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“Ahora le toca al pueblo”


Pasado el periodo electorero e iniciada la supuesta transformación de las condiciones socio-económicas de nuestro país, nos encontramos ante la dilación y /o incumplimiento de las promesas de campaña, típico de los políticos criollos. ¿Por qué iban a ser diferentes los del “cambio”... ? Ahora, no desestimen esperanzas y expectativas de un pueblo que cansado del desbarajuste, les honró con victoria y espera correspondencia.

Cierto, aún no llegamos al medio año… casi, y aunque las encuestas marcan significativa popularidad, el pueblo sabio y agudo comienza a comprender que no le toca lo deseado, sino pagar más impuestos (el ITBM del 5% al 8% ) pese a que las recaudaciones tributarias superaron cifras estimadas.

Igualmente, toma nota del creciente aumento de la canasta básica, incluido el combustible y la energía eléctrica, cuyo peso recae onerosamente en la clase media, en beneficio de los empresarios, para quienes la disminución de la electricidad fue el regalón de navidad y año nuevo. Así quién no usa las” zapatillas del pueblo”.

Con ofensivos aspavientos, anuncian el pago de seis millones de dólares a los deudos chilenos del accidente del helicóptero gubernamental; pero a los nacionales (¿bajo qué criterio?) los valoraron (antes y ahora) como ciudadanos de segunda clase, o mejor dicho: sin clase. Los incinerados del autobús de la muerte y aquellos afectados con dietilenglicol en la Caja de Seguro Social, aún claman por una justicia oportuna y verdadera, que compense medianamente, la dolorosa tragedia sufrida por víctimas y deudos; pero esto no es de extrañar cuando el joven Director de la Caja de Seguro Social, anuncia como solución a la incompetencia en la prestación de los servicios médicos, la “tercerización” de los mismos, es decir la compra de servicios a clínicas y hospitales privado ; en vez de aprovechar la capacidad de instalación de equipos de la institución, para dotarla (con mayor rendimiento económico y social) de los requeridos y cubrir adecuadamente las demandas de los usuarios. No, al Director le parece mejor usar los dineros que aportamos los asegurados, para promover la compra de servicios privados sin descartar la privatización de las áreas de mantenimiento, aseo, cocina y hasta hemodiálisis, han dicho los pacientes. Claro es que “Ahora le toca al pueblo” sacrificarse en beneficio de los grupos empresariales.

De allí que pese a las demandas de la ciudadanía, los corredores constituyen mecanismo de empantanamiento cotidiano, y todavía no toman una medida racional , a título de un audito diluido en el tiempo y la distancia, que resulta bueno para el gobierno: mientras más combustible se consuma, mayor recolección del impuesto derivarán.

101 años de Panamá América

 
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