Ahora le toca al pueblo
No tengo la menor duda que no existe en este país, ni una sola de las áreas del acontecer ciudadano, que no posea múltiples informes de asesorías y consultorías realizadas en las pasadas dos décadas, sobre el diagnóstico situacional, y las respectivas políticas, planes, programas y proyectos para lograr el crecimiento y desarrollo en el corto, mediano y largo plazo de cada una de ellas.
En consecuencia se hace impostergable que hagamos un esfuerzo por concentrar todos los informes y pactos consensuados y entregados, para que una comisión de tan solo un puñado de técnicos, en cada uno de los sectores primario, secundario y terciario de la economía y de los temas sociales como la salud, el transporte, el trabajo, la vivienda, la educación y la seguridad social y pública entre otros, procedan a aplicar la metodología del planificador moderno que consiste en reproducir, borrar, copiar y pegar a fin de integrar un sumario de todo lo concertado hasta el momento y que tantos millones ha costado al pueblo panameño.
Coincido plenamente con aquellos que expresan que ya hay en nuestro país áreas del acontecer que han sido plenamente definidas y que se pueden considerar que poseen un Plan Maestro de Desarrollo o que les falta muy poco para perfeccionarlo. En éstas condiciones podemos señalar a los sectores: bancario, turismo, Canal de Panamá, Centro de manejo de carga intermodal y marítimo y Política internacional.
Quedaría por consensuar y priorizar la propuesta social y política que tiene que definir los lineamientos estratégicos de las áreas de: vivienda, salud y seguridad social, trabajo, educación, transporte y red vial, servicios públicos, producción y seguridad alimenticia, y las premisas que serán aplicadas en forma recíproca en la relación entre países de cara a la OMC y los TLC.
Como se puede observar hemos avanzado, pero el esfuerzo debe continuar en la intención de definir un portafolio de lineamientos estratégicos, tácticos y operativos que regulen el sendero que deberán transitar los diversos planes operacionales de los diferentes gobiernos que vayan ocupando el Palacio de las Garzas, en esta rotación programada entre la clase pudiente panameña, que va más allá que la de las simbiosis partidarias.
Lo único que aspira el ciudadano panameño es que todos esos miles de millones que producen los grandes negocios con y sin prebendas, se puedan filtrar hacia los estratos más humildes de la población, para que sus hijos también puedan avanzar en la escalera social y tener una vida más digna y plena, con una mejor vivienda, comida, educación, salud y trabajos bien remunerados.
Lo único que aspiramos es a que cada quien pueda llenar el sentido de sus vidas.