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¡Ahora es cuando, Señor Presidente!


EN medio de una enorme cantidad de malas noticias, nos llega uno que otro anuncio esperanzador. Las inversiones millonarias en los puertos, el inminente ensanche del Canal, la firma de tratados bilaterales con Taiwán, Chile y Estados Unidos, el reciente auge de nuestro país como destino turístico y de retiro, entre otros, nos auguran un porvenir de prosperidad. Sin embargo, es una prosperidad que no va a alcanzar al 40% de panameños que viven en la pobreza.
Los proyectos mencionados moverán la economía, pero no van a cerrar la brecha existente entre ricos y pobres. Las personas de más ingresos y con una educación que les permita beneficiarse de la bonanza que se ve llegar; podrán enviar a sus hijos a las mejores escuelas del país o el extranjero y posteriormente, a universidades de los Estados Unidos y Europa. Los pobres, al tener poca preparación, no lograrán el acceso a las plazas de trabajo que se abrirán. A ellos, se les hará más cara la vida, como resultado de los nuevos impuestos y por el efecto directo e indirecto del costo del petróleo. Con mucho esfuerzo enviarán a sus hijos a una escuela, seguramente, en malas condiciones y atendidas por docentes sin la requerida educación.
¿Cómo hacer para que la riqueza de nuestro país llegue también a los pobres? No creo que exista sociólogo, economista, político comunista, socialista, conservador o liberal que no asevere que la vía para salir de la pobreza es la educación. Entonces ¿por qué no abordamos decididamente el tema de la educación y la capacitación en Panamá? ¿Por qué dejamos que las escuelas se deterioren y la calidad de la enseñanza de centros oficiales siga empeorando?
El problema no es de presupuesto. Panamá es uno de los países con más alta asignación presupuestaria para la educación. Uno de los problemas es que, de ese presupuesto, se va demasiado en gasto y poco en inversión.
Además de la falta de educación, tenemos la coyuntura de una economía que genera mucha riqueza, pero poco empleo. Las actividades como el comercio, la zona libre, los puertos, el centro bancario, aparte de demandar poca mano de obra, requieren de un personal calificado, que no tenemos en Panamá. Decenas de multi nacionales se han establecido en otros países, porque aquí no encontraron suficientes personas con la debida preparación.
El Gobierno no debe seguir en su intento de compensar esta situación, convirtiéndose en generador de empleos. Mantener una planilla de más de 170,000 empleados resulta sumamente costoso, y significa que además de tener menos recursos para invertir, hay más burocracia, más corrupción y poca productividad, lo cual nos hace cada vez menos atractivos a la inversión privada.
El Gobierno debe buscar mecanismos para solucionar la falta de empleo, atrayendo muchas más empresas, y paralelamente, invirtiendo en capacitar a las personas para que puedan producir por medio de la auto gestión u optar por un empleo bien remunerado.
El país necesita una transformación. El primer paso debe ser reducir el tamaño del aparato gubernamental, lo que ayudará a combatir la corrupción, reducir los gastos y tener más recursos para invertir (no simplemente gastar) en salud y educación. Al no necesitar tanto dinero para mantener tales costos de planilla, estructuras e infraestructuras, podría reducir los impuestos, incentivar la inversión privada y atraer más empresas que generen empleo.
El Ejecutivo podría operar mucho mejor, si se fusionaran algunos ministerios y se eliminaran otros.
.- El MITRAB, el MIVI, y el MIDES podrían funcionar bajo el Ministerio de Asuntos Sociales, con las respectivas direcciones de trabajo, vivienda y familia, y con vice ministros y equipos de expertos dedicados a estudiar las necesidades habitacionales, de empleo y de familia, así como desarrollar proyectos para satisfacerlas.
.- El MIDA y el MICI son ministerios que trabajan en dos sectores con gran impacto en la economía del país, y necesitan ser abordados con un enfoque integral y una verdadera coordinación. De nada sirve que haya producción si no hay comercio. Estos ministerios podrían fusionarse bajo el Ministerio de Comercio, Industrias y Agricultura.
.- El MOP se puede eliminar y reemplazar por un equipo de expertos dedicados a estudiar las necesidades de carreteras y otras infraestructuras, hacer "outsourcing", realizar la debida supervisión y efectuar los controles.
Lo que propongo no es fácil, se tiene que hacer gradualmente y requiere más de cinco años. Lo sé. Pero es precisamente por esta razón, que hay que empezar lo antes posible.
Con los incentivos y las condiciones que las atraigan, habría más y mejores empresas que, conjuntamente con las grandes inversiones que se realizarían por cuenta del mismo gobierno, podrían absorber a las personas que saldrían del sector gubernamental. Así, el dinero que se ahorre el gobierno con estos cambios, podrá ser invertido en construir, restaurar y equipar clínicas y hospitales, mejorar los servicios de salud; construir más y mejores escuelas, adecuar las existentes y capacitar debidamente a los docentes. .
El presidente Torrijos tiene la oportunidad de hacer las transformaciones que el país necesita para salir de la pobreza. Para ello, se requiere una visión de gobierno y de país compartida por todo su equipo, de planes cuidadosamente diseñados, pero sobre todo, de mucha valentía y voluntad. La oportunidad está aquí. ¡Ahora es cuando, Señor Presidente!
(*) Magíster en Administración de Empresas.

101 años de Panamá América

 
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