Agua para la ciudad
En noticia publicada en El Panamá América, el pasado 27 de marzo, altas autoridades del IDAAN señalan que la potabilizadora de Chilibre es una "Planta vieja que ya ha cumplido sus expectativas y en el mercado no se encuentran algunas piezas de repuesto", tema sobre el cual editorializa este diario en su edición del 3 de marzo.
Llama la atención dichas declaraciones, ya que la potabilizadora de Chilibre tiene aproximadamente 28 años de estar operando, mientras la potabilizadora de Miraflores posee 88 años de operación y nadie se atrevería a decir que ésta es una instalación obsoleta. La diferencia está en que una recibe un adecuado mantenimiento, mientras Chilibre está abandonada.
Sobre este asunto es importante recordar las declaraciones que la señora Presidenta hizo hace casi dos años; en las cuales, en forma dramática, informó al país sobre el deplorable estado en que se encontraba la potabilizadora de Chilibre y de la urgente necesidad de asignar recursos para evitar una catástrofe en dicha instalación.
Desafortunadamente, a pesar de contar el IDAAN desde 1995 con un detallado informe en el cual se describen los problemas que tiene la planta y se detallan las reparaciones que hay que ejecutar para que la misma pueda seguir funcionando, penoso es decir que nada se ha hecho para corregir dichas anomalías.
Durante todo este período, el IDAAN ha estado tratando de resolver el problema realizando una licitación, para que en forma simultánea se repare la planta, y se diseñe y construya una nueva instalación de tratamiento. Por razones que no tienen justificación, se ha tratado de atender tres temas independientemente el uno del otro en un solo acto público, con los resultados que todos conocemos.
La realidad del problema del suministro del vital líquido en la ciudad capital, es que más del 50% del agua que se produce, las autoridades del IDAAN no saben qué se hace. Se dice que una mitad se pierde en escapes que tiene el sistema de distribución y la otra mitad no se factura por falta de medidores; sin embargo, esto son sólo conjeturas. Lo cierto es que nada se hace para reparar los escapes ni para poner a funcionar un sistema eficiente de medición, facturación y cobranza del agua.
Quienes no entienden el problema piensan que construyendo una nueva planta para aumentar la producción, van a solucionar el problema. En realidad recibirán una gran sorpresa cuando no puedan distribuir ese incremento de producción entre la población, debido a la falta de capacidad en el sistema de conducción y almacenamiento.
Se habla de la necesidad de dotar a la potabilizadora de Chilibre de una planta de energía eléctrica para evitar que los usuarios se queden sin agua cuando ocurra una suspensión del servicio eléctrico en el área. La verdad es que esto no resolverá el problema, porque la producción de una planta es constante durante las 24 horas del día y la demanda del sistema fluctúa con los requerimientos de la población. Lo que hay que hacer es ampliar la capacidad de almacenamiento para que en los períodos en que se suspende por cualquier razón la producción de agua, la población se supla de la que está almacenada en los tanques.
Ciertamente, las únicas fuentes de abasto seguras con que cuenta la ciudad de Panamá, son los lagos Alajuela y Gatún; Chilibre se abastece del Lago Alajuela y Miraflores del Gatún. Todas las otras plantas ubicadas en la ciudad capital tienen como fuente de abasto ríos que, como dijera hace poco el Director del IDAAN, disminuyen considerablemente su rendimiento en época de verano.
El agua del lago Alajuela es de excelente calidad, por lo que las ampliaciones al sistema de producción deben hacerse utilizando esta fuente y aprovechando la capacidad instalada que tienen las estructuras de toma de la potabilizadora de Chilibre. A pesar de esto, se continúa con la construcción de nuevas plantas tomando el agua de fuentes que tienen limitaciones en cuanto a su rendimiento durante la época seca y de dudosa calidad del recurso agua.
Esto nos debe llevar a no continuar experimentando y centrar en Chilibre el futuro del abastecimiento de agua para la ciudad de Panamá con la garantía de contar con una fuente de agua cruda de primerísima calidad y de suficiente capacidad para atender la demanda en el presente y futuro.
Llama la atención dichas declaraciones, ya que la potabilizadora de Chilibre tiene aproximadamente 28 años de estar operando, mientras la potabilizadora de Miraflores posee 88 años de operación y nadie se atrevería a decir que ésta es una instalación obsoleta. La diferencia está en que una recibe un adecuado mantenimiento, mientras Chilibre está abandonada.
Sobre este asunto es importante recordar las declaraciones que la señora Presidenta hizo hace casi dos años; en las cuales, en forma dramática, informó al país sobre el deplorable estado en que se encontraba la potabilizadora de Chilibre y de la urgente necesidad de asignar recursos para evitar una catástrofe en dicha instalación.
Desafortunadamente, a pesar de contar el IDAAN desde 1995 con un detallado informe en el cual se describen los problemas que tiene la planta y se detallan las reparaciones que hay que ejecutar para que la misma pueda seguir funcionando, penoso es decir que nada se ha hecho para corregir dichas anomalías.
Durante todo este período, el IDAAN ha estado tratando de resolver el problema realizando una licitación, para que en forma simultánea se repare la planta, y se diseñe y construya una nueva instalación de tratamiento. Por razones que no tienen justificación, se ha tratado de atender tres temas independientemente el uno del otro en un solo acto público, con los resultados que todos conocemos.
La realidad del problema del suministro del vital líquido en la ciudad capital, es que más del 50% del agua que se produce, las autoridades del IDAAN no saben qué se hace. Se dice que una mitad se pierde en escapes que tiene el sistema de distribución y la otra mitad no se factura por falta de medidores; sin embargo, esto son sólo conjeturas. Lo cierto es que nada se hace para reparar los escapes ni para poner a funcionar un sistema eficiente de medición, facturación y cobranza del agua.
Quienes no entienden el problema piensan que construyendo una nueva planta para aumentar la producción, van a solucionar el problema. En realidad recibirán una gran sorpresa cuando no puedan distribuir ese incremento de producción entre la población, debido a la falta de capacidad en el sistema de conducción y almacenamiento.
Se habla de la necesidad de dotar a la potabilizadora de Chilibre de una planta de energía eléctrica para evitar que los usuarios se queden sin agua cuando ocurra una suspensión del servicio eléctrico en el área. La verdad es que esto no resolverá el problema, porque la producción de una planta es constante durante las 24 horas del día y la demanda del sistema fluctúa con los requerimientos de la población. Lo que hay que hacer es ampliar la capacidad de almacenamiento para que en los períodos en que se suspende por cualquier razón la producción de agua, la población se supla de la que está almacenada en los tanques.
Ciertamente, las únicas fuentes de abasto seguras con que cuenta la ciudad de Panamá, son los lagos Alajuela y Gatún; Chilibre se abastece del Lago Alajuela y Miraflores del Gatún. Todas las otras plantas ubicadas en la ciudad capital tienen como fuente de abasto ríos que, como dijera hace poco el Director del IDAAN, disminuyen considerablemente su rendimiento en época de verano.
El agua del lago Alajuela es de excelente calidad, por lo que las ampliaciones al sistema de producción deben hacerse utilizando esta fuente y aprovechando la capacidad instalada que tienen las estructuras de toma de la potabilizadora de Chilibre. A pesar de esto, se continúa con la construcción de nuevas plantas tomando el agua de fuentes que tienen limitaciones en cuanto a su rendimiento durante la época seca y de dudosa calidad del recurso agua.
Esto nos debe llevar a no continuar experimentando y centrar en Chilibre el futuro del abastecimiento de agua para la ciudad de Panamá con la garantía de contar con una fuente de agua cruda de primerísima calidad y de suficiente capacidad para atender la demanda en el presente y futuro.