¡Al César lo que es del César!
Nunca me he sentido tan orgullosa y feliz de ser panameña como durante las fiestas del Centenario de la República de Panamá. Yo, al igual que muchos panameños, tengo la tendencia de estar pronta a criticar cada actuación de nuestros gobernantes que no me parece correcta o justa, pero en este caso no tengo más que elogios para los organizadores de las fiestas del Centenario y, en especial, para Lorena Castillo, secretaria ejecutiva del Comité del Centenario, quienes hicieron una labor extraordinaria.
Los desfiles estuvieron hermosos, comenzando con el de las antorchas del 2 de noviembre, que fue algo grandioso de verdad. Los del 3 como los del 4 estuvieron hermosos y la participación de delegaciones de países extranjeros fue muy acertada y, desde luego, debe haber requerido un trabajo monumental de coordinación.
Yo creo que todos los panameños como uno nos hemos sentido llenos de fervor patriótico y hemos puesto todo de nuestra parte para que la celebración de los 100 años de nuestra vida republicana haya transcurrido sin una nota discordante y con un espíritu de civismo como no había visto nunca.
Absolutamente todo estuvo muy hermoso, desde las calles y edificios decorados con los emblemas patrios, los desfiles, la proliferación de trajes típicos, fuegos artificiales, las dianas; en fin, todo fue perfecto y sin excepción los panameños nos hemos llenado de un gran fervor patriótico durante la celebración de nuestro centenario y orgullosos de la cara que hemos presentado ante el mundo. Espero que este fervor patrio que nos ha inspirado estas festividades sirva para unirnos en la lucha por lograr un Panamá mejor. ¡Que viva Panamá!
Los desfiles estuvieron hermosos, comenzando con el de las antorchas del 2 de noviembre, que fue algo grandioso de verdad. Los del 3 como los del 4 estuvieron hermosos y la participación de delegaciones de países extranjeros fue muy acertada y, desde luego, debe haber requerido un trabajo monumental de coordinación.
Yo creo que todos los panameños como uno nos hemos sentido llenos de fervor patriótico y hemos puesto todo de nuestra parte para que la celebración de los 100 años de nuestra vida republicana haya transcurrido sin una nota discordante y con un espíritu de civismo como no había visto nunca.
Absolutamente todo estuvo muy hermoso, desde las calles y edificios decorados con los emblemas patrios, los desfiles, la proliferación de trajes típicos, fuegos artificiales, las dianas; en fin, todo fue perfecto y sin excepción los panameños nos hemos llenado de un gran fervor patriótico durante la celebración de nuestro centenario y orgullosos de la cara que hemos presentado ante el mundo. Espero que este fervor patrio que nos ha inspirado estas festividades sirva para unirnos en la lucha por lograr un Panamá mejor. ¡Que viva Panamá!