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Ahora, al Seguro Social


Finalizado el traumático proceso de reformas fiscales, las cuales supondrán la exacción de al menos B/. 350 millones del bolsillo de los ciudadanos hacia las arcas del Estado, todo está listo para enfrentar el nuevo paquete de reformas a la Caja de Seguro Social que, tan sólo en uno de sus programas, el de Vejez, Invalidez y Muerte, arrastra un déficit actuarial superior a los B/. 4 mil millones, cuya atención no admite postergación.
Las reformas al Seguro Social supondrán un nuevo drenaje para los ya suficientemente agobiados contribuyentes que ahora sacan cuentas de cómo salen librados con el paquete fiscal aprobado la noche del lunes. Por ejemplo, si un joven profesional recibe B/. 500.00 de gastos de representación que acostumbraba a declarar después de fin de año, ahora verá que mensualmente su empleador le retendrá el 10% de impuesto, o sea B/. 50.00 mensual, producto de la reforma fiscal bajo el anteriormente llamado IRMA y que ahora se denomina CAIS. Pero para agravar su situación, con la próxima reforma al Seguro Social, es posible que la cuota obrero-patronal sea elevada para el empleado a 10%, que recaerá probablemente también sobre los mismos gastos de representación, lo cual significa que se le descontará, además, otros B/. 50.00 mensual, para totalizar entre los dos B/. 100.00, o sea el 20%.
Es indudable que, sumados los efectos de ambas reformas, la del Seguro Social que está por venir y las fiscales que han sido aprobadas, se impondrá mayor presión sobre las finanzas personales y del hogar de los contribuyentes, obligándolos a hacer recortes y economías o, lo que es peor, a disminuir la calidad de vida, con su correspondiente impacto en el resto de la economía nacional si el resto de los ciudadanos, o un gran número de ellos, hace lo mismo. Es posible también que se eleven los porcentajes de morosidad de bancos, financieras y establecimientos comerciales, y se produzca un indeseable impacto de contracción cuando recién empezaba el país a recuperarse con un promisorio crecimiento de 6% del PIB del año pasado. Es posible asimismo que se contraiga el crédito por la caída de la capacidad de endeudamiento y es probable que, al final, el Estado termine perdiendo en vez de ganar.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)

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