Agresión a educadores
Se está repitiendo con cierta frecuencia el que algunos educadores de ambos sexos sufran agresiones por parte de padres o madres de sus alumnos. No descartamos que los que así proceden tengan alguna razón para quejarse de cualquier actitud negativa o injusta contra un estudiante hijo suyo.
En algunos casos, es hasta posible que los padres o las madres de los alumnos quejosos, hayan creído a pie juntilla lo que les han dicho sus hijos contra sus maestros o maestras y han optado por actuar sin esforzarse en investigar.
Ante la posible injusticia, sea por ojeriza o acoso contra sus discípulos o discípulas, el camino correcto es el de dirigirse al director del plantel del estudiante quejoso o al propio Ministerio de Educación para resolver el caso. Lo que no deben hacer los padres de familia es dejarse arrastrar por la ira y salir en búsqueda del maestro o maestra de quienes los alumnos han presentado quejas a sus padres.
Nuestro Código Penal, en el Capítulo VII que trata del delito de hacerse justicia por sí mismo, establece penas de hasta dos años de prisión por la comisión de este delito.
Es de desear, pues, que los dirigentes de las múltiples asociaciones de padres de familia con hijos en la edad escolar sean advertidos a lo que puede exponerse quien se decida a agredir a otra persona y cometer el delito de hacerse justicia por su propia mano.