzos de ambos países se concentraron en el CMA.
Desde entonces, las negociaciones han tenido altos y bajos similares a los de una montaña rusa. Inclusive se anunció que se había logrado un acuerdo para luego simplemente cambiar de parecer. Esta vez, sin embargo, parece difícil que los Estados Unidos regrese a la mesa de negociación, al menos antes de que se defina la suerte del referéndum del 30 de agosto próximo.
Pero aun con los tropiezos, oficialmente ambos países se cuidan de no declarar terminado el proceso. Así lo han manifestado voceros oficiales de las dos naciones., incluso Adolfo Ahumada, asesor de la Cancillería, estrechamente vinculado a las accidentadas negociaciones, quien ha abierto discretamente una nueva puerta, al indicar que Panamá toleraría operaciones humanitarias pero no una base en el Centro.
La idea del CMA fue originalmente planteada por el Presidente Ernesto Pérez Balladares ante el Grupo de Rio en septiembre de 1995 y Panamá continua siendo el lugar óptimo para la ubicación de dicho centro.
En lo político, un CMA en el territorio de cualquiera otro país lo pondría a la vanguardia en la guerra internacional contra el tráfico de drogas. Las naciones del área contamos con escasos recursos que deben ser utilizados para mejorar la situación social y económica de sus habitantes y no para combatir a los traficantes que utilizan nuestro territorio como punto de tránsito hacia los mercados del primer mundo. Pero estamos constantemente expuestos a que los males que lleva consigo esta reprochable actividad contagien a nuestros niños y jóvenes así como a los políticos y eventualmente al propio gobierno nacional. Requerimos por tanto de cooperación internacional para que juntos podamos defendernos de este flagelo.
Cierto que el uso de Howard representaría sacrificar alternativas de uso más provechosas para el país, pero a corto plazo, el centro propuesto se constituiría en un importante consumidor de productos y servicios locales, alimentos, salas de cine, restaurantes y centros de diversión, fuera de su impacto para el turismo nacional, el alquiler de apartamentos, trabajos de mantenimiento y otros. Estos beneficios económicos serían significativos para cualquier país que sirva de huésped al proyecto.
Las negociaciones bilaterales entre Panamá y Estados Unidos empezaron oficialmente en octubre de 1995 con la designación de negociadores. Aunque en ese momento se hablaba de bases, también estaba en el tapete el Centro. No fue hasta un año después que el Presidente panameño anunció que no negociaría bases cuando los esfuerzos de ambos países se concentraron en el CMA.
Desde entonces, las negociaciones han tenido altos y bajos similares a los de una montaña rusa. Inclusive se anunció que se había logrado un acuerdo para luego simplemente cambiar de parecer. Esta vez, sin embargo, parece difícil que los Estados Unidos regrese a la mesa de negociación, al menos antes de que se defina la suerte del referéndum del 30 de agosto próximo.
Pero aun con los tropiezos, oficialmente ambos países se cuidan de no declarar terminado el proceso. Así lo han manifestado voceros oficiales de las dos naciones., incluso Adolfo Ahumada, asesor de la Cancillería, estrechamente vinculado a las accidentadas negociaciones, quien ha abierto discretamente una nueva puerta, al indicar que Panamá toleraría operaciones humanitarias pero no una base en el Centro.