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Al cielo vamos llorando


El país que miles de panameños hemos ayudado a desarrollar después de eliminada la dictadura, comienza a proyectarse internacionalmente. El mundo nos admira por lo osado que somos, no tenemos tamaño para tan inmensos proyectos.

Un monumental puente colgante, los edificios más grandes, la refinería más importante, puertos de clase mundial, un mega canal, y así sucesivamente, vamos como un enorme tractor D-8 labrando en un pequeño terreno de dos hectáreas.

Si alguien me pregunta si estamos haciendo las cosas correctamente, resulta obvio que no es así, ya que no contamos con la infraestructura para zamarro crecimiento. Pero, por el otro lado, reconozco que la inversión no va a esperar hasta que hagamos las correcciones necesarias.

¿Entonces, que es primero: el huevo o la gallina? Si no existiera el primero no habría gallina y viceversa. Sólo Dios sabe cuál fue o debe ser el primero, y nos podríamos pasar una vida discutiendo sobre este tema.

Como no tenemos el tiempo ni los recursos para resolver a satisfacción tantos entuertos debemos, eso sí, trabajar con lo que tenemos y estar conscientes y preparados para aceptar errores siendo transparentes con quienes vienen a depositar su confianza y ahorros en nuestro país. En pocas palabras, seamos honestos y consecuentes con los inversionistas que llegan del exterior para que sepan lo bueno y lo malo, de manera que después no afloren las frustraciones o desilusiones como se están dando en algunos casos.

Todos, absolutamente todos, somos, por acción u omisión, responsables del país y los gobernantes que tenemos. Muchas veces ejecutamos proyectos que sabemos que tendrán dificultades, pero más tarde nos quejamos exigiendo soluciones inmediatas al Estado sobre algo que con antelación conocíamos.

Lo que no podemos darnos es el lujo de ser tan pesimistas ante tanta bonanza y estar transmitiendo señales negativas de este increíble y noble país. No puedo entender cómo los panameños marcamos tan alto en las encuestas del pesimismo internacional, pues teniendo tanto que agradecer somos los más descorazonados en Latinoamérica.

Compatriota, observa con inteligencia lo que está sucediendo a tu alrededor; aprovecha esta bonanza histórica y busca tu oportunidad, pues en este momento hay para todo el que desee trabajar y prosperar. No seamos parte del grupo de los pesimistas que "van para cielo y van llorando". Les deseo un feliz y próspero año 2008.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América