AGOREROS
En el mundo mediático con frecuencia en el diálogo de gente que supuestamente dominan los temas, escuchamos advertencias apocalípticas, escatológicas sobre lo que va a suceder.
Abundan los agoreros, es decir, gente que anuncian los males que nos van a sobrevenir.
Se acaba el agua, se acaban los alimentos, escasea el arroz, el maiz, el aceite; se encarecen los productos alimenticios, no hay azúcar, no hay sal, va llegar un momento que no va a haber nada.
Por otro lado, se habla de un crecimiento económico y al mismo tiempo de una inflación sin freno que explica el alto costo de los productos de primera necesidad. Y todo causado por el alza del combustible, ya que seguirá subiendo, supuestamente, porque también se está acabando aun cuando acaban de descubrir un manto de petróleo de grandes dimensiones en las costas brasileñas.
Todas las predicciones como que nos dicen esto se acaba de un momento a otro y a última hora tienen razón porque las soluciones a los problemas creados por los hombres son los mismo hombres. Y el ser humano no quiere cambiar.
Nos hemos llenado de tantas complicaciones que llamamos modernidad y progreso a tener más y más y no a ser más, lo cual desata esta carrera por construir desaforadamente y de llenarnos de bienes superfluos, a los que vamos a tener que renunciar no por motivos religiosos, sino porque se están acabando los necesarios.
Pareciera que estamos asistiendo no a una evolución sino a una involución que en vez de ir para adelante en el perfeccionamiento del ser humano ahora en el mundo entero por la carestía de alimentos, y de la energía, el mundo va a tener que regresar a un estilo de vida menos suntuario.
No hay mal que por bien no venga. Si vamos a tener que abstenernos de comer alimentos que engordan, entonces se podría ir pensando que se está encontrando el remedio a la obesidad colectiva. Se va haciendo de la necesidad virtud.