Ajedrez político panameño
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
Hemos conversado anteriormente sobre el sistema utilizado por el Tribunal Electoral, para la postulación de los candidatos a legislador o presidente de la República, cargos de elección popular.
Para nadie es un secreto que quienes dirigen dicha institución, aplican las leyes y normas en la materia, pero son hechas en concubinato con los partidos políticos, en las cuales se permite la postulación sólo a aquellos que son miembros de los colectivos políticos. Como ejemplo puede precisarse el Código Electoral.
Es decir, como ciudadano, a usted le es limitado el derecho que le confiere la Constitución a ser elegido, salvo que la elite del partido le interese su postulación. ¡A esto llamamos democracia!
La injerencia directa de los partidos en la postulación de los candidatos, es un mecanismo de control que admite y permite el libre rejuego de la corrupción, en todos sus niveles. Hemos dicho con antelación que mientras la élite de los partidos políticos determine los candidatos, no existe la democracia. En consecuencia, ¿cuál es la idea de asignarle tanto dinero al Tribunal Electoral, para que lo gaste, mientras los niños mueren por desnutrición y hambre en nuestro país? Además se observa que aumenta el desempleo y como corolario, se incrementa la mala distribución de la riqueza, abriendo cada vez más la brecha entre ricos y pobres.
Es a través de los colectivos políticos que se alimentan unos cuantos, producto de los subsidios estatales y los famosos espacios políticos; ello permite mantener como embajadores o cónsules a los que tienen apellidos rimbombantes, aun cuando nunca hayan estudiado la carrera que los acredita para tales posiciones o pisado una universidad. Sin embargo, los egresados de la carrera diplomática de la Universidad de Panamá están desempleados o ejerciendo con ingresos muy bajos.
Es necesario romper con esa maquinaria política y evitar que los partidos nos sigan imponiendo candidatos demagogos, a quienes poco les importa con la ciudadanía.
Cuando un partido político tiene una determinada cantidad de adherentes, siente que todos y cada uno de esos votos les pertenece. Esa idea la han vendido a la ciudadanía. En consecuencia, el electorado muchas veces se siente comprometido, depone sus principios éticos y morales por seguir la línea de un partido que, generalmente, defrauda al votante.
Las directivas de los colectivos políticos negocian (o se reparten) ministerios, dependencia e instituciones, en función a la cantidad de adherentes que tienen. Esta es una de las principales razones por las cuales Panamá no progresa y tenga el índice de desempleo más alto registrado, producto de políticas económicas poco objetivas o discordantes con la realidad socioeconómica del país.
¿Cómo es posible que los panameños hayamos permitido tal irrespeto? Ellos aún siguen viviendo del recuerdo del caciquismo y cuentan nuestros votos como si fuéramos manada de su rebaño.
Nuestro mensaje a la ciudadanía es directo: ¡Que sea tu conciencia ciudadana y tu inteligencia emocional la que te lleve a votar por un candidato! Por ello, ¡vota por quien mejor represente tus intereses y los de tu comunidad! ¡Evita que te cuenten como parte de un rebaño! Si ellos lo hacen y nosotros lo permitimos, el silencio nos hace cómplices. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Hemos conversado anteriormente sobre el sistema utilizado por el Tribunal Electoral, para la postulación de los candidatos a legislador o presidente de la República, cargos de elección popular.
Para nadie es un secreto que quienes dirigen dicha institución, aplican las leyes y normas en la materia, pero son hechas en concubinato con los partidos políticos, en las cuales se permite la postulación sólo a aquellos que son miembros de los colectivos políticos. Como ejemplo puede precisarse el Código Electoral.
Es decir, como ciudadano, a usted le es limitado el derecho que le confiere la Constitución a ser elegido, salvo que la elite del partido le interese su postulación. ¡A esto llamamos democracia!
La injerencia directa de los partidos en la postulación de los candidatos, es un mecanismo de control que admite y permite el libre rejuego de la corrupción, en todos sus niveles. Hemos dicho con antelación que mientras la élite de los partidos políticos determine los candidatos, no existe la democracia. En consecuencia, ¿cuál es la idea de asignarle tanto dinero al Tribunal Electoral, para que lo gaste, mientras los niños mueren por desnutrición y hambre en nuestro país? Además se observa que aumenta el desempleo y como corolario, se incrementa la mala distribución de la riqueza, abriendo cada vez más la brecha entre ricos y pobres.
Es a través de los colectivos políticos que se alimentan unos cuantos, producto de los subsidios estatales y los famosos espacios políticos; ello permite mantener como embajadores o cónsules a los que tienen apellidos rimbombantes, aun cuando nunca hayan estudiado la carrera que los acredita para tales posiciones o pisado una universidad. Sin embargo, los egresados de la carrera diplomática de la Universidad de Panamá están desempleados o ejerciendo con ingresos muy bajos.
Es necesario romper con esa maquinaria política y evitar que los partidos nos sigan imponiendo candidatos demagogos, a quienes poco les importa con la ciudadanía.
Cuando un partido político tiene una determinada cantidad de adherentes, siente que todos y cada uno de esos votos les pertenece. Esa idea la han vendido a la ciudadanía. En consecuencia, el electorado muchas veces se siente comprometido, depone sus principios éticos y morales por seguir la línea de un partido que, generalmente, defrauda al votante.
Las directivas de los colectivos políticos negocian (o se reparten) ministerios, dependencia e instituciones, en función a la cantidad de adherentes que tienen. Esta es una de las principales razones por las cuales Panamá no progresa y tenga el índice de desempleo más alto registrado, producto de políticas económicas poco objetivas o discordantes con la realidad socioeconómica del país.
¿Cómo es posible que los panameños hayamos permitido tal irrespeto? Ellos aún siguen viviendo del recuerdo del caciquismo y cuentan nuestros votos como si fuéramos manada de su rebaño.
Nuestro mensaje a la ciudadanía es directo: ¡Que sea tu conciencia ciudadana y tu inteligencia emocional la que te lleve a votar por un candidato! Por ello, ¡vota por quien mejor represente tus intereses y los de tu comunidad! ¡Evita que te cuenten como parte de un rebaño! Si ellos lo hacen y nosotros lo permitimos, el silencio nos hace cómplices. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)