"Al borde del armagedón"
En estos días se demostró la realidad de que varias naciones en vías de desarrollo han logrado equiparse de artefactos nucleares. Estas armas son capaces de destruir ciudades de hasta cinco millones de personas, en menos de pocos segundos. Estudios de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) advertían dicha conclusión fatalista, desde hace décadas.
Junio de 1999. Una intensa luz ilumina el desierto de Baluchistán. Detrás de una montaña, muy cerca de la frontera con la India, la bola de fuego de colores claros intensos, producto de la fusión termonuclear, se eleva por los aires. Pakistán se convertía en la primera potencia musulmana en poseer el arma total de exterminio. Junto con la tecnología de misiles balísticos de mediano alcance, gracias al acuerdo firmado con China Popular, Islamabad cuenta con la capacidad de bombardear Tel Aviv o Bombay, sin ninguna dificultad.
No lejos de allí, el puerto persa de Bushern comenzaba una nueva etapa. Entre pesqueros y barcos petroleros, el reactor atómico de fabricación rusa entraba en operatividad. Teherán dice que es de uso civil, para producción de energía eléctrica, pero otros creen que está produciendo la primera docena de bombas atómicas de Irán. En el año 2005, esta nación islámica se transformará en potencia nuclear.
¿Qué nos dicen estas señales? Sencillo, la carrera en pos de obtener armas de destrucción masiva en el Oriente Medio y el Sudeste de Asia ha llegado a niveles peligrosos. La importación de tecnología nuclear, de científicos procedentes de Rusia con conocimiento para lograr la fisión o fusión atómicas, además del desarrollo de cohetes, coloca a la humanidad al borde de un terrible holocausto radiactivo.
Las guerras árabe- israelíes asolaron el mundo con sus consecuencias, en la segunda mitad del Siglo XX. Israel pudo detener la agresión de los Estado ¡rabes, aunque su poderío militar no era suficiente para los retos futuros. Es así que, en secreto, el Estado hebreo comenzó el desarrollo de armas nucleares para poseer una ventaja estratégica sobre sus vecinos. En el Néguev, fue instalado el reactor nuclear de Dimona. Se dice que desde 1985, esta instalación científica ha desarrollado más de doscientas cabezas de combate atómicas, listas para una batalla final (esto según un informe de la BBC de Londres, 20 de octubre de 2000).
Empero, si Israel tenía la "bomba", los líderes árabes también debían poseerla. La caída de la Unión Soviética en agosto de 1991 permitió que centenares de científicos de física nuclear en Rusia y Europa Oriental quedaran desempleados. Muchos fueron invitados a trabajar en países del Medio Oriente y el Asia Meridional, con el fin de ayudar en los programas atómicos. Pakistán así lo logró. En ocho años obtuvo el arma absoluta para detener cualquier ataque de la India, que desde 1972 tenía la bomba nuclear.
Corruptos oficiales del Ejército Ruso posiblemente hayan vendido a Irán, Irak y Pakistán todo un paquete de elementos necesarios para hacer una bomba atómica: Uranio enriquecido, plutonio, los detonadores especiales, incluso el equipo técnico para hacer operativo un artefacto de esta índole. Es más, hasta se cree que los grupos terroristas financiados por el multimillonario saudita Osama Ben Laden, pueden que hayan comprado armas de destrucción masiva, y que desde al Afganistán, se logre atacar a Israel o a los Estados Unidos, gracias a los misiles.
Sigilosamente, los Estados Unidos de América colocan a sus fuerzas estratégicas en todo el mundo en estado de alerta "Delta", ante la posibilidad de una escalada de violencia en el Oriente Medio. Tras el atentado en Yemén a una fragata de su flota, Washington teme un recrudecimiento de las acciones terroristas en Tierra Santa.
Por si no lo sabían, la flota israelí ya se desplegó en los mares contiguos a Tierra Santa. En el Océano Indico, un submarino vigila los movimientos en Irán y Pakistán, mientras que en el Mediterráneo otro hace lo mismo, custodiando las rutas comerciales además de las maniobras militares de Egipto, Libia, Turquía y Siria. Sería muy inocente negar de nuestra parte que esos dos submarinos puedan poseer lanzaderas con misiles balísticos. Sólo esperan el momento para contrarrestar cualquier agresión árabe hacia Tel Aviv.
Junio de 1999. Una intensa luz ilumina el desierto de Baluchistán. Detrás de una montaña, muy cerca de la frontera con la India, la bola de fuego de colores claros intensos, producto de la fusión termonuclear, se eleva por los aires. Pakistán se convertía en la primera potencia musulmana en poseer el arma total de exterminio. Junto con la tecnología de misiles balísticos de mediano alcance, gracias al acuerdo firmado con China Popular, Islamabad cuenta con la capacidad de bombardear Tel Aviv o Bombay, sin ninguna dificultad.
No lejos de allí, el puerto persa de Bushern comenzaba una nueva etapa. Entre pesqueros y barcos petroleros, el reactor atómico de fabricación rusa entraba en operatividad. Teherán dice que es de uso civil, para producción de energía eléctrica, pero otros creen que está produciendo la primera docena de bombas atómicas de Irán. En el año 2005, esta nación islámica se transformará en potencia nuclear.
¿Qué nos dicen estas señales? Sencillo, la carrera en pos de obtener armas de destrucción masiva en el Oriente Medio y el Sudeste de Asia ha llegado a niveles peligrosos. La importación de tecnología nuclear, de científicos procedentes de Rusia con conocimiento para lograr la fisión o fusión atómicas, además del desarrollo de cohetes, coloca a la humanidad al borde de un terrible holocausto radiactivo.
Las guerras árabe- israelíes asolaron el mundo con sus consecuencias, en la segunda mitad del Siglo XX. Israel pudo detener la agresión de los Estado ¡rabes, aunque su poderío militar no era suficiente para los retos futuros. Es así que, en secreto, el Estado hebreo comenzó el desarrollo de armas nucleares para poseer una ventaja estratégica sobre sus vecinos. En el Néguev, fue instalado el reactor nuclear de Dimona. Se dice que desde 1985, esta instalación científica ha desarrollado más de doscientas cabezas de combate atómicas, listas para una batalla final (esto según un informe de la BBC de Londres, 20 de octubre de 2000).
Empero, si Israel tenía la "bomba", los líderes árabes también debían poseerla. La caída de la Unión Soviética en agosto de 1991 permitió que centenares de científicos de física nuclear en Rusia y Europa Oriental quedaran desempleados. Muchos fueron invitados a trabajar en países del Medio Oriente y el Asia Meridional, con el fin de ayudar en los programas atómicos. Pakistán así lo logró. En ocho años obtuvo el arma absoluta para detener cualquier ataque de la India, que desde 1972 tenía la bomba nuclear.
Corruptos oficiales del Ejército Ruso posiblemente hayan vendido a Irán, Irak y Pakistán todo un paquete de elementos necesarios para hacer una bomba atómica: Uranio enriquecido, plutonio, los detonadores especiales, incluso el equipo técnico para hacer operativo un artefacto de esta índole. Es más, hasta se cree que los grupos terroristas financiados por el multimillonario saudita Osama Ben Laden, pueden que hayan comprado armas de destrucción masiva, y que desde al Afganistán, se logre atacar a Israel o a los Estados Unidos, gracias a los misiles.
Sigilosamente, los Estados Unidos de América colocan a sus fuerzas estratégicas en todo el mundo en estado de alerta "Delta", ante la posibilidad de una escalada de violencia en el Oriente Medio. Tras el atentado en Yemén a una fragata de su flota, Washington teme un recrudecimiento de las acciones terroristas en Tierra Santa.
Por si no lo sabían, la flota israelí ya se desplegó en los mares contiguos a Tierra Santa. En el Océano Indico, un submarino vigila los movimientos en Irán y Pakistán, mientras que en el Mediterráneo otro hace lo mismo, custodiando las rutas comerciales además de las maniobras militares de Egipto, Libia, Turquía y Siria. Sería muy inocente negar de nuestra parte que esos dos submarinos puedan poseer lanzaderas con misiles balísticos. Sólo esperan el momento para contrarrestar cualquier agresión árabe hacia Tel Aviv.